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Me gusta mucho, cuando
pincho a lo talibán, tirarme al vacío, sorprender y, de
cuando en cuando, tocar mucho los cojones en el ambiente indie-poppy en
el que me muevo, tan lleno de corbatas, chapitas y excursiones de fin
de curso al Fib, como vacío de interés real por la música,
los discos y los conciertos. Una de mis salidas de tono favoritas es "Upside
down", el primer y mítico single de JESUS AND MARY
CHAIN. Procacidad. Cuchillos afilados. Provocación. Caos. Kamizakismo
noise-pop. Auténtica catarsis de rebeldía juvenil elevada
a obra de arte del ruido y la melodía. QUE SE JODA EL MUNDO!!!!.
Cada vez que acciono el
play, miro a mi alrededor. Aún hoy se suele ir gente en esos momentos.
El resto permanecen inmóviles. Sólo puedo ver bailar a un
pequeño número de personas, pero las veo completamente poseídas.
Imagino. Bobby Guillespie marcando un ritmo demoledor desde las
mismas calderas del infierno. William Reid tocando las cuerdas
con cuchillas de afeitar. Su hermano Jim sujetando el micro de dos manos
como si se tratara de un Ian Curtis sedado. Me entran ganas de
estallar vasos contra el suelo, de romper en mil pedazos el reproductor
de cd´s, de coger un sillón y tirárselo a la cabeza
del pesado que no para de pedirme cosas " más moviditas"
por que sus amigos se aburren. Oír "Upside Down"
a las 5:00 de la madrugada es un subidón de adrenalina incomparable.
Casi todo lo que busco en la música se comprime en esos gloriosos
tres minutos de delirio.
Soy persona de extremos.
Las medias tintas rara vez casan conmigo. Me gustan Suicide y Natalie
Imbruglia. Pj Harvey y los Softies. Go-Betweens
y The Third Eye Fundation. El pop más dulce y amable al
oído y el rock más extremo, radical y violento. Los rostros
virginales y los tacones de aguja. Tomarme 3 cafés solos y luego
atiborrarme a tilas y cápsulas de valeriana para poder conciliar
el sueño. Decir que Programme son uno de los mejores grupos
del mundo y no perder la oportunidad de despotricar contra Stereophonics
si se presenta la mas mínima oportunidad. Así que el día
llegó "PSYCHOCANDY" ( Blanco y Negro, 1985) al
hogar, el lp de debut de JESUS AND MARY CHAIN, aterrizó
en mi plato y chocó con mi voluble carácter como un misil
scud lanzado con toda precisión. Sobre mi inmaculada virginidad
adolescente. Para poner todo patas arriba. Todo, absolutamente todo. Sin
metáforas: acojonaba.
Pero acojonaba de verdad.
Tuvieron que pasar meses para poderlo asimilar, casi tantos como para
el primer disco de la Velvet Underground. Referencia nada gratuita,
puesto que en "Psychocandy" estaba todo lo que mi espíritu
pedía, pero esta vez sintetizado en una sola cápsula. "European
son" y "Sunday Morning" pegándose
un revolcón juntos y revueltos e invitando a Phil Spector,
Donna Summer y Brian Wilson a la orgía melódico-ruidosa.
Mis sufridos vecinos aún tienen secuelas.
Algunos aún
no saludan. El revival "Psychocandy" en mi dormitorio
se ha revelado con los años permanente.
(Mi) año cero.
Sí, yo también
soy (otro) hijo (más) de "Psychocandy".
CAOS, RUIDO Y AZUCAR
Hay otros JESUS,
no cabe duda. Los de "Darklands" desbordando oscura belleza
e introspección. Los de "Automatic" fusionando
a Bo Didley y los Stooges con bases programadas. Los de
"Honey´s dead", los de "Stoned and Detroned",
incluso hay algo aprovechable en "Munki", pero de lo
que hablará este articulo es de los primeros y primitivos JESUS
AND MARY CHAIN, aquellos de diluían la suavidad pop en el caos
ruidoso, aquellos que aún hoy dejan a boquiabiertas a las nuevas
generaciones, aquellos que definieron un estilo mil veces imitado y reverenciado,
un islote de rupturismo y subversión en el maquillaje neo romántico
de la Gran Bretaña mitad de los 80.
QUE SE JODA EL MUNDO, reza
el titular de este artículo. Y el estado del pop británico
de la primera mitad de los 80 era el propicio para que una cuadrilla de
jóvenes insolentes expulsaran un vómito sonoro. La ridícula
fastuosidad de los citados nuevos románticos ( esperpéntica
mezcla de americana remangada, supesta clase deluxe y actitud e imagen
de nuevo rico al que el glamour le queda varias tallas grandes) era el
caldo de cultivo perfecto para que se produjesen reacciones en todos los
rincones del pop de las Islas. Recuerdo esa frase de Bobby Guillespie
rememorando aquellos tiempos : "éramos la jodida Velvet
Underground en un mundo lleno de Dire Straits" y no hallo idea
más gráfica que poner a un lado la ridícula cinta
de pelo de Mark Knopfler y, al otro lado, las gafas de sol de William
Reid. Spandau Ballet, Eurytmics, los peores Pretenders
de la historia, Duran Duran y en medio de eso salta la bomba: "Upside
down" un estallido de punk a 7" en el yuppie pop de
los 80. Se había hablado de los nuevos Sex Pistols, pero
lo de los JESUS AND MARY CHAIN era sin duda mucho más radical,
peligroso y extremo. Y destructivo. Era 1984 y ese single luciferino (
con el "Vegetable man" de Syd Barret en
la cara b) era la decimosegunda referencia del sello Creation. En noviembre
sale a la venta. En mayo del año siguiente había vendido
35000 copias. Los 80 habían hecho crash!!!.
Los JESUS AND MARY CHAIN de aquel entonces estaban formados los
hermanos William y Jim Reid, el bajista Douglas Hart y el
batería Bobby Guillespie ( el actual líder de Primal
Scream) . Entre 1983 y 1984 grabaron varias demos y ofertaron conciertos
tanto en su natal Escocia como Inglaterra son su terrorista melosidad
a cuestas. En uno de esos conciertos celebrado en The Living Room atacaron,
durante la prueba de sonido, el clásico "Somebody to
love" de Jefferson Airplane y resultó que allí
estaba Alan Mcgee, el capo de Creation que, deslumbrado, les propone
sacar un single en su sello, el citado "Upside Down".
" Con cada sonido me siendo como si me volviera loco"
dicen en él. No solo se volvían locos ellos, público
y prensa enardecían. Por esas fechas Neil Taylor dictaba
sentencia desde las páginas del hoy alicaído New Musical
Express " Jesus and Mary Chain son el mejor grupo del mundo",
el público convertía en una batalla campal cada uno de sus
incendiarios conciertos y ellos, altivos, arrogantes, auténticos
hoolingans del ruido lo sabían: el mundo era suyo.
El impacto de "Upside
down" había sido tal que el sello Blanco y Negro ,
subsidiario de WEA los recluta en su nómina y en 1985 editan tres
singles: " Never understand", " You Trip me up"
y "Just like honey", todos ellos incluidos posteriormente
en "PSYCHOCANDY", sin duda uno de los mejores lp´s
de la historia de la música contemporánea y anilla fundamental
de la cadena del white noise Velvet-Suicide.Sonic Youth-Spacemen 3-My
Bloody Vaklentine.
Pocas veces un título
reflejó tan fielmente su interior como "PSYCHOCANDY",
un caramelo anfetaminizado de efecto devastador. Licuar a los Beach
Boys y las Supremes en el "White light/ White heat"
de la Velvet Undergorund, o peor aún , en el "Metal
Machine Music" de Lou Reed en un concepto de banda total:
estética, sonido y actitud al servicio de una sola idea. Exhortación
sonora, ética y estética. Marañas de guitarras afiladas
y estridentes, melodías dulcemente envenenadas interpretadas con
voz de ultratumba. Esa malsana violencia existencial de Joy Division
mezclada con la dulzura del pop y el hedonismo primitivo del rock n´roll.
Carne, muerte, sexo, oscuridad y religión fluyendo por unos textos
tan estúpidamente provocativos, narcisistas y banales que se convirtieron
en los aforismo que necesitaba una juventud con ganas de gritar y reafirmarse
sin saber muy bien por qué, tal y como siempre fue y ha sido y
será el rock and roll. Por que si entendemos el rock n´ roll
como espíritu, como esa música que te incita a follar, a
tirarte por la ventana o romper cristales a puñetazos, "PSICHOCANDY"
era y es mil veces más rock n roll que "Born in the USA"
de Bruce Springsteen. Y también mil veces más sugestivo.
Suba el volumen estimado lector, pinche "The linvind dead"
y entenderá por que muchos nos ponemos gafas de sol para escuchar
ciertos discos.
Considero a "PSYCHOCANDY"
como un disco perfecto en todos los sentidos. A diferencia de muchas otras
obras rupturistas o presuntamente innovadoras (pienso en "Blue
lines" de Massive Attack, hace nada escogido por la revista
RDL como el mejor disco de los 90 y poco después relegado sintomáticamente
al puesto 200 de lo mejores de la historia, casi de manera testimonial)
que mostraban un nuevo marco musical mientras que, en esencia (es decir
en sus canciones), no daban la talla y sus emociones quedaban lastradas
por la artificialidad y los apriorismos estéticos, "PSYCHOCANY"
no se queda únicamente en una brillante propuesta formal y vanguardista.
De hecho los propios JESUS AND MARY CHAIN siempre sostuvieron que
su gestación no respondía a ningún punto de partida
teórico, sino que necesidad de expresión no se ve coartada
por ningún patrón matemático-artístico. No
existe (o, cuando menos así lo percibo yo) en "PSYCHOCANDY"
impostación alguna, el QUE SE JODA EL MUNDO era emitido con toda
pureza, rudeza y visceralidad. Insisto: la deconstrucción del rock
n´roll para servirlo de nuevo del modo mas primitivo posible.
Por otra parte, los JESUS
de "PSYCHOCANDY" padecen al ojo crítico el mismo
síndrome que, por ejemplo, Jimi Hendrix o Sex Pistols:
el de valorar el continente por encima del contenido. Me refiero a que
se ensalza comunmente lo que ha significado y/o influido su formulación
sonora, mientras se deja a un segundo plano de manera completamente injusta,
un hecho indiscutible: que los hermanos Reid han sido, como recientemente
decía Hope Sandoval, ni mas ni menos que una de las parejas
de compositores más brillantes del último pop británico.
Afirmación fácilmente suscribible a la vista de su impresionante
repertorio como se puede comprobar en su reciente recopilación
de singles, equiparable en calidad a los similares artefactos editados
en su momento por bandas como R.E.M, The Smiths o The Cure. Efectivamente,
al margen de los variados envoltorios que hayan empleado a lo largo de
su carrera, los JESUS AND MARY CHAIN han ofertado un buen número
de estupendas canciones, válidas por si mismas independientemente
del pincel con el que hayan sido pintadas. "PSYCHOCANDY",
en ese sentido, se revela por momentos como una bella y escultural figura
contemplada tras un cristal rayado en la que apenas se puede vislumbrar
la silueta. Temas como "Just like honey" o "Taste
of Cindy" bien podrían colarse en el repertorio de
las Supremes o las Ronettes. "Some Candy talking"
traslada a los 80 el lado más delicado de la Velvet Underground.
"Showing Seeds" semeja una de esas odas adolescentes
de Brian Wilson. Cuatro ejemplos cazados al vuelo del lado primorosamente
melódico del entonces cuarteto.
En efecto, por que luego
está el más radical "stoogismo", "velvetismo"
y "suicidianismo" del disco. "The linving dead"
( o el puño cerrado), " In a hole" ( el
golpe en el cristal) o "Never understand" ( los
trozos derramados por el suelo) podrían ser el triángulo
de la iracundia de musical de los 80. Auténticos torbellinos de
ritmos tribales, esquizofrenia guitarrera e incitación a la rebeldía
sensorial y espiritual. Cuando eran interpretadas en sus polémicos
directos de apenas 20 minutos se producía la loquería colectiva.
Salas arrasadas, fans prendiendo fuego al escenario, el punk resucitado
a golpe de noise terminal. Pocas veces del barullo se ha extraído
algo tan nítido: QUE SE JODA El MUNDO!!!!.
Para quienes adoren esta
etapa del grupo, les recomiendo que se hagan también con el recientemente
editado "THE JOHN PEEL SESSIONS" ( Strange Fruit, 2001)
que recoge parte del repertorio de esa primera y primaria época
con la formación inicial en plenitud de facultades rescatado de
los archivos de la BBC. Igualmente el recopilatorio "BARBED WIRE
KISES" ( Blanco y Negro, 1988)que junto al mítico "Upside
down" reune caras b del periodo 85-88, descartes y temas
inéditos, en ocasiones ( "Head" o "Hit",
por ejemplo) , más radicales aún que los originales y, que
en conjunto, suponen a mi juicio uno de los mejores trabajos de los JESUS.
DESATA LA RABIA DE LA MANERA MAS DULCE POSIBLE
Todos tenemos nuestras
volubles partículas de rabia adormecidas en el interior, una agresividad
latente que, reunidas las circunstancias oportunas, sale a relucir con
toda su intensidad. Ese jefe que no te paga la seguridad social prolongando
de manera indefinida el contrato de prueba, ese detalle que te han contado
bajo secreto que dijo tu amigo de ti y que no puedes revelar pero que
martillea constantemente el pensamiento, la pareja que no deja de chantajearte
emocionalmente para que tu incomunicación con el mundo sea un hecho,...
mil pinchazos de agujas que alimentan la necesidad imperiosa de encontrar
una válvula de escape con la que desatar y dar rienda suelta a
la exasperación casi de manera fisiológica.
Unos acuden cada domingo al fondo ( o al lateral) de un campo de fútbol
a entonar sandeces racistas encubiertas de "amor a los colores",
otros ponen el cronómetro cero la noche del sábado y agolpe
de éxtasis redoblan las rpm de su corazón hasta que amanece,
otros dicen "oye, tío me has empujado" y empiezan a hostias
con el primero que se cruce en su camino. Los hay que canalizan todo ello
en una canción y los hay quienes lo depositan en la canción
que han hecho otros. Para mi pocas cosas en la vida resultan tan excitantes
como poner el discman al máximo de volumen y dejarme llevar por
la bola de incontinencia de esos primeros Jesus and Mary Chain
(prueben a hacerlo un sábado por la tarde en un centro comercial!!!).
Los que volvieron a romper el himen reconstruido del pop y lo hicieron
sangrar, gritar y loquear como nunca. Siempre como la primera vez. Uno
no se imagina la vida sin "Psychocandy"
Hoy, ayer, mañana.
Eternamente.
JAVIER BECERRA
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