Dibújame
una noche / llena de cohetes naranjas / yo te daré las estrellas
/ tu las pintarás de plata (La noche inventada).
Palabras
así convierten a uno en un soñador de habitación.
Puestas en la misteriosa voz de Javier Aramburu derriten las
manecillas del reloj, congelan el tiempo y abstraen al soñador
de cualquier mundo ajeno a esa habitación. Afectan al corazón,
lo bañan de sinceridad. Los sentimientos más estúpidos
se subliman y hasta el vino más amargo se dulcifica en un universo
idealizado llamado UN SOPLO EN EL CORAZÓN.
Sí,
es un hecho común. Todas las versiones escritas sobre UN SOPLO
EN EL CORAZÓN (Elefant-94), primer y único disco de
FAMILY, convierten al crítico en un torpe aprendiz de
poeta, en un cursilineo encadenador de palabras acarameladas. Parece
como si de pronto le entrasen ganas de enamorarse sin salir de esa habitación
, de ver el amor y el desamor desde la ventana del que lo ve todo y
todo lo ve bien. Siempre quedándose lejanos, impotentes ante
tanto fluir de perfección, ante unas canciones de trazos simétricos
y contornos redondeados que parecen tomar relieve, atraparte y formar
parte de uno mismo.
Hoy, al
igual que ayer, suena FAMILY a mi vera. No podría ser
de otra manera. Hay grupos que los necesitas tener siempre a tu lado,
casi tocándote...(hoy, ayer, mañana). Son esos grupos
de sensaciones universales y atemporales, cuyos discos se revelan siempre
oportunos, siempre vigentes, siempre necesarios. Y esto no lo digo sólo
yo, lo dicen decenas de jóvenes atrapados en el misterio, el
amor y la magia de un disco enigmático, escrito desde y con el
corazón cuando algo sopla en su interior.
Yo te perdi una tarde
de abril y desde entonces soy un lagarto / quiero vivir en otra ciudad
porque tu risa ya no está con mi risa (Yo te perdí
una tarde de abril).
Hablar de
FAMILY hoy en día, es hablar posiblemente de los autores
de uno de los discos más bonitos, valientes y perfectos de la
historia del pop español. Un feliz encuentro entre dos genios,
Javier Aramburu e Iñaki Gametxogoikoetxea, que
elevó un concepto, por entonces vilipendiado hasta la saciedad
-tecno pop en castellano- hasta unos límites, por ahora nunca
superados (aunque desgraciadamente vulgarizados de manera sistemática
por una buena parte de ese nuevo pop de juguete tan fecundo en los últimos
años). Los parámetros sonoros de LA MODE, el omnipresente
bajo de NEW ORDER, los rasgueos guitarreros de los SMITHS,
el cantar sin pasión de CARLOS BERLANGA y la elegancia
del pop donostiarra filtrados y articulados en 14 canciones breves,
supuestamente intrascendentes, pero definitivamente conmovedoras.
Hemos
tratado de dar la mayor unidad posible al disco, que no fuera una simple
reunión de canciones, y que el tema del amor hiciera de hilo
conductor. Así describía Javier Aramburu para
RDL UN SOPLO EN EL CORAZÓN en una de las escasísimas
entrevistas -la única que tengo constancia- que dio el grupo
en vida. Esa es la sensación inicial y final que refleja: 14
historias entrelazadas fascinando como un todo, casi diciéndote
que la felicidad carece de sentido sin el reverso de la tristeza y que
la euforia emocional de estar enamorado no valdría de nada sin
haberse sentido nunca completamente solo. Jesús Llorente,
en los tiempos en los que todavía firmaba como Malsonando, lo
retrató perfectamente en la desaparecida revista SPIRAL con una
de las críticas más bellas que yo haya leído jamás:
(...) destacar algún tema en especial sería una total
falta de respeto por mi parte (...). No se debe diseccionar el vuelo
de una gaviota, o el amor de tu mejor amiga, o la pequeña historia
que bulle en cada una de las 14 piezas de este álbum, porque
acabaría matando su pureza, aniquilando todo sentimiento.
Cuando estás realmente enamorado no haces distinción entre
el precioso verdeazulado de sus ojos o la armonía de su cuerpo,
simplemente la amas. Y pocos de los que lo han conocido no han caído
rendidos ante este disco.
Sin embargo
alguien dijo un día, de los amores a primera vista, que generalmente
, en el fondo, no eran más que efímeros deseos sexuales
encubiertos. Y puede que a ese alguien no le falte razón. Todos
han caído alguna vez en las redes de los flechazos instantaneos
que no escondían más que placeres huidizos . El pop está
lleno de grupos vacíos con algún single alumbrado por
luces de neón. Ir corriendo con el corazón palpitante
a la tienda de discos y agotar la pasión en unas horas, unos
días, unos meses quizá... Hace cinco años que escuché
por primera vez UN SOPLO EN EL CORAZÓN. Era una tarde
de primavera , lo había traído una amiga. Me quedé
embelesado, aturdido, completamente embobado ante tanta belleza. Sentí
algo extraño, una especie de felicidad agridulce y un deseo de
estar sólo para embriagarme de él. Lo escuché tres
veces seguidas y creí saber, en ese momento, que ese disco me
acompañaría el resto de mi vida. Y lo hizo.
Para
poder olvidar / alguna pena muy grande / te besaré en espiral
/ cuando no mire nadie (Dame estrellas o limones)
Hagamos
un poco de historia . Si investigamos en el pasado más subterraneo
del pop español nos encontramos con dos grupos : LA INSIDIA
y EL JOVEN LAGARTO. Ambos fueron fueron, entre 1983 y 1990, los
escondrijos musicales de Iñaki y Javier durante unos años
en los que el contexto del pop nacional, poco a poco, se fue convirtiendo
en el pasto casi exclusivo de los dinosaurios post-movida y sus alarmantes
signos de vulgaridad. Pero llegaron los noventa: maquetas y fanzines
convertidos en auténticas armas arrojadizas y un ramillete de
grupos perfilando un horizonte musical infinitamente más fresco
y dinámico. FAMILY fueron, sin duda, una de las viñetas
más deslumbrantes de esa edad de la inocencia.
En 1991
vería la luz la primera demo del grupo titulada Octubre 1991,
mucho más tecno que el disco, incluyendo el inédito Sentimental
junto a otras 9 piezas que posteriormente aparecerían en el disco.
Pronto surgieron las conexiones con el Colectivo Fangoria. Nacho Canut
y Alaska invitaron al grupo a telonearlos y en 1992 se edita, dentro
de su club de fans, un flexi en el que FAMILY versionean El
signo de la cruz de DÉCIMA VICTIMA. Un año
después FAMILY entran a grabar en los estudios Vulcano,
propiedad del colectivo, lo que sería su primer trabajo.
UN SOPLO
EN EL CORAZÓN se gestó durante el mes de abril, bajo
la producción de Rodrigo Silva y los propios FAMILY. El
diseño corrió a cargo del propio Javier Aramburu
quien ya había trabajado en ese aspecto para gentes como LE
MANS, LA BUENA VIDA o DAILY PLANET y que poco después
puso su firma a la que, en mi opinión, es la mejor portada que
un disco nacional haya lucido nunca ( hablo, claro, del histórico
SUPER 8 de LOS PLANETAS). Para UN SOPLO EN EL CORAZÓN
Aramburu eligió una pulcra superposición de colores:
azul sobre azul y verde sobre azul, una idea de lo que yo considero
FAMILY, pero sin querer darle una estética muy fría
dijo Aramburu en la citada entrevista
Cuando pesen demasiado la rutina / el trabajo y la vida en la ciudad
/ nos iremos en un viaje infinito / con esa tonta sensación de
libertad(Viaje a los sueños polares)

Y ahora
llega el momento de tragar saliva. Antes hice mención a la imposibilidad
de quebrar la armonía del disco y servirlo como un escaparate
de canciones sueltas. UN SOPLO EN EL CORAZÓN nace y muere
sin lecturas intermedias. Lo contrario sería romper el cristal
en mil pedazos. Quisiera contagiarte y crear en ti la misma ansiedad
que yo sentí al leer las primeras críticas, pero de poco
o nada sirve hacer brillar con mis palabras unas canciones que ya deslumbran
con su sinceridad, su falta de malicia, su pureza y su amor. Muchos
somos los que creemos que ahí es donde reside la grandeza de
este grupo. Quizás por ello nunca concedían entrevistas,
no editaron singles ni usaron fotos promocionales. Todo lo que quiero
decir está en el disco nos decía Aramburu y
así toda una gama de sentimientos desnudos, carentes de cualquier
artificio dramático, acritud o endulcorantes, hablan por si mismos
y trazan desde la primera escucha un biorritmo emocional sin sudores,
sin gritos, sin una palabra más alta que otra... sólamente
espejos de tristeza o alegría. Y tu reflejándote en ellos.
Ahora FAMILY
ya no existen. Tras su ruptura corrieron diversos rumores sobre un nuevo
proyecto de Javier con el nombre de EL SUEÑO DEL ASTRONAUTA,
pero al final nada de ello se llevó a cabo. Las frías
palabras mecanografiadas con las que el propio Javier contestó
una carta que le envié para la elaboración de este artículo
o el tono triste con el que Luis Calvo me dijo una vez desgraciadamente
está apartado de la música no hacen más que
confirmar que nunca habrá un segundo soplo en nuestro corazón.
Mientras el culto a FAMILY se ha desarrollado durante estos años
en progresión geométrica y grupos tan dispares como SILVANIA,
METEOSAT, LOS PLANETAS, PENELOPE TRIP, LE MANS
o FANGORIA no han reparado en elogios hacia un disco, ya lo decía
antes, enigmático, escrito desde y con el corazón cuando
algo sopla en su interior...
ESE DISCO QUE NOS CAMBIO LA VIDA
Todo aquel
que conoce UN SOPLO EN EL CORAZÓN habla de el con especial
cariño, pero pocos, muy pocos, se atreven a retratarlo con unas
palabras. Sentarse frente a un papel y alabar a LOS PLANETAS,
SR. CHINARRO o MANTA RAY es o parece ser fácil.
Pero hablar de FAMILY impone un respeto, un complejo, un miedo
al ridículo más estrepitoso. Lo entiendo, todo ello ha
planeado por todas y cada una de las letras de este artículo
y puede que le haya pasado lo mismo a las cerca de 40 personas entre
periodistas, músicos y fanzineros a quienes pedí unas
líneas sobre el grupo. La mayoría no contestaron, otros
me enviaron sus humildes no me siento capaz, sólo unos
pocos valientes se atrevieron a demostrar su amor en voz alta y sin
complejos.