Hay pocos artistas que habiendo recorrido un largo trayecto, con una carrera extensa a sus espaldas, te sigan transmitiendo la impagable sensación de que su amor por la música sigue teniendo la pureza necesaria. Artistas que cuando hablan de la música ajena te transmitan tanta o la misma pasión que por la suya propia, dándote a entender que la necesidad de crear esta última no es más que un continuado homenaje a la primera. Que sin música, propia o ajena que más da, no podrían vivir. Es decir, que aún son como tú y yo.

Si hay alguno que responda a este esquema, y que además tenga un gusto verdaderamente exquisito, es decir ecléctico y con profundidad de razones, es uno de mis favoritos personales: Mr. Greg Dulli. En el pasado, liderando los Afghan Whigs esta pasión resultó en algunos hitos increíbles de su carrera, pues los Whigs fueron uno de los mejores, sino el mejor, grupos de versiones de los años noventa. Sus revisiones de “Come See About Me” de las Supremes (en el imprescindible E.P de versiones soul “Uptown Avondale”), “Creep” de TLC (Cara B de “Honky's Ladder”) o de “Can't Get Enough Of Your Love” de Barry White (para la banda sonora de “Beautiful Girls”, revisada por el propio Dulli) son recordadas por los fans como ejercicios prodigiosos de verdadera interpretación. En sus tumultuosos directos se mezclaban temas propios y ajenos en medleys imposibles que llevaban de “Superstition” de Stevie Wonder a “Another Brick on The Wall Pt.2” de Pink Floyd sin pestañear. Mientras, Dulli impartía doctrina con magisterio sublime en sus entrevistas, en las que el fervor y la ironía enseñaban siempre el camino a nuevos descubrimientos musicales a sus fans, especialmente los arcanos de la mejor música negra de todos los tiempos.

Ahora embarcado en el proyecto personal de los Twilight Singers las cosas no podían ser tan diferentes. Y tras dos giras repletas de vueltas de tuerca imposibles, que le han llevado a tocar disparidades tales como “A Love Supreme” y “Yeahh!” de Outkast sin mayor complejo, Dulli se ha decidido a publicar su primer álbum completo de versiones. Para el mismo rescata la increíble versión del tradicional “Black Is The Color Of My True Love's Hair” hecho gloria por Nina Simone en su día, y que ya sirviera de anticipo a “Blackberry Belle” en su correspondiente CD single. Y además nos propone un hermoso recorrido, sorprendentemente coherente, unido por el hilo común de las pasiones extremas, con paradas que van desde el R&B contemporáneo de Mary J Bigle, al blues del Delta de Skip James y de allí al funk clásico de Marvin Gaye, pasando por divas de la música contemporánea como Björk, Martina Topley-Bird o Hope Sandoval o las de todos los tiempos como Billie Holiday y Nina Simone. Incluso, visitamos el AOR más sospechoso como los Fleetwood Mac de Lindsey Buckingham y Stevie Nicks. Con una capacidad empática sobrenatural, la misma que le ha convertido en uno de los mejores escritores de canciones contemporáneos, son mayoría de mujeres el objeto de sus sorprendentes revisiones. Interpretaciones nunca acomodaticias, pero sí personales, sentidas, y que si bien adolecen de cierta irregularidad de resultados, sí consiguen hacer de “She Loves You” uno de los mejores discos del año. Desde que Cat Power subvirtiera e hiciera plenamente suyas una serie de clásicos intocables en “The Cover Album”, no se había producido fenómeno semejante de apropiación indebida, pero justificada.

Pero como siempre, y como ya conocemos, nadie se explica mejor que el propio Greg Dulli, tal y como lo ha hecho para presentar este disco. Con él y con la historia de sus amores verdaderos les dejamos. Disfruten del trayecto.

“Ella te ama” significa que a mí no me quiere. Éste es un relato de deseo y de amor desconsolado. De amor perdido. De amor agotado. De amor de “ha habido un accidente”. Quería que las canciones palpitasen con esperanza y que hiciesen brillar una luz y confortasen un corazón solitario.

La primera vez que escuché “Feeling of Gaze” fue en las Navidades de 2.001. Tres semanas después la volví a escuchar de camino al funeral de mi mejor amigo. La letra es sublime: “Me siento solo por ti, me siento vivo por ti, siento un pecado desvanecerse... celebremos”. Ella dice más en ese pareado de lo que la mayoría de escritores dicen en una carrera completa. Era la elección evidente para comenzar el disco, al ser una declaración directa de intenciones.

Mi amigo Dragan me dio una copia de “Quixotic” y me dijo que si podía encontrar una sola canción mala, me pagaba una cena. No pude, y no me tuvo que pagar nada. “Too Tough To Die” sonaba a sexo musicalmente, y nuevamente las letras eran increíbles y desmentían la edad de Martina. Ella es un alma vieja, vieja y esta canción se construyó a mi medida. Nunca intento igualar el fraseo de nadie y en este caso hubiera sido imposible. Una de mis canciones favoritas de uno de mis álbumes favoritos de todos los tiempos.

En el verano de 1996 me puse al lado del escenario en un festival belga y vi a Björk cantar enfrentándose a 50.000 personas prendadas y a una tormenta. Conforme se acercaba la tormenta el viento comenzó a soplar con más fuerza y pensé que tendrían que parar el concierto. Cuando comenzaron a tocar “Hyperballad” ella se inclinó con el viento en un feliz abandono y dejo escapar una de las más poderosamente trascendentes interpretaciones vocales que yo haya escuchado hasta hoy. La letra es hermosamente ambigua y siempre me quise dar una vuelta en este coche.

Había estado escuchando “Abbey Road” cuando me llamó mi amigo Dave y me dijo que había escuchado que estábamos haciendo un disco de versiones. Entonces me retó a que hiciera “Strange Fruit”. En cuanto colgué el teléfono “I Want You” (She's So Heavy)” surgió de los altavoces. Problema resuelto.

Mientras estábamos en la primera mitad del tour americano de los Twilight me obsesioné con la grandeza de la trilogía cocainómana californiana de Fleetwood Mac. En el escenario hice una racha de Stevie Nicks con “Sara”, “Rhiannon” y “Gypsy”. Cuando tocó grabar se me puso dura al pensar en unir el final de “Second Hand News” de “Rumours” con el final de “What Makes You Think You Are The One” de “Tusk”.

Y lo hice.

Me lo estuve pensando con “Real Love”, pero una vez más, la seducción de unir el estribillo póstumo de John Lennon con el entregado y funky lamento de Mary J se mostró demasiado fuerte para resistirla.

“Hard Time Killing Floor” de Skip James es uno de los blues favoritos de Mark Lanegan y servidor. Tan sólo es yo, él y la verdad. Simple y sencillo.

En la gira del año 2000 para el primer disco de los Twilight Singers, presentamos “A Love Supreme” y “Please Stay” la una a la otra. Fue amor a primera vista y ha sido un fijo de mi show post-Whigs desde entonces. Skibic y Macintyre están especialmente en forma aquí.

He querido cantar “Black is The Color” desde la primera vez que la escuché; e incluso lo intenté en los años 80. No funcionaba. Después escuché a Jeff Buckley cantar “Lilac Wine” y me dije que mejor olvidarse de intentarlo con Nina Simone... pero sólo se necesito una mañana fresca de verano, no haber dormido y una Guitarra Martin acústica de 1964 y ya podía oler el Napalm.

El febrero pasado estaba por Sicilia después de la gira europea y mis amigos y yo estábamos escuchando una recopilación de Sam Cooke. Su versión de “Summertime” es mi favorita de todos los tiempos, al recordarme la de Elvis de “Blue Moon”, que es mi balada favorita de Elvis, sin discusión. Cuando los italianos me dejaron en el hotel, trasteando en la tele me encontré inexplicablemente con “Twin Peaks”. Mientras estaba tirado en la cama fui muy consciente del score de Badalamenti. No lo había escuchado en años. Al día siguiente llamé a Manuel y le dije: “Vamos a grabar Summertime”. Sé exactamente lo que hay que hacer”

Y ésta es la historia de “She Loves You”.

Trátala bien.

Gx

Y supongo que vosotros la trataréis tan bien como “She Loves You” os tratará a vosotros. Con amor verdadero.

ENRIQUE MARTÍNEZ (octubre 2004)