| 
Comenzaron su andadura
a finales de los años setenta, cuando las bandas de punk proliferaban
a lo largo y ancho de EEUU, inspiradas en la tradición de la escena
del CBGB (The Ramones, Television, Patti Smith, Johnny Thunders &
The Heartbreakers, Richard Hell & The Voidoids), el punk (The Clash,
Buzzcocks, Sex Pistols) y el post-punk británicos (Magazine, Wire,
The Pop Group, PIL).
"Playing Hardcore: Harder & Faster!"
Por aquellos años,
un inquieto joven neoyorquino llamado Bob Mould llega
a St. Paul (Minneapolis) para comenzar sus estudios en el Macalester College.
Enseguida conoce a Chris Osgood, líder de la banda local The Suicide
Commandos, con quien comienza a tomar clases de guitarra. Al mismo tiempo,
gracias a sus habituales visitas en busca de gangas de segunda mano a
la tienda de discos Cheapo’s Records, entabla amistad con el dependiente,
Grant Hart, con quien comienza a fantasear con la idea de montar su propio
grupo. Hart, batería aficionado, le presenta a Mould a su amigo
Greg Norton, un fanático del jazz avant-garde y de la música
electrónica que además toca el bajo en el garaje de la casa
de sus padres.
Antes de darse cuenta ya
están tocando juntos en una modesta formación llamada Hüsker
Dü (que en sueco significa “¿te acuerdas?”)
y cuyo nombre extraen de un juego de mesa en cuya caja podía leerse
el eslogan “el juego donde los niños pueden burlarse de los
adultos”. Debutan en Febrero de 1979 en un concierto universitario
donde les acompaña un teclista que acabará por ser expulsado
del grupo un par de semanas más tarde.
En Julio de ese mismo año
y ya establecidos como “power trío”, actúan
en el Longhorn Club de Minneapolis, desplegando un repertorio de corte
ramoniano. Pero tras la traumática disolución de The Suicide
Commandos, la escena punk de la ciudad se muestra más bien apática
ante nuevas propuestas. Aún así, consiguen obtener una discreta
repercusión que les anima a seguir tocando, hasta lograr fraguarse
una cierta reputación y conquistar a un pequeño núcleo
de seguidores incondicionales que acuden ineludiblemente a cada cita con
el grupo. Sin embargo, la comunidad musical parecía más
interesada en la incipiente carrera de "aquel artista llamado Prince"
que en apoyar a estos recién llegados, por lo que, hartos de recibir
negativas por parte de las discográficas, en 1981 deciden crear
su propio sello (Reflex) para dar salida a su trabajo.
Inspirándose en
la filosofía del “do it yourself”, la banda auto-edita
un siete pulgadas titulado "Statues" (Reflex, 1981) que destaca
por ofrecer un sonido discordante y abrasivo, más cercano al practicado
por Wire y Throbbing Gristle que al punk-rock acelerado de sus inicios.
Gracias a ello comienzan a ser objeto de las primeras críticas
positivas y a establecer nexos de unión con otras bandas afines
que, como ellos, han optado por el camino de la independencia. De esa
manera, contribuyen a crear una especie de sentimiento de “comunidad”
junto a gente como Black Flag, Dead Kennedys o Minutemen, asentando los
cimientos del nuevo movimiento punk norteamericano.
"Abriendo horizontes".
Su salto al formato larga
duración "Land Speed Record" sale a la calle en 1981.
Grabado en directo en el 7th Street Entry Club de Minneapolis, se compone
de un total de diecisiete canciones recogidas en apenas veintiséis
minutos de vinilo en los que las voces de Mould y Hart parecen sepultadas
en un gigantesco muro de sonido. La cubierta del álbum responde
a las coordenadas habituales del género, consistiendo en la fotografía
tomada de un recorte de prensa que muestra los ataúdes de los primeros
ocho soldados muertos en acto de servicio durante la guerra de Vietnam.
El disco se vende rápidamente entre los fans del “hardcore”,
pasando a engrosar la cada vez más interesante nómina de
debuts de comienzos de los ochenta, junto a Youth Brigade, Minor Threat,
The Effigies, Flipper, The Meat Puppets o los ya mencionados Minutemen,
Black Flag y The Dead Kennedys.
Sin perder tiempo, en Mayo
de 1982, arremeten con un nuevo “single”, "In A Free
Land", una gloriosa muestra de punk melódico a golpe de los
sucios guitarrazos distorsionados de Mould, que muy pronto se convertirá
en particular marca de fábrica de las composiciones del grupo.
Tocando simultáneamente con dos amplificadores (un Marshall distorsionado
y un antiguo Vox de sonido limpio) Mould crea la ilusión de varias
guitarras sonando a la vez.
Pronto comienzan a tocar
con otras bandas como R.E.M. y a girar con sus vecinos The Replacements,
descubriendo la admiración que compartían con ellos por
clásicos del pop de los años sesenta como The Beach Boys,
The Beatles y The Byrds. Esto hace que comiencen a plantearse la naturaleza
del “hardcore” como una limitación para el desarrollo
de sus inquietudes artísticas y que comiencen a incluir en sus
directos la versión del “Sunshine Superman” de Donovan,
desafiando los códigos de la escena.
En 1982, auto-editan su primer álbum de estudio, "Everything
Falls Apart" que evidencia el momento de transición que atraviesa
la banda. Sin abandonar la intensidad de sus temas más abiertamente
punk, la versión de Donovan inicia una nueva línea temática
en sus letras, que sin acabar de abandonar la todavía presente
critica a la política y la sociedad norteamericana, comienza a
escorarse cada vez más hacia contenidos más personales,
íntimos y hasta confesionales.
El primer indicio de su futuro giro estilístico llega con la publicación
del "Metal Circus EP" (SST Records, 1983). El talante compositivo
de Mould y Hart madura a pasos agigantados en las siete piezas que lo
conforman, poniendo énfasis en la insistente búsqueda de
nuevas e infecciosas melodías que provocan un notorio cambio hacia
los medios tiempos.
Pero puede que esta bajada
de revoluciones se deba en parte a causas más bien ajenas a la
música... Por esa época, Hart abandona el consumo de “speed”
y anfetaminas que en el pasado le habían reportado estimables efectos
eufóricos y que comenzaban a pasarle factura a través de
incómodos episodios de taquicardias e hipertensión.
Las voces también
comienzan a cobrar protagonismo apreciándose en los textos un acercamiento
progresivo al estilo torturado y emocional de los posteriores trabajos
de Mould y anunciando las nuevas direcciones en las que se movería
su música a partir de este momento. Resulta comprensible el cansancio
que los tres mostraban hacia el componente acelerado y furioso que prevalecía
en el “hardcore” practicado por sus compañeros de generación,
decidiendo desmarcarse definitivamente del corsé genérico,
aún a costa de ser despreciados por los puristas.
"Un Nuevo Espíritu".
En Octubre de 1983, la
banda viaja a California para encerrarse en el estudio de Redondo Beach
en compañía del productor de Black Flag, Glenn Lockett.
Cuarenta y cinco horas después han grabado la totalidad de las
canciones que formaran parte del álbum doble "Zen Arcade",
además de un par de descartes y una nueva versión (insuflándole
nueva vida esta vez al “Eight Miles High” de The Byrds), llegando
incluso a superar el original. A lo largo de la maratoniana sesión,
arremeten con rabia homicida contra la totalidad de las sillas del estudio
para registrar los efectos de sonido que acompañarán a la
canción “Pride”.
Tras tomarse el tiempo
justo para dar cuenta de unas cuantas tazas de café y masticar
una parca hamburguesa, vuelven al estudio para ultimar las mezclas definitivas
en una nueva sesión continua de cuarenta horas. En total, ochenta
y cinco horas después y cuatro mil dólares más tarde
(que incluían los desperfectos de mobiliario) habían dado
cuerpo a uno de los álbumes dobles imprescindibles de la historia
del rock y reconducido su carrera, entrando en una ascendente etapa de
inspiración artística que los convertiría en banda
de culto y referencia a la hora de referirse a la música estadounidense
de los últimos veinte años.
Aunque “Zen Arcade”
puede ser considerado como un disco de punk, subvierte el género
y se abre a la condición de “álbum concepto”
sobre la entrada en la vida adulta iniciada por el "Tommy" de
The Who, uno de los favoritos de la banda.
En su tercer corte, “Never
Talking To You Again”, Mould se atreve con un hermoso y melancólico
tema acústico de aliento folk, al tiempo que en la cara B del segundo
disco el grupo entrega el excelente “Reoccurring Dream”, catorce
minutos de épico, innovador e improvisado jazz-punk. Por supuesto,
tendrán que soportar injustas e infundadas acusaciones por parte
de los sectores más cerriles que les dan la espalda, señalándoles
como unos vendidos a la causa del dólar.
Nada más lejos de
la realidad puesto que no se trata ni de lejos de una obra convencional
y mucho menos de un trabajo comercial. Al margen de la repulsa de los
puristas del punk, la crítica musical acierta a juzgar “Zen
Arcade” como lo que es: una visionaria obra maestra que combina
melodías pop con el característico aire punk de la banda
y que establece un puente hacia la “new wave”, el "acid
rock", el "free jazz", la psicodelia, el folk y el sonido
“sixtie”.
Del mismo modo, el disco
obtuvo un éxito especialmente rotundo en las radios universitarias,
donde sonaba sin descanso junto a otros álbumes igualmente míticos
de la época, como el “Let It Bleed” de The Replacements,
"Double Nickles Of The Dime" de The Minutemen y el "Reckoning"
de los primeros R.E.M.
A finales de 1984, aún
no recuperados completamente del esfuerzo sobrehumano que supuso “Zen
Arcade”, deciden encerrarse de nuevo en el estudio para aprovechar
su imparable racha creativa, grabando el igualmente imprescindible "New
Day Rising", en el que destilan todavía más su sonido.
A pesar de haber sido repudiados
por la escena “hardcore” al completo, el entusiasmo y el apoyo
que reciben desde las “college radios” hacen que se sientan
con la confianza suficiente como para no dudar en tomar prestadas de nuevo
las armonías vocales de los The Beach Boys más experimentales,
incluir teclados, cantar canciones de amor o introducir dulces pinceladas
de pop soleado a su cruda interpretación del post-punk.
Lo que ganaban en optimismo
no les hacía perder la perspectiva y el arranque del disco atrapa
sin condiciones con la enérgica y despiadada “Plans I Make”,
sonando disonante y “arty”, con una actitud que no desmerece
en absoluto al empleado por cualquier otro ejemplar “underground”
de la época (Big Black, Swans o Sonic Youth incluidos).
Según los rumores
que circulan, cuando comienzan a preparar su siguiente larga duración,
Mould ya bebía demasiado y había entrado en una peligrosa
espiral de agresividad y autodestrucción que le hacía perder
demasiado a menudo los papeles. La cosa se agrava todavía más
al diagnosticársele problemas respiratorios, momento en el que
sus compañeros comienzan a preocuparse seriamente por su salud,
produciéndose los primeros roces serios en el seno del grupo. Mould,
con apenas 25 años, lucía un aspecto desastrado y enfermizo
a consecuencia de sus excesos con las drogas y el alcohol. Fumaba tres
cajetillas diarias, padecía ansiedad a causa del “stress”
y se comportaba como un verdadero psicótico...

"Hombre duros, tiempos difíciles".
En vista de las tensiones
internas sufridas en el seno del grupo con motivo de la inestable y adicta
situación personal por la que atravesaba Mould, parece un milagro
que así y todo, "Flip Your Wig" (SST, 1985) acabase saliendo
adelante tan sólo ocho meses después de su todavía
humeante trabajo anterior. Trece nuevas cargas de melodías punk-pop
(más la hiriente y extraña “The Baby Song”)
que no ocultan una excesiva exposición a la discografía
básica de los Beatles. De hecho, canciones como “Hate Paper
Doll” o “Makes No Sense At All” no desentonarían
demasiado en el ínclito "Revolver", llegando incluso
a versionar el “Ticket To Ride” de los "Fab Four"
de Liverpool.
Con este disco la banda
acaba por trascender el “ghetto” del circuito radiofónico
universitario y se dan a conocer de cara al público masivo. Sus
temas son programados en las emisoras de todo el país e incluso
hacen un par de apariciones televisivas, tras lo que comienzan a recibir
las primeras ofertas de las “majors” discográficas,
que ven en ellos un interesante potencial pop que les abrirá las
puertas al “mainstream”.
Al verano siguiente y siguiendo
los pasos de The Replacements, abandonan SST para firmar con Warner, a
cambio de mantener el control creativo sobre el material y reservándose
el derecho a producir ellos mismos sus discos. Cuando la noticia llega
a los medios, la prensa musical (y muy especialmente los "fanzines")
comienzan a cuestionar la integridad de la banda y a conjeturar sobre
el mediocre resultado de la operación.
Pero una vez más,
la salida a la calle del nuevo álbum, "Candy Apple Grey"
(Warner, 1986), consigue acallar las denuncias de sus detractores al demostrar
a crítica y público que con su salto a la multinacional
el sonido de la banda no se ha visto comprometido en absoluto. De hecho,
si algo se puede decir del disco es precisamente todo lo contrario: que
suena más personal y menos comercial -si cabe- que los dos anteriores.
Es decir, que a Warner le sale el tiro por la culata y deben enfrentarse
a un disco lleno de aristas y demasiado más agresivo y oscuro de
lo que cabría desear.
Desde una primera escucha
se percibe el mayor peso de Grant en el acabado final de las canciones,
que en muchos casos se sustentan en su familiar y agresivo redoble. Pero
lo cierto es que lo mejores temas son además los más tranquilos:
Mould entrega dos nuevas y amargas baladas acústicas ("Too
Far Down" y "Hardly Getting Over It") y Hart se desquita
con líneas de teclado psicodélicas en su hermosa “No
Promises Have I Made”. Se suceden los grandes aciertos melódicos,
dando pie a verdaderas cumbres de su cancionero, como "Sorry Somehow"
o "Don't Want To Know If You Are Lonely" de una rotundida y
un lirismo desgarradores.
Pero el violento arranque,
“Crystal”, discordante y ruidoso, supone un conato de rebeldía
que echa por tierra cualquier atisbo de comercialidad, al apostar por
letras duras y melodías desquebrajadas y entregar -una vez más-
justo lo contrario de lo que se espera de ellos. De nuevo se encuentran
nadando a contracorriente, con las cada vez más pronunciadas diferencias
internas acentuándose y las presiones por parte de la discográfica
en aumento, algo que se pone de manifiesto al finalizar la gira de presentación
del disco.
"Everything Falls Apart"
Con Mould hospitalizado
debido a sus excesos con las drogas y el alcohol, el grupo se enfrenta
a un momento crítico. Para cuando Mould parece recuperado de sus
adicciones, Hart ya está enganchado a la heroína. Mientras
el primero se encuentra lleno de vitalidad y energía, el otro comienza
a sumirse en depresiones y síndromes de abstinencia.
Ante semejante panorama,
la discográfica exige la entrega de un nuevo álbum cuanto
antes, temiendo por la estabilidad del conjunto. La relación entre
Mould y Hart se deteriora cada vez más y poco a poco se van distanciando,
aumentando las tensiones y las discusiones. Norton intenta mantenerse
al margen mientras todo se desmorona a su alrededor e intenta concentrarse
en apaciguar los ánimos, mediando el mismo con los representantes
de la discográfica.
"Warehouse: Songs
& Stories" llega con un par de meses de demora sobre lo acordado,
pero ofrece una estupenda nueva colección de veinte canciones en
las que predominan las melodías y los medios tiempos. Las reseñas
del nuevo álbum doble no son del todo positivas, pero en Warner
parecen satisfechos con el éxito masivo del vídeo de su
“Could You Be The One?” en la MTV, que parece reservarle por
fin un futuro prometedor a la banda.
Sin embargo, la noche antes
de arrancar la gira de presentación la tragedia golpea al grupo
a través de la persona de su “manager” y amigo íntimo,
David Savoy Jr. Una llamada de teléfono les comunica que David
ha aparecido ahorcado en su casa. A pesar de su historial maníaco-depresivo,
el repentino suicidio coge a todos por sorpresa y los sume en una depresión
devastadora que será decisiva en la separación definitiva.
Con los ánimos bajo
mínimos, la gira se retrasa un mes. En este tiempo los vínculos
vuelven a estrecharse y se acuerda asumir las labores de representación
como en los viejos tiempos, rechazando las ofertas de la discográfica.
De nuevo en la carretera, ofrecen una serie de conciertos (registrados
en un directo póstumo de 1994, "The Living End", que
recoge varias actuaciones del "tour") que hacen recobrar nuevas
esperanzas sobre el estado de forma de un grupo que, hasta ese momento,
siempre había sabido superar las adversidades.
Por desgracia, el recrudecimiento
del problema de Hart con las drogas provoca un nuevo enfrentamiento (esta
vez violento) con Mould que termina con una espectacular pelea entre ambos.
Será al llegar la gira a Minneapolis cuando Mould anuncie que abandona
el grupo.
"Live Through This".
Se barajan varias hipótesis
sobre las razones que empujaron a Mould a tomar una decisión tan
drástica. Por un lado, la conflictiva adicción de Hart hacía
peligrar cada vez más las actuaciones en directo, contribuyendo
a que las diferencias creativas y personales entre ambos(cada vez más
irreconciliables) se acentuasen, llevando al grupo a una situación
insostenible.
Por otra parte, Mould comenzaba
a sentirse estafado y desencantado con la industria, mientras veía
impotente como los directivos de Warner ejercían cada vez más
presión sobre él y su banda, exigiéndoles la consecución
de ese “hit” definitivo que nunca llegaron a firmar. Incluso
la “prensa rosa” musical toma partido, llegando a insinuar
una relación sentimental no correspondida entre Hart y Mould como
principal motivo de la ruptura.
En una de sus escasas comparecencias
públicas, Mould despacha el tema aduciendo hastío y aburrimiento.
Parecía como si el prolífico caudal creativo se hubiese
agotado, acusando un sonido cada vez más repetitivo y cansino.
A aquellos tres jóvenes
surgidos del punk, que habían crecido y madurado juntos, les llegaba
el momento de tomar caminos separados.
Norton pasó una
temporada en Atlantic City, regentó una licorería en New
Jersey y tras su fugaz paso por la banda local Green Area, abandonó
definitivamente la música y regresó a su ciudad natal para
convertirse en cocinero. Actualmente, lleva más de diez años
siendo el “chef” de un exclusivo restaurante para "gourmets"
en Red Wing, Minessota.
"Grant Hart: sólo y en buena compañía"
Por su parte, Grant Hart
fue el primero en iniciar una carrera en solitario, firmando de nuevo
con SST Records para editar un single (“2541”) anticipo de
su aclamado debut en solitario, "Intolerance" que nos lo devuelve
en un admirable estado de forma.
Poco tiempo después,
estrena nueva formación de ecos Burroughianos y despertando buenos
augurios entre la prensa especializada junto a sus secuaces de Nova Mob,
con los que llegará a firmar una breve, intensa y ecléctica
discografía.
Una vez volcado de nuevo
en su trayectoria como solitario, Hart ha participado en condición
de artista invitado en álbumes como el crepuscular "Gung Ho"
de su amiga Patti Smith.

"Bob Mould: Growin' Up In Public"
Después de firmar
un jugoso contrato con Virgin America, Bob Mould inauguró
su excelente faceta como songwriter con el clásico "Workbook",
un soberbio trabajo semi-acústico que precede a un momentáneo
regreso a sus inicios más ruidosos y duros, con el menos satisfactorio
-pero igualmente disfrutable- "Black Sheets Of Rain".
Su brillante trayectoria
al márgen de su Hüsker Dü, Mould aún
reservaría una nueva y grata sorpresa a los seguidores del abrasivo
sonido de su mítica banda. Su nuevo "power trio", Sugar,
alcanza rápidamente el "status" propio de una de las
influyencias musicales básicas de los años noventa, practicando
un rock de ascendencia indie que establece numerosos nexos de unión
con su pasado hardcore, filtrado a través de la nueva sensibilidad
de bandas como Pixies. Los tres álbumes resultantes, "Cooper
Blue", "Beaster y "F.U.E.L" se encuentran entre lo
mejor de la década.
Siempre preocupado por
la salvaguarda tanto de su libertad artística como de su intimidad
personal, Mould huye del fenómeno del "hype" disolviendo
el grupo en el cúlmen de su carrera, motivado por los constantes
rumores sobre su inclinación sexual filtrados por la prensa sensacionalista
y debido a las habituales e inaceptables imposiciones de la industria
discográfica.
Desde entonces, ha optado
por adoptar un papel más discreto dentro del panorama musical independiente,
brindándonos todavía ocasionales y rotundos triunfos en
su carrera como solista ("Modulate", sin ir más lejos)
e interesándose por explorar nuevos géneros musicales como
la electrónica, convirtiéndose por derecho propio en una
de las presencias más estimulantes del panorama musical actual.
DAVID DEERHOOF (Septiembre 2006)
|