No es el primer caso que conocemos o el primer disco. La última obra de For Stars, aquella que afirma de sí misma estarse cayendo a pedazos, pertenece a una saga selecta de discos. La de aquellos discos que recogen el viaje intuitivo de una banda o artista al interior y núcleo de su propio sonido para una vez allí y presos de una extraña pulsión destructiva, desmantelar su arquitectura, dejarlo caer y desde las ruinas reconstruir una imposible representación, frágil pero hermosa, de lo que puede ser ese mismo sonido durante un instante precioso, pero fugaz. Descendiente directo del linaje de aquellos “Third/Sister Lovers” de BIG STAR, “Oar” de ALEXANDER SPENCE, “Kid A” de RADIOHEAD o “Yankee Hotel Foxtrot” de WILCO. Discos, y especialmente “Sister Lovers” cuya comparación percibe Carlos Forster, cantante y líder de la banda, como un “elogio”. Son discos que el propio Forster define por la condición de que “suenan jodidos. Repletos de sonidos fantasmagóricos”

Se convierte entonces en una labor casi necesaria intentar descubrir cómo se ha llegado “aquí”, en qué momento y motivo las canciones, que sin duda parecen retratar el amor en fases terminales, llamaron a Forster y compañía a trazar el camino de un viaje semejante. Y el propio Forster se mostró lo suficientemente amable para despejar las dudas.

“La manera en la acabamos haciendo un disco que suena así fue básicamente cambiando la manera en la que grabábamos y tocábamos Mike Young y yo. Muchas canciones comenzaron con algún loop extraño, y yo tocaba alguna línea melódica simple por encima. Después añadía las letras, y así la canción crecía naturalmente desde ahí.”

“It Falls Apart”, publicado en España por Acuarela, se convierte así en uno de esos discos especiales y distintos. Más allá de si el tiempo definitivamente lo situará en pedestales tan altos como los de aquellos precedentes, sin duda este álbum proyecta la clase de luz que hace imaginar a una banda en pleno proceso de redescubrimiento. Minuto a minuto, según encontramos esas melodías con un equilibrio sabio de melancolía y épica, nos sorprende comprobar como For Stars han dejado que estas melodías se tropiecen en obstáculos que ellos mismos les han dejado en el camino. Pero aunque a veces parecen trastabillarse, estas canciones nunca terminan de caerse.

En “It Falls Apart” no todo crece a la manera en la que un oyente medio se sentiría más cómodo. Y es en el “núcleo duro del disco” donde éste se manifiesta definitivamente en toda su grandeza. Los ariscos interludios de un tema como “It Doesn't Really Matter”, precipitado a una tensión nerviosa desbordada, dejan medias un proyecto de emocionante single al estilo de los mejores Coldplay, para ofrecer algo mucho interesante. Hay narcotismo, mórbido, casi terminal, en cortes como “In The End”, que es interferido por un ataque de inclementes programaciones, que preceden a un juego de voces psicodélico muy desconcertante. Y entonces uno descubre en For Stars una banda mucho más especial de lo que imaginaba, completamente entregada a sus propios requerimientos y al margen de los ajenos. E incluso a las críticas habituales en su caso al respecto de un exceso de melodrama en su música.

“Estoy llegando a un punto en la vida en el que honestamente no me importa lo que digan de mí o de la música que toco. Me ha llevado mucho tiempo, pero cuando finalmente te das cuenta lo poco que todo esto importa puedes comenzar a prestarle más atención a lo que de verdad importa. Mi familia, mis amigos y Dios”

“It Falls Apart” no oculta en momento alguno que se pretende una unidad, un álbum cerrado, aunque Forster me reconozca que esta unidad sea en realidad una idea a posteriori. Los títulos de los cortes, emparejados ingeniosamente en frases con sentido ( “Te debería haber pedido que te calmases”, “Realmente no importa al final”, “El cristal roto me trae recuerdos de ti”, “Si se cae a trozos, libera tu amor” ), parecen sugerir esa continuidad interna, ese fluir intencionado, conectado a un sentimentalismo extremo y apoyado en el prodigioso falsete de Carlos Forster. No en vano el trip final con “If It Falls Apart, Lend Out Your Love”, en cuyos primeros minutos pugnan, melancólicos, piano y voz contra elementos hostiles (una trompeta y las programaciones) y que finalmente estalla sin control para volver a recogerse, es uno de los momentos musicales más intensos del año. Y también se termina de encontrar un sentido y una intención cuando en las postrimerías del álbum Carlos encuentran el mínimo colchón de unas guitarras acústicas y un órgano que susurra, y parece entonar una nana que nos recoge tras haber enfrentado un día de perros. Forster parece abrazar esta sugerente idea de su música como un “rito de paso” emocional.

“La mayoría de la música de For Stars a lo largo de los años ha sido sobre el amor. For Stars ha sido también siempre sobre la esperanza. Mucha gente está fastidiada al respecto. Esta cosa masculina de que no puedes expresar los sentimientos. Por eso me gusta tanto la música de Cat Stevens. Tiene mucho coraje al ser tan abierto al respecto del amor y la espiritualidad”

Justo cuando al parecer su horizonte apuntaba hacia la introducción en el mainstream, han pintado ellos el más complejo y cubista de sus cuadros. Probablemente también el más interesante. Uno supone que de este modo habrán sellado su destino de banda para minorías. Y que al parecer no les importa.

“Me di cuenta de que a la gente que había mostrado interés en la banda no les iba a gustar, pero en algún punto nos dimos cuenta de que no podíamos hacer un disco de gran multinacional a estas alturas de nuestra vida. Comenzó de esta manera y en algún momento estábamos escuchando lo que habíamos hecho pensando “esto apesta”. Así que lo mandamos al carajo y comenzamos a pasarlo bien.”

Porque al parecer, y contradiciendo esa apariencia de melancolía enfermiza que algunos localizan en sus canciones Forster parece moverse por el más simple y hedonistas de los leit motifs, por la más infantil y pura de las intuiciones. De las hermosas sombras y luces que proyecta “It Falls Apart”, de su invencible compromiso con una estética singular, parece entresacarse un mensaje simple y casi sorprendente. Y que Forster resume en una escueta frase:

“La música para mí es pasar un buen rato”.

Que así sea también para todos nosotros.

ENRIQUE MARTÍNEZ (octubre 2004)