La biografía de CHRIS BROKAW –a parte de generar un gesto entre la envidia y la adulación por su dilatada, coherente y excelsa trayectoria- contiene capítulos para todos los gustos y colores. Batería en los primeros 90 de los seminales CODEINE (piedra angular junto a SLINT de la génesis del slowcore), guitarra lugarteniente de Thalia Zedek en los nunca bien ponderados COME ( el escalón perdido entre Jeff Buckley y Pj Harvey) o partícipe de los enigmáticos y fugaces THE NEW YEAR (aplaudido proyecto de culto junto a los hermanos Kadane, ex-BEDHEAD) son solamente algunas muescas, entre muchas otras, del caminar artístico de este newyorkino de nacimiento, bostoniano de adopción y universal en expresión, que cuenta sus pasos por aciertos. “He tenido la suerte de trabajar con mucha gente de enorme talento, músicos realmente únicos, y he aprendido mucho de todos ellos” dice BROKAW cuando se le recuerda su currículum.

Sin embargo no es, tras una década de andar de aquí a allá, cuando la desintegración de unos pletóricos COME (con ese fantástico “Gently Coming Down The Stream” ) a finales de los 90 lo empuja a su trayectoria en solitario “ No estaba realmente interesado hasta que inicié la composición de mi primer álbum”, explica BROKAW. “Cuando comencé a escribir aquello, me di cuenta que quería hacerlo por mi cuenta. No quería darme a mí mismo algún nombre falso de banda para ello, así que se convirtió en un disco en solitario, pero incluso aquello me parecía extraño a mí en aquel momento”. El resultado de esas elucidaciones será “RED CITIES” (Altavistic/12XU, 2001), un debut injustamente semi-oculto entre la mercadotecnia enfilada a “resucitar” el rock, eclipsando incluso trabajos tan brillantes, sugestivos y abrasivamente rockeros como éste.

De todos modos, previo a ello, un par de temas incluidos en el slipt-ep “ CHRIS BROKAW & VIVA LAS VEGAS” (Acuarela-Kimchee , 2001), fueron su real pistoletazo de salida. “Bricks”, continuista del rock quebrado de COME y “La Playa”, un plácido instrumental que inicialmente parecía una anécdota y que gana con el tiempo suponen el primer avistamiento de su obra. Editado en un sello español e incluyendo títulos en nuestro idioma, junto el hecho de que su editora de canciones se llame Calimotxo Music y sus numerosas colaboraciones musicales dentro de estas fronteras, delatan un gusto especial hacia nuestro país. “!Definitivamente!”, exclama. “Realmente disfruto de España y me siento muy cómodo cuando estoy ahí. Hubo un montón de acontecimientos entre 1996 y 1998 que ayudaron a ello: COME girando aquí y actuando en esa película “Radiation” que fue filmada en España, colaborar con MANTA RAY y VIVA LAS VEGAS... Además mi padrastro siempre ha trabajando mucho en España y solía tener una casa allí”.

Hecho este apunte volvamos a “RED CITIES”, un disco insólito, completamente instrumental y con un pie en la tradición y otro en la vanguardia. “Quería intentar algunas cosas que no podía hacer con las bandas con las que tocaba en aquellos tiempos”, expone. “La primera canción que escribí para él fue “The Fields (part II), y de alguna manera moldeé el resto del disco alrededor de esa canción. No había realmente un concepto; pero el disco parecía muy específico, muy enfocado. Probablemente la cosa más enfocada que jamás haya hecho”. Como si de una mezcla imposible de country-rock, bandas sonoras, post–rock y experimentación ruidista, parece disponer a GIANT SAND, ENNIO MORRICONE y SONIC YOUTH en un mismo plano de espacios abiertos, sol, polvo y desiertos bañados por tormentas de arena. Se ha apuntado que pudiera ser el telón sonoro de una imaginaria road-movie. Él lo ve definitivamente más emparentado con el cine bélico: “creo que podría ser apropiado para muchas películas...no sé. Concretamente en “The Fields” y “The Fields (Part II)” estaba pensando en la película “The Killing Fields” (titulada en España “Los Gritos del Silencio”) que trata de la guerra de Camboya”.

Y sí, las mencionadas “The Fields” y “The Fields ( part II)”, posiblemente éste el tema más impactante e intenso del disco, semeja por momentos una puesta al día del slowcore de CODEINE y la garra descarnada de COME, con el pulso bélico/humanista del post-rock apocalíptico atirantando y una logradísima atmósfera fronteriza atenuando los contrastes y ofreciendo un contrapunto de placidez. Factores, estos dos últimos que se extiende por todo el álbum: tensión guitarrera, ritmos castrenses, épicos tonadas de western contemporáneo, amplios espacios abiertos, pequeños detalles embellecedores y un constante enrarecimiento de esas referencias, guían un disco unitario y compacto, para escuchar en la concentración del disc-man de una tacada y poner la cámara mental a filmar las imágenes que sugiere. La pregunta referida a ese sonido fronterizo que envuelve el disco y a sus referentes inspiradores se pierde desgraciadamente en la traducción al inglés y, sólo obtiene por respuesta un “creo que no he entendido la pregunta” imposible de subsanar a estas alturas. Sigamos, por tanto, relatando su obra.

El siguiente paso lo encontramos, el año pasado, en una pequeña compañía alemana (la que editara allá el “Restos de un incendio” de MIGALA) que cobijó un segundo álbum, tan o más peculiar en su formulación que el anterior: ”WANDERING AS A WATER” ( Return to Sender, 2003). Se trata de un disco completamente acústico, que en clave country-folk intercala composiciones nuevas (algunas de ellas tan redondas como el “Cramberries” que lo abre o ese “My confidante” que apela al espíritu COME), revisiones de varios temas de su primer ep y lp (preciosas recreaciones de “La Playa” o “Caltimoxo” que ganan con el nuevo envoltorio), varias relecturas de temas de COME (inevitable en un disco así “German song”) y alguna que otra curiosa versión como el “Ba-di-da” de FRED NEIL, “ una canción que me descubrió Evan Dando y que me gusta mucho” indica. Ante tal concepción uno no sabe si tomárselo como un segundo álbum o una rareza sui géneris, más aún teniendo en cuenta que su carácter de edición limitada de apenas 2000 copias inencontrables en nuestro país, salvo de importación. CHRIS, tras indicarle lo nada heterodoxa de su carrera, dilucida sobre su gestación y reflexiona sobre la incidencia de lo casual: “El motivo para hacer “Wandering as Water” fue que estaba girando mucho, tocando solo en acústico y quería tener un C.D similar a esos directos para poder vender en los conciertos. Realmente surgió de la necesidad. Lo mismo con el porqué estaba tocando acústico: me cambié de eléctrico en solitario a acústico en solitario para una gira por Europa en el 2002 y hacer más fácil viajar. Lo que no me esperaba era que me metiese de verdad en la guitarra acústica y en lo que estaba haciendo. Quería cambiar muy deprisa, comencé a practicar y tocar más de lo que había hecho en años, también cantar más y a disfrutarlo más de lo que nunca lo había hecho. Así que algunas cosas fortuitas dieron lugar a que ocurrieran otras, trayendo cambios que no me esperaba”

Disco y set acústico. Uys!!!... Sé que sonará con ánimo de polémica (nada más lejos de mi intención, todo sea dicho), pero en mi opinión el último gran timo de la música contemporánea (a parte de los dj set de marras de los grupos electrónicos) son los conciertos acústicos para los grupos de pop y rock. Aunque caiga de cajón explicaré mi tesis. Los nombres emborronan lo que se va oír, por regla general un sucedáneo de lo que realmente debería ser (y se desea que sea),configurados así, en un alto porcentaje, de los casos más por motivos económicos y alimenticios (hacer cruzar el charco a un tipo sale más barato que a cinco y el caché se cobra en función del nombre, independientemente del generalmente frustrante resultado) que por artísticos, convirtiendo en habitual lo que el sentido común calificaría como complementario y ocasional ( es decir, ese enfoque acústico de una repertorio parido eléctrico con apelaciones al “versionismo” más populista, y a veces populachero, para que uno salga diciendo “vaya versión de Dylan que nos clavó”). Conclusión: o eres un fan a muerte y conoces al dedillo su discografía (y entonces te entran ganas de matar a los que están hablando de la tercera fila hacia atrás –nunca fallan-) o aquello suele derivar en un pestiño acústicamente monocorde con toda una gama de bostezos diciéndote que casi mejor estabas en casa viendo Crónicas Marcianas. Luego está el tener unos mínimos de educación y respeto por quienes disfrutan y pirarse a la barra, a casa o cualquier sitio donde no molestes con tus “apreciaciones”, tus “saludos” o comentarios de “modelito”. Ahgrr!!!

Lamento que haya surgido la oportunidad de lanzar esta misiva, con su correspondiente latigazo al déficit de educación en el público rock, en el marco de una entrevista con artista que admiro tanto como CHRIS BROKAW, pero nobleza obliga. Le expongo mi idea al respecto y le interrogo sobre cual es su postura, sus intenciones y los motivos de ese formato con el que nos visitará en breve en la extensa gira prevista para este mes de abril. Él con toda honestidad me lo explica detalladamente: Bien... (pese a tratarse de una entrevista realizada por e-mail intuyo el suspiro volado sobre esos puntos) cuando se editó “Red Cities” junté una banda de siete miembros para tocar la música en directo e hicimos algunos shows en los EEUU, pero no me podía llevar a todo el mundo a girar por mucho tiempo. Pensé en las canciones y ví que lo única manera de hacerlas era, o bien con una banda realmente grande, o en solitario. Una banda de dos o tres no tenía sentido, así que giré solo y aunque, al principio, era incómodo y difícil, poco a poco comenzó a parecer más natural y fuerte. Tuve un momento de ruptura tocando en Londres cuando sentí que lo que estaba haciendo era tan poderoso y absorbente como una banda de rock”.

“Cree lo que te digo”, continúa. “He pensado mucho en esto, no quería hacer algo que diera a la gente que pensar: “sí, está bien pero no rockeaba de verdad”. Siempre le digo al encargado de sonido en los clubs que no quiero sonar como James Taylor, ¡quiero sonar como Motorhead!. Y puede ser así de grande, ruidoso y poderoso si lo haces así con el equipo de sonido". Para finalizar alude su condición de espectador y la influencia que ciertos conciertos han tenido para dar ese meditado paso. “Algunos de mis shows favoritos de los últimos años han sido shows en solitario, conretamente el trompetista Joe Mcphee, el chelo Ernst Reijseger y los guitarristas Chris Smither y Keith Roww. Todos esos fueron muy inspiradores para mí”

Junto a ese trabajo también presentará su más reciente ep, “ My Confidate + 3” ( 12UX, 2004), otra curiosidad a sumar a la lista de curiosidades. Dicho ep, el que retorna a territorio eléctrico, se enmarca dentro de una serie diseñada por GREEG WEEKS en el que interpretes masculinos versioneaban temas compuestos por mujeres. CRHIS para hacer más atractivo el proyecto escogió tres canciones creadas por su círculo de amistades femenino nunca editadas (LIZ PHAIR, LEE ANDERSON y, cómo no, THALIA ZEDEK), añadiendo un remodelado “My Confidante” que confirma, más si cabe, su condición de 100% COME, tanto que sólo faltaría la voz de Thalia para que pasara por un tema de la banda. Un detalle que invita a plantear dos cuestiones. En primer lugar pregunto si debemos entender que esos nuevos temas acústicos incluidos en “WANDERING AS WATER” tendrán en un próximo disco su contraste rock, mientras me aventuro a sugerir que “Cramberries pase por ese tratamiento. “ Trabajo ahora mismo en un nuevo álbum que será una mezcla de acústico y eléctrico. Estoy intentando hacer una versión eléctrica de “Cranberries”, pero está siendo difícil. Con un poco de suerte la acabaré haciendo funcionar”

En segundo lugar, y pese al carácter individual, abierto y renovado de su última obra, como ya se ha venido indicando veladamente a lo largo de estas líneas, el reflejo de COME pervive aún como máxima influencia. CHRIS asiente por la lógica de la observación “COME definitivamente tuvieron un gran impacto, pero es que yo fui una de las personas que creó COME. Hay gente que ha dicho que algunas canciones de “Red Cities” suenan a COME, y yo pregunto: ¿qué esperáis?. De todos modos creo que CODEINE también tuvieron un gran efecto en mi manera de construir y ver la música”. Ya que tocamos el tema y siendo el abajo firmante un fan acérrimo de COME (a mi juicio uno de los mejores grupos del rock de los 90. Profanos háganse un favor: ¡descúbranlos!), le sugiero que me analice desde la distancia el porqué del nulo éxito comercial de una banda, aclamada en los círculos indies, pero completamente ignorada por ese público masivo que tenía hueco para JEFF BUCLEY, PJ HARVEY o SCREAMIN TREES, pero no para bandas AFGHAN WHIGS o COME condenadas, pese a su innegable calidad, a la marginalidad y al desconocimiento colectivo. De sus palabras da la sensación de que, más allá de resentimiento o frustración, ese status maldito no le importa en absoluto. “Siempre es difícil saber quién va a ser popular quien no”, contesta escuetamente. Definitivamente prefiere leer con orgullo las líneas referidas al apartado artístico y la independencia que pudieron gozar al margen de las presiones comerciales. “Creo que tuvimos suerte ya que pudimos hacer lo que nos daba la gana. Grabamos los discos tal y como queríamos, giramos cuando nos dio la gana y nadie nos dijo nunca lo que teníamos que hacer”.

De allí, aparte de su trayectoria en solitario, surgió la por ahora prodigiosa carrera de THALIA ZEDEK, uno de los ejemplos que siempre tengo en boca cuando el vetusto aguafiestas de turno me dice que hoy en día no se hacen discos imprescindibles, que el rock está en un callejón sin salida y bla bla bla. Como siempre es cuestión de lamentarse y quedarse en que MUSE, THE LIBERTINES o COLDPLAY son lo mejor que puede dar de si el rock de este tiempo o sumergirse y revolver la independencia para toparse con obras tan arrebatadoramente bellas e intensas como “Been Here and Gone” ( Matador, 2001), el debut de una THALIA que, según nos anuncia CHRIS, tiene ya un nuevo trabajo asomándose. “Creo que Thalia es asombrosa. ¡Soy un fan!. Su último disco era bueno, pero creo que el siguiente va a ser aún mejor. Es sólo ella, Daniel Coghlin y Dave Curry. Saldrá en septiembre en Trhill Jockey”

Ya para finalizar le cuento un detalle personal de su último disco que me ha encantado particularmente. Me refiero a la fantástica versión que incluye de “Shoot me first”, el que era mi tema favorito de COME ubicada en su soberbio tercer álbum “Near life experience”. “Me alegra que te guste. No la toco muy a menudo, pero si vienes al concierto y la pides, lo haré”. Trato hecho. El 19 de abril, allí estaré. Y al lector de estas líneas lo emplazo al lugar que más cerca le quede de casa para descubrir o redescubrir a uno de los talentos subterráneos del rock contemporáneo que obvia las lentejuelas, el descaro y la eterna juventud y se agarra al corazón, la reflexión y la experiencia. Eso sí, mientras toque, en silencio por favor.

JAVIER BECERRA (abril 2004)