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La obra de este prototipo
de supergrupo supone un excelente muestrario de calidad y diversidad,
pero también la prueba más palpable de la absoluta inestabilidad,
del caos, que en si misma suponía la unión de estas personalidades,
tan talentosas como excesivas. La aparición este verano de "Box
Set", exhaustiva caja recopilatoria, que casi duplica en extensión
a lo publicado en su momento de actividad por los BUFFALO SPRINGFIELD,
devuelve el interés por la increíble historia de un grupo
singular donde los haya.
Y AL PRINCIPIO FUE... ¿ EL ORDEN?.
La explosiva mezcla se
originó en la participación conjunta de los cantautores
Richie Furay y Stephen Stills, en los AU GO GO SINGERS. Su disolución
y un leve choque en un atasco de tráfico en Los Ángeles
restablece el contacto con el canadiense Neil Young, hasta aquel
momento en los MYNAH BIRDS (liderados por la futura Funk-star Rick
James), y que los estaba buscando después de haberlos conocido
en Nueva York.
Young se incorpora al tándem
que forman Furay y Stills; además se suma el copiloto del desastrado
vehículo de Young, el también canadiense (y compañero
de Young en los Mynah Byrds) Bruce Palmer al bajo. Y finalmente
Dewey Martin (músico fogueado en la escena de Nashville
y en el combo Folk-Rock THE DILLARDS) asume las baquetas.
Meses de ensayos y adaptación,
más o menos, al instrumental eléctrico ("En aquellos
días nadie en la banda podía tocar realmente bien, menos
Bruce y yo. Ellos tuvieron que aprender a tocar en instrumentos eléctricos.
Pero aprendieron deprisa." Dewey Martin) dieron como fruto
el "cargo" de banda fija del prestigioso Whiskey A Go Go en
Los Angeles.
Ya en aquellos primeros
momentos de desarrollo del grupo se podían intuir los males crónicos
que a posteriori resultaron letales para el colectivo. La presencia simultánea
en el grupo de tres vocalistas y compositores y dos guitarras solistas.
A mayores, el fuerte carácter del batería que, para rematar,
tenía más éxito con las mujeres que Stills, que se
había convertido en el líder oficioso y autoproclamado del
conjunto (no en vano Martin se casó con Miss USA).Por último,
y aunque lo queramos mucho, hay que admitir que el bueno de Neil Young
está como una cabra. Éste, evidentemente, no era el mejor
caldo de cultivo para la consolidación de un colectivo bien avenido.
Y tampoco se puede decir que las circunstancias exteriores ayudasen en
demasía. En una desquiciada y floreciente escena, no sólo
en lo musical sino también social, el acercamiento a todo tipo
de excesos fue inmediato: "Había go-go´s justo donde
tocábamos, en jaulas, ¡era estupendo!. Las conocíamos
a todas. Podíamos mirar arriba y saludarlas. Eran una inspiración"
(Neil Young). Relatos del propio Young de periodos posteriores
y de sus correlativos excesos, resultan más amargos : "Había
un montón de problemas en la época de los Springfield, y
también muchas distracciones. Groupies. Drogas. Recuerdo estar
ensimismado en esta obsesión de: ¿Cómo encajo en
todo esto? ¿Me gusta?".
Se trata de un momento especialmente exuberante para la escena californiana.
Grupos ahora míticos como DOORS, BYRDS, LOVE, etc., pululan por
el circuito de clubes de Los Angeles, creándose una atmósfera
de innovación y de premio a la creatividad y a la originalidad,
de la que este joven grupo participa hasta cierto punto, pues la música
que facturaban por aquel entonces Stills y Young tenía un evidente
gancho comercial.
Siendo una de las bandas
más en boca de todos, las ofertas discográficas no tardan
en llegar: multitud de hambrientos ejecutivos de compañías
se dan cita en sus conciertos, creyendo descubrir, una vez más,
a la respuesta americana a los BEATLES, en un grupo joven, pero de evidente
talento. Años más tarde Neil escribió "Don´t
Be Denied", que nos relata esta época: "Los
comerciantes se congregaban/ Venían a escuchar el sonido dorado/
Ahí estábamos en Sunset Strip/ Tocando nuestras canciones
a la oferta más alta".
Sobre el "sonido
dorado" del que habla en esta canción, Neil siempre ha
afirmado que los Buffalo fueron una banda superior a sus posteriores aventuras
en Crosby, Stills & Nash, sobre todo por un mágico directo,
nunca capturado en estudio, producto de la interacción entre los
muy distintos sonidos como solistas de guitarra de Stills y él,
y de un intenso "groove" creado entre él mismo
y la sección rítmica. Según Young, era un sonido
único e inconfundible, y del que se siente eternamente nostálgico.
El gato se lo lleva al agua Atlantic, que en 1966 publica "Buffalo
Springfield", su primer L.P. Es un debut excepcional, en el que
Stills (con siete cortes compuestos, y cantando en cuatro) le gana la
"partida" a Young (que compone los otro cinco y sólo
canta dos). Se nota que el ambiente de equipo es superior a posteriores
momentos: parece asumido que Furay (que posteriormente se revelará
como un buen compositor) es el principal vocalista, merced a su vigorosa
y nítida voz.
El contenido del primer
esfuerzo resulta muy heterogéneo, aunque más coherente que
posteriores obras: Young ofrece quizás lo más experimental
en " Nowdays Clancy Can´t Even Sing" y "Flying
On The Ground Is Wrong", pero todos los temas son de gran
calidad; a fin de cuentas el tema de apertura, "For What It´s
Worth", es un clásico absoluto.
Además se apuntan
claramente las virtudes que les acompañarán desde entonces:
perfectas armonías vocales, una absoluta concisión instrumental,
y una gran capacidad para componer excelentes melodías. Además
la ya apuntada variedad de registros, que posteriormente se haría
aún más exagerada, siempre resultó una enorme ayuda
para mejorar la impresión global que dejan sus discos.
La temática del
álbum oscila entre canciones reivindicativas, declaraciones de
amor y tormentosas pesadillas de ácido. Todo esto apoyado por una
producción pulida, pero uniforme.
A continuación se
embarcan en una exitosa gira, mientras el disco comienza a escalar puestos
en las listas, propulsado por los singles, especialmente por "For
What It´s Worth".
En estos meses se comienza
a grabar el segundo L.P, que estuvo a punto de ser publicado bajo el título
de "Stampede", con un repertorio y portada diferentes,
pero que finalmente nunca sería publicado de esta manera, sino
bajo el título de "Again", y después de
un accidentado y turbulento periodo.

LA GUERRA MÁS FÉRTIL.
"Desquiciado/ Y
no lo puedo soportar más/ Abandonado/ Por mí mismo y por
aquello por lo que he estado viviendo./ Todo lo que oigo son gritos desde
fuera de las limusinas/ que me están/ desquiciando./ Por la mirilla
de una puerta abierta/Feliz al descubrir/ que no sé por qué
sonrío/ Cansado de perder el tiempo/ si me echas de menos/ me acabo
de marchar/ porque ellos me están/ desquiciando"("Out
Of My Mind").
Esta letra, escrita por
Young para el primer largo, nos hace comprender lo prematuro de los conflictos
de los miembros del grupo, entre ellos, como ya sabemos, pero también
consigo mismos. Conflictos no sólo derivados de la dinámica
interna del colectivo, sino también de la dificultad de estos jóvenes
para adaptarse al papel de estrellas que el éxito comercial de
su ópera prima les impuso.
En el último momento antes de la actuación en el festival
de Monterey, Young abandona el grupo, siendo sustituido provisionalmente
por Doug Hastings. De hecho, algunas de las aportaciones del canadiense
al segundo álbum son trabajos en solitario, grabados en colaboración
con el productor Jack Nitzsche. Siempre ha dicho que su propia
inmadurez, su obsesiva dedicación, y una especie de necesidad de
más "espacio" le llevaban a estas "espantadas",
que no dejarían de repetirse a lo largo de su carrera. Las víctimas,
y especialmente Stills (que lo sufriría constantemente), dan a
entender que Young es el músico más intenso y obsesionado
que se ha echado a la cara jamás.
A esto hay que sumar diversos
encontronazos con la policía, con estancia en la cárcel
incluida, unas veces por cuestiones de drogas, y otras por puro hostigamiento.
La crisis también
afecta a Bruce Palmer, expulsado del país por las autoridades
de inmigración, lo que provoca que en dos temas no grabe las pistas
de bajo: es sustituido en una por Bobby West y en el otro por Jim
Fielder, que permanece más tiempo en el grupo, ya como miembro
oficial, una vez que Palmer abandona.
A consecuencia de estas
"tormentas" la elaboración del definitivo segundo
álbum resulta caótica: algo que contrasta enormemente con
el excelente resultado final. Durante este periodo se graban múltiples
canciones, tanto por los miembros que permanecen en los Buffalo como por
Young en solitario, quedando posteriormente un sustancioso remanente de
material inédito, que finalmente ha visto mayormente la luz en
el "Box Set" de reciente publicación.
Por si todo los problemas
citados fueran pocos, uno de los temas con los que Furay se estrena como
compositor, es un ataque frontal al propio Neil, "A Child´s
Claim To Fame": "Y así se acaba otro día/
y me pregunto por qué/ tú y yo nos seguimos contando mentiras/
No me puedo creer lo que dices/ porque la nana de ayer/ no justifica/
mi llanto solitario/ Hacer creer es todo lo que sabes/ y hacer creer es
un don/ la rabieta de un niño/ cambiaste tu nombre/ Tan triste
presencié el espectáculo/ auténtica vergüenza/
Demasiada fama.".
Naturalmente Furay, fue
respondido por Young, ¡en el siguiente disco de los Springfield!,
con la cínica "I Am Child": "Soy
un niño/ duraré un rato/ no puedes soportar el placer de
mi sonrisa/ agarras mi mano, revuelves mi pelo/ es muy divertido tenerte
allí/ Dios te concedió, tú me concedes a mí/
me gustaría saber qué has aprendido/ El cielo es azul y
también lo es el mar/ Cuál es el color cuándo se
quema el negro/ cuál es el color./ Tú eres un hombre, tú
entiendes/ tú me recoges y me tiras otra vez/ Tú inventas
las reglas, dices que es justo/ es muy divertido tenerte allí.".
Prescindiendo de estas
peleas, "Again" (1967) es más ambicioso que el
debut: mayor experimentación y mayor irregularidad. Pero los puntos
álgidos son superiores a las primeras canciones.
Richie aporta tres temas
propios, quizás los más directos y convencionales del disco;
pero la balada "Sad Memory" es exquisita, y el
mencionado ataque a Neil tiene una calidad evidente.
Stephen nos deja cuatro aportaciones, en las que demuestra querer jugar
tanto con los arreglos, como con la composición. A la "jazzy"
"Everydays" acompañan un tema a medio camino
entre la psicodelia y el pop, con un excepcional trabajo de "overdubs"
de guitarra ("Rock & Roll Woman", que canta
Dewey Martin); un experimento en los arreglos de balada pop ("Hung
Upside Down"); y el interesantísimo "Bluebird",
con unos interludios de guitarra acústica y banjo absolutamente
vibrantes.
Y por último un desquiciado Young nos ofrece un rock ácido,
el ya clásico "Mr Soul"; y los dos trabajos
con Nitzsche, que introduce una orquesta clásica como acompañamiento,
antecediendo futuras colaboraciones entre los dos. En "Expecting
To Fly" los delirios funcionan; en "Broken Arrow"
una preciosa melodía se ahoga en un mar de confusión.
El álbum se instala
tranquilamente en las listas de ventas, en uno de los años más
fértiles de la historia del Pop y del Rock, y acompaña en
el tiempo a discos como "Sgt. Peppers", "Velvet Underground
& Nico" o "Axis: Bold As Love" como una de
las obras más perdurables de aquella temporada.
Si ya parece absolutamente
imposible realizar un álbum tan bueno como el segundo con una situación
tan desquiciada y tormentosa durante su grabación, al estudiar
el caso del tercero y último, se produce el pasmo más absoluto,
si se atiende al contraste entre proceso creativo y resultados.
Y LAS RUINAS MÁS VALIOSAS.
"Last time around"
se grabó en 1968, por imposición contractual y con "overdubs"
de las partes de cada uno, evitando en todo momento el contacto directo
dentro del estudio, en una demostración, no ya de relaciones tirantes,
sino de guerra abierta. De hecho, vuelve a haber un cambio en la formación:
Fielder es sustituido a las cuatro cuerdas por Jim Messina, que
es realmente el encargado de recopilar y seleccionar el material.
En el relato de la ya mencionada
"Don´t Be Denied", Young nos muestra el
desencanto y la amargura que sentía en estos momentos finales,
casi post-mortem, de la banda: "No todo lo que brilla es oro/
ya sé que has oído antes esta historia/ soy un mendigo con
un desnudo disfraz/ un millonario para los ojos de un mercader/ Amigo
mío, no reniegues.". Tanto Young como Stills han renegado
siempre de este último disco, considerándolo extraño
a su autoría. En cierto modo "Box Set" (2001)
supone su intento de ofrecer su punto de vista sobre la historia de la
banda, especialmente de estos últimos momentos de agonía.
Pese a esto, la obra está,
en líneas generales, bastante cohesionada, y es de un alto nivel.
Resulta más reposada que las dos antecedentes; a excepción
de en "Questions", la electricidad brilla por
su ausencia, y los temas son, en general, lentos y melódicos y
con menos experimentales.
Young aporta sólo
tres composiciones de las doce, y una única interpretación
vocal: "I Am Child ", de tono absolutamente "country"
y que anticipa el sonido de una futura obra maestra: "Harvest"
(1972). Sus otras dos canciones son las que abren el disco: el enérgico
"On The Way Home", que posee una excelente melodía,
y la balada de tintes psicodélicos "It´s So Hard
To Wait".
El resto del L.P contiene
algún acercamiento por parte de Furay al liviano "Country-Rock"
de su futuro proyecto, POCO, en la balada que sirve de cierre: "Kind
Woman". Además exquisitas armonías vocales
iluminan joyas "pop" como "Pretty Girl Why",
la doliente "Four Days Gone", o "Special
Care".
Los delirios orquestales
que Young padeció en "Again" son contagiados de
modo beneficioso a Furay en "The Hour Of Not Quite Rain",
canción cuya letra escribió un "fan" ganador de
un concurso que le permitía precisamente esto: escribir una canción
para los Buffalo Springfield. Pero los arreglos más interesantes
son el tratamiento casi de "Music Hall" de "Carefree
Country Day", un divertimento insustancial pero muy interesante,
producto de la voz y mente de Messina y que Young y Stills han decidido
dejar fuera de la caja recopilatoria; y el clavicordio de "Merry-go-round".
Únicamente desentona el infumable "Uno Mundo",
un impúdico acercamiento de Stills a la música latina, cantado
en un pésimo "spanglish": con diferencia el punto
más bajo de toda la discografía de Buffalo Springfield.
Después de solventar
mucho más que dignamente el compromiso del último disco
la desbandada era inevitable. Los tres miembros más talentosos
comenzaron carreras sustanciosas, aunque de éxito desigual.
Stephen Stills crea
el supergrupo más mítico y solvente de todos los tiempos
junto con David Crosby y Graham Nash, al que posteriormente se
uniría momentáneamente Young, continuando esa particular
relación de amor-odio y competencia-colaboración que tan
buenos resultados parece darles.
POCO es el experimento Country de Richie Furay cuya irregular,
y en ocasiones realmente brillante, obra no tiene punto de comparación
con lo que Young ofrecería y ofrece.

Y ES QUE AL FINAL, MERECIÓ LA PENA.
A la hora de evaluar globalmente
el legado de Buffalo Springfield, uno descubre que lo que la escucha
de los discos de este grupo tan particular nos proporciona, aparte de
excelente e intemporal música, es una prospectiva del futuro de
dos de los mayores monumentos de la música americana: Young
y Stills.
Por un lado se puede apreciar
el talento, inquietud, y afán de experimentación de Neil
Young. Por el otro, permite aventurar que Stills sería de los
pocos artistas capaces de crear con soltura y buenos resultados en el
seno de los "supergrupos", tan en boga posteriormente, en los
cuales las luchas de egos y un sentido demasiado exhibicionista de la
música impidieron que produjesen en la mayoría de los casos
lo pretendido: una suma de las cualidades individuales de sus miembros.
Sin embargo en la discografía de Crosby, Stills & Nash (&
Young) se encuentra lo mismo que en la de Buffalo Springfield:
calidad imponderable, por encima de estilos y de gustos personales.
Pero además y sobre
todo, estos tres discos anticipan parte de la evolución inmediatamente
posterior del Rock americano, pues su lado más tradicionalista,
su acercamiento al Country, les haría pioneros de una de las tendencias
dominantes de los años setenta: el Country-Rock.
Supieron ser rabiosamente
contemporáneos en su momento, con los elementos psicodélicos
de su música y sus ínfulas de transcender, colaborando con
orquestas clásicas. Pero su apego a las formas más tradicionales
(pues, a fin de cuentas, procedían de la escena folk) equilibró
su sonido para evitar que envejeciese prematuramente: sus discos se disfrutan
hoy tanto como el día de su publicación.
En definitiva es el propio
Young quien nos da una visión de estos turbulentos años,
en la que realmente destaca lo único que importa:
v"Cuando tu estás en una banda tocando la guitarra con
Stephen Stills en la época de os Buffalo Springfield, era muy divertido,
era estupendo. Realmente sólo estábamos descubriendo un
montón de cosas nuevas y experimentando, y la música que
tocamos juntos en aquella banda (que realmente no fue grabada en ningún
sitio) era música realmente buena".
Puede ser que lo mejor
de aquella música nunca fuese grabado, pero creo que con lo que
sí que ha llegado a nuestras manos, y ahora en mayor medida, podemos
sentirnos más que satisfechos.
ENRIQUE MARTINEZ
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