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Para
quien no lo conozca o no lo haya escuchado diremos que ELLIOT SMITH
era un tipo bastante anónimo en esto de la música, hasta
que, en 1998, una de sus canciones, "Miss Misery",
fue nominada al oscar , lo que, entre otras cosas, le hizo tener el dudoso
honor de compartir escenario con la cursi de Celine Dion. Por supuesto
fue ella quién ganó la estatuilla, pero verlo delante de
todo el poderío de Hollywood tan solo con una guitarra acústica
(y un traje blanco, malpensados) ya fue un triunfo para algunos de nosotros.
ELLIOT SMITH es un
compositor de ínfulas clásicas , melodías claras,
cristalinas y de una voz portentosa. Ha sido comparado con BEATLES, NICK
DRAKE, BRIAN WILSON, TIM BUCKLEY, KINKS o BIG STAR, y alguien lo situó
a caballo entre LOU BARLOW y RICHARD DAVIES. Nada desacertadas comparaciones
cuando él cita como influencias a los BEATLES, sobre todo, los
del "White Álbum" y "Magical Mistery Tour";
LEFT BANKE; ZOMBIES o los más punks SAINTS. Su actitud, sin embargo
es muy de su tiempo, muy... "indie"; el que dejara de tocar
"Miss Misery" después de los oscars lo
dice todo. Sus canciones, muy melancólicas, hablan de dudas, autolamentación,
rupturas, alienación y excesos autodestructivos. Es decir, temas
universales ya tocados por infinidad de autores ¿Qué es
lo que diferencia entonces a ELLIOT SMITH de los demás?
Para entendernos, digamos que canta más bien al amor posible, aunque
poco probable, al olvido fugaz y la soledad eterna, aunque sus canciones
no son necesariamente tristes, sino que tienen ese sabor agridulce que
destila el mejor pop. "Debe haber algo de tristeza en la música,
para que la felicidad que alberga de verdad importe", dice. Nada
que ver, por tanto con los miserabilistas que tanto gustan a algunos.
La música, el arte en general, se hace para hacer más felices
a las personas, para hacernos mejores, y no para frustrarnos aún
más; vamos, digo yo.

Sus
dos primeras grabaciones en solitario parecen una vía de escape
a las frustraciones musicales que le ocasiona su grupo, HEATMISER. Sin
embargo, su tercer disco solo, aún coincidiendo con la salida del
también tercero de su grupo, todavía con vida, es un definitivo
paso adelante y una ruptura con todo lo que había hecho hasta entonces.
"Roman Candle" (Cavity Search 1994) es una grabación
de folk/pop cercana al Lo-Fi que tan de moda estuvo a mediados de la década
pasada, pero tratándose en este caso más bien de una falta
de medios que de una producción intencionada, como se verá
claramente más adelante. Consiste en una serie de estremecedores
esbozos acústicos de los que yo destacaría sobre todo el
quinto corte, "No Name # 3". "Elliott
Smith" (Kill Rock Stars 1995) es una grabación más
elaborada que consigue una mayor expresividad a base de rasgados y dibujos
de guitarra acústica y, sobre todo con una técnica que ya
no abandonará: superponiendo varias capas de una impresionante
voz. "Coming up Roses" y sobre todo "The
Biggest Lie" son canciones que consiguen poner los pelos
de punta. En cualquier caso, estos dos primeros discos, aún tratándose
de grabaciones estimables palidecen ante el esplendoroso "Either/or"
(Kill Rock Stars 1997), su tercer disco. Se trata, además de su
primera obra maestra, el CD más copiado de mi discoteca. Nunca
antes un disco que yo hubiera prestado había despertado tanta pasión
y ganas de difundirlo a su vez entre los prestatarios. Sin exagerar, creo
que más de 30 personas lo han podido copiar en los últimos
dos años, que yo sepa. Así que, ya sabes Elliott,
yo te debo royalties y tu a mi popularidad; estamos empatados. Pero dejando
a parte las anécdotas personales, "Either/or",
marca un definitivo paso adelante en cuanto a calidad y planteamiento
musical. Se trata de un claro acercamiento al pop, en comparación
a los dos anteriores. Las canciones de este disco se alejan de las letanías
que muy a menudo llenan las grabaciones acústicas, para deleitar
al oyente con compactas estrofas y estribillos que se van quedando poco
a poco en la memoria, llegando a veces a recordar al mismísimo
Alex Chilton, como en la fantástica "Ballad of
Big Nothing". Las canciones son de una proximidad pasmosa,
a lo que quizá ayude la facilidad para manejar el idioma de su
autor, que maneja las palabras como un pintor impresionista haría
con sus pinceles (no en vano ELLIOT SMITH es licenciado en filosofía
política, y no se sacó el título precisamente en
una de esas universidades americanas donde dan los aprobados con las tapas
de los yogures). Las melodías, por su parte, son gloriosas, y la
voz, estremece, pellizca el alma contando esas historias de amor y duda,
deseo y miedo, en las que cualquiera de nosotros puede proyectar sus sentimientos,
y, que se van quedando poco a poco en nuestra memoria. A pesar de las
cualidades que atesora, y de su "potencial comercial", "Either/or",
pasó bastante desapercibido en Estados Unidos, llegando a Europa
con cuentagotas. No fue hasta que Gus Van Sant, que lo conocía
de la escena musical de Portland, le propusiera participar en la banda
sonora de "Good Will Hunting" y la posterior nominación
al óscar que su popularidad empezara a crecer, poco a poco, hasta
llegar a convertirse en un autor de culto que apunta con dejar de serlo
para llegar a lo más alto.
Como
resultado de la comentada nominación a la mejor canción,
ELLIOT SMITH ve reeditados sus tres primeros trabajos en solitario
(en Domino), y ficha para los siguientes por la todopoderosa Dreamworks
de Spielberg, que pone a su disposición recursos jamas soñados
por el cantautor punk que había sido hasta entonces. En lugar de
perder la esencia que envuelve a su música, Smith aprovecha
con creces las posibilidades que se le ofrecen y responde al reto de la
fama con el que quizá sea su disco más "difícil".
Coproducido por el propio autor junto a Tom Rothrock y Rob Schnapf,
que repetirán a .los mandos en el siguiente, "XO"
(Dreamworks 1998), es una grabación en la que ELLIOT SMITH
da rienda suelta a sus fantasmas personales, a saber: amor, pérdida
y arrepentimiento. El resultado, en mi opinión, es un disco de
parecido ambiente al "Third/Sisters Lovers" de BIG STAR
o al más contemporáneo "Summerteeth" de
WILCO. Una obra visceral y atemporal, a la par que una especie de exorcismo
personal. En ella, los habituales rasgueos de guitarra se mezclan con
arreglos de piano a la manera de los BEATLES, y con secciones de viento
y cuerda, que lejos de restarle emoción a las canciones, consiguen
hacer el paisaje menos desolador ("Waltz # 2"; "Oh
Well, OK"), poniendo de relieve que se trata de un autor
especialmente dotado para la melancolía. A pesar de ello, sus canciones
suenan más poderosas que nunca, casi desafiantes, en la tradición
del mejor pop; de Ray Davies ("Amity")
a Brian Wilson ("I Didn´t Understand",
cantada a capella), pasando por los BEATLES ("Oh Well OK").

Dos
años después de "XO" nos llega su segundo
trabajo para una multinacional, "Figure 8" (Dreamworks
2000). Tras mucho escucharlo, he llegado a la conclusión de que
el disco es una obra maestra, quizá su mejor álbum (a pesar
de "Either/or"), y, apostaría, el disco que Smith
venía buscando desde que, a mediados de los noventa, publicara
sus primeras canciones. El nivel de las composiciones es altísimo.
Me atrevería a decir que raya a un nivel que muy pocos pueden alcanzar
ahora mismo (WILCO, GIANT SAND, PERNICE BROTHERS, STEVE WYNN y no muchos
más). Por su parte, los arreglos y la producción siguen
el camino abierto por su predecesor, no por casualidad repiten en labores
de producción, junto al propio Smith, Tom Rothrok y Rob Schnapf.
Se da un especial mimo a la voz y a las armonías, por encima de
la instrumentación, característica que muy pocos grupos
y artistas (TEENAGE FANCLUB o los POSIES son una excepción) tienen
en cuenta en la actualidad. Los puntuales arreglos de cuerda o viento
arropan al piano y a las guitarras acústicas, ya habituales, y
eléctricas, que alcanzan un gran protagonismo en muchos momentos
del disco. Este hecho se pudo comprobar en sus conciertos españoles
de verano de 2000, todos en formato eléctrico, reforzado por una
potente banda de acompañamiento, según cuentan los cronistas.
Esta rara, por lo poco común, combinación de voces y arreglos
recuerda a veces a los últimos BEATLES o al primer Harry Nilsson
("Stupidity Tries", "Wouldn´t Mama be Proud")
y, otras, y más que nunca, en mi opinión, a BIG STAR ("Son
of Sam", "LA"). En conclusión, "Figure
8" es un disco pluscuamperfecto, nada afectado, que nos toca
el corazón en su justa medida, pero sobre todo, que confirma a
ELLIOT SMITH como una de las grandes figuras de la música
popular del momento. Pronto debería dejar los circuitos independientes
y los conciertos en salas pequeñas para alcanzar otros objetivos
más elevados; calidad y buen gusto le sobran. ¿Quién
sabe a dónde puede llegar? Apostaría a que ni el mismo lo
sabe.
Nota: seguramente,
para cuando aparezcan publicadas estas líneas, esté a punto
de aparecer el nuevo trabajo de ELLIOT SMITH, en cuya grabación
han colaborado esta vez miembros de FLAMING LIPS y BEACHWOOD SARKS.

Al final no podremos
disfrutar del nuevo álbum de Elliott Simth, al
menos en vida de éste. Alguien lo encontró en su casa, agonizante,
y, aunque fue trasladado con rapidez a un hospital, nada se pudo hacer
por salvar su vida. Suicidio. Tenía, tan solo, treinta y cuatro
años.
Me pregunto que
se le pasa a una persona por la cabeza en ese momento, ese segundo de
tiempo que diferencia al suicida del resto de los mortales, porque, aunque
la mayoría queramos quedarnos a ver como acaba esta película,
a todos se nos ha pasado por la cabeza alguna vez si realmente merece
la pena ver el final.
Elliott
Smith era un personaje sensible, afable e inteligente; humano,
y por esa misma razón complejo y contradictorio. Depresivo y reincidente
en el tema de dejarnos, quizá, hizo caso a ese estribillo de la
canción de M.A.S.H que en su día versionearan Parkinson
D.C.: “suicide is painless”. Él
lo decidió así, y no creo que haya que darle más
vueltas.
Seguramente alguien
terminará editando póstumamente el disco que grababa estos
días, y recopilarán caras b´s directos y rarezas.
Yo lo prefería vivo, regalándonos esas canciones pop, escritas
con visceralidad punk que se iban metiendo poco a poco en la piel, como
una astilla, y, que, contradictoriamente, nos ayudaban a vivir el día
a día de esta vida con otra actitud. Quién demontre necesitaba
otro Nick Drake, otro Kurt Cobain.
En cualquier caso,
muchos lo echaremos de menos.
GOODBYE
ELLIOTT.
MANE BZ
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