HAPER LEE son uno de esos grupos pequeñitos, perdidos en la galaxia del pop independiente, de los que nunca habla la prensa "especializada", pero un selecto puñado de fans desperdigados por el mundo esperan impacientes cada uno de sus pasos. Desde luego sus canciones no son las adecuadas para corear 8000 personas en trance en un festival de verano ni tampoco visten aquellos que pronuncian la palabra pop en nombre de la modernidad convenientemente ataviada de una justificación intelectual, sino que tienen su lugar natural en una habitación, en el disc-man que acompaña tus idas y venidas de la facultad o en esos repasos de singles de 7" que vez en cuando todos hacemos en una tarde de domingo. Uno, que antes se enfada por este tipo de cosas, con el tiempo le ha ido encontrando su encanto y, siendo sincero, casi prefiero que sea así. Odiaría tener que compartir canciones como "Dry land" con una multitud de festivaleros en bermudas cuyo ideal de emoción la representan un estribillo "emocionante" de STEREOPHONICS. ¿Clasista?. Ya me lo han dicho tantas veces que me aburre justificarme.

Dos singles iniciales situaron en el mapa al dúo de Brigthon. Fue en 1999 cuando Keris Horward y Laura Bridge editaron "Dry land" (Matineé-Canciones Huérfanas, 1999) la primera grabación del grupo, como todas las demás para el sello Matineé. Ambos provenían de ilustres proyectos: el primero formó parte de los seminales BRIGHTER ( otro de tantos deliciosos grupos del mítico sello Sarah Records) y milita en el que probablemente se el mejor grupo de indie-pop del planeta: los insuperables TREMBLING BLUE STARS. Laura por su parte es integrante de HOOD. En ese single, que como la única novela de Nelle Haper lee ( la escritora de "Matar a un ruiseñor" a quien homenajean con su bautizo artístico) tenía como intención ser la primera y última referencia del grupo, se encontraban ya todos los presupestos de lo que hasta ahora ha sido la carrera del dúo: dos pequeñas y preciosas piezas (junto a la titular, la deliciosa "No happy ending") de pop decaído e hipersensible, con pequeños crescendos a base de arpegios de guitarras cristalinas que conectaban directamente con el espíritu más melancólico de Sarah Records y, por supuesto, los TREMBLING BLUE STARS. Pese a ser su meta inicial, un año después aparece su segunda rodaja de 7" "Bug"(Matinée-Canciones Huérfanas, 2000) sin duda una de las mejores canciones del grupo, perfecta para tumbarse en la cama, pulsar el repeat del plato y dedicarse a contemplar el paso del tiempo en toda su lentitud. Parece mentira que en poco mas de dos minutos albergar tanto encanto. La cara b se completa con "You kill me", un corte de claras reminiscencias a THE CURE.

Tras estas cuatro inestimables canciones, su debut en lp podría albergar dudas. Siempre he pensado que este propuestas de grupos funcionan mejor en el formato pequeño de un single o un ep, a mayores un mini-lp, que en disco grande en el que sus invariables argumentos sonoros pueden caer fácilmente en la monotonía. Gran error para quienes así lo piensen, por que "Go back to bed" (Matineé-Canciones Huérfanas, 2001) es una de esas joyas a insertar entre los mejores momentos de BRIAN, IVY, TREMBLING BLUE STARS o RED HOUSE PAINTERS. De inicio a fin, atrapa con la misma facilidad. Ya lo dije en una anterior ocasión, "Seen so right" el tema que abre el disco semeja una deformación acelerada del sonido de los RED HOUSE PAINTERS donde la desolación y los desiertos de tristeza del proyecto de Mark Kozelek se trasmuta aquí en pura melancolía. Y avisa: te vas a enamorar perdidamente de este grupo. Bien por su faceta más lánguida e intimista ( "Doing nothing", "Only connect"), bien recuperando sus dos anteriores singles ("Dry land", "Bug"), bien por esos medios tiempos aderezados de guitarras cristalinas ("Only Connect") o bien demostrando con pelos y señales lo que The Cure ("Low") y Field Mice ("Brooklyn Bridge") han sido para toda una generación, la que adoramos el indie pop de los 80 y nos emocionamos al detectar destellos de esa manera de conjugar la precisión sentimental, lo acústico y lo eléctrico, las voces desapasionadas y la pulcritud del pop escrito en minúsculas. Un trabajo perfecto que no debería faltar en tu discoteca particular y que debe ser completado por el ep "Train not stopping" ( Matineé-Canciones Huérfanas, 2001), editado meses después y que junto a la propia "Train not Stopping" y "I could be there for you", encadenadas en sonido con lp, incluyen "The sea gently gifting" un brillante desvío hacia el firmamento de Galaxie 500.


En la primavera de 2002 Keris y Laura retornan al estudio con 8 nuevas composiciones bajo el brazo para grabar su segundo y último disco hasta la fecha "Everything´s going to be ok" (Matineé-Canciones Huérfanas, 2002). Cuando a finales de Agosto llegó a Canciones Huérfanas, Angel me llamó un poco decepcionado diciéndome "es lo mismo que en el anterior disco". Yo sonreí. Era exactamente mi deseo: esa misma perfección y complicidad extendible por todo un lp una vez más. Aún así se percibe alguna variación. Pese a no poder hablar de evolución espectacular hay varios temas donde las cajas de ritmo y los teclados "atmosféricos" ganan presencia y nos lleva a momentos tan emocionantes como "This better life" (" Yo se que voy a encontrar un lugar donde poder escondernos") o la impresionante "City Station", mi tema favorito de la temporada con esos tenues picos de intensidad que tanto me han acompañado constantemente durante mis recientes ( y catastróficos) exámenes de septiembre. El resto prosigue idénticos derroteros y temas como las enormes "The thought of you and him", "Unreciprocated", "Fine bones" o "Miserable Town" que no son más que un "suma y sigue" de exquisitez pop donde los sentimientos más básicos -los celos, las despedidas, el escapismo, la perdida...- son tratados con toda minuciosidad y casi entre paréntesis dentro de una línea de pop que empezó con los Smiths y Field Mice si sabe Dios cuando terminará.

Con este segundo disco HARPER LEE reafirman lo ya constatado, que son una joya oculta ansiosa que la descubras y que su sonido permanece al margen de todo, en una burbuja de cristal, buscando oyentes ávidos de impregnarse de su afectación y sentimentalismo. Dice Keris en "Train not Stopping ""Esta es la última canción/ por que estoy aburrido de ser ignorado". Y tu, ¿ lo vas a permitir ?.

JAVIER BECERRA