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Todos sabemos lo que pasa
cuando las aguas se estancan. Todos hemos visto como cambian de color
y de textura, hemos sentido como su olor se torna en algo repulsivo. Como
lo que una vez resultaba un nutriente vital y necesario, se convierte
en el alimento de las formas más rebajadas e innobles de vida y
el veneno de las otras. Como el lugar en el que antes bañarte te
transmitía una refrescante sensación de plenitud, ahora
te repele con sólo aproximarte más de la cuenta.
En cierto modo la evolución
del rock es, o debiera ser, un fluido, algo maleable y en perpetuo movimiento,
una corriente que viene de lejos y de la que no debería tampoco
intuirse su desembocadura. Pero en ocasiones tropieza con diques que van
entorpeciendo su paso hasta restarle impulso, hasta detener su discurrir
y provocar las primeras señales de muerte. Y entonces se convierte
en una labor colectiva romper esos diques, liberar todo ese preciado líquido.
También sabemos
también que hay gente que no aguanta a los demás, que no
comprenden ni soportan ni la estupidez ni la mediocridad ajena, que no
comprometen sus puntos de vista y que en consecuencia sólo pueden
trabajar en solitario. Ellos también sienten la llamada del agua
y quieren liberarla, pero no soportan el contacto o los modos de los demás
voluntarios. Así que se dedican a picar en zonas apartadas del
dique. Pican con tanta o mayor fuerza que los demás, pero lo hacen
solos o en compañía de pocos. La mayoría de las veces
fracasan, se agotan en su autista intentona. Pero algunos pocos triunfan
y abren una vía menor, de más reducidas dimensiones que
las de la vía principal que libera el resto. Y todos sabemos que
por los espacios angostos el agua circula a presión, y este nuevo
discurrir suele ser más virulento, más cargado y explosivo,
y termina por reclamar nuestra atención con su estruendo.

TELEVISION picó
en su momento una de esas solitarias y apartadas vías de agua,
continuadora de una tradición de "outsiders" que siempre
encuentra en Nueva York, en esa ciudad que nunca duerme, un enorme predicamento.
Cuando las aguas del rock olían realmente mal, ellos vinieron a
realizar su disidente labor, y después desaparecieron tan sigilosamente
como habían acudido al rescate. Esta es la historia de su fugaz
lección, de su sugestiva exposición de lo bien que se pueden
llegar a hacer las cosas cuando se siente la necesidad sincera de hacerlas
como te apetece.
En cierto modo la historia
de TELEVISION es la historia de lo que su líder TOM VERLAINE
quiso que fuera. Él fue el catalizador, el líder que dominó
los destinos de la banda con mano férrea, y el que decidió
cuando dar fin a su trayectoria con sólo dos L.P´s publicados,
hasta que en el año 1992 en el que resucitó el cuarteto
para un único disco de estudio y una nueva gira. O hasta el año
2.001 en el que volvió a dar la orden de reagruparse a sus irregulares
tropas para una corta gira que les trajo por España. Pero la historia
de TELEVISION es, sobre todo, el relato de un fogonazo cegador
para aquellos que quisieron, pudieron o acertaron a mirar en su dirección
en un periodo repleto de ellos. Y al ser aquél un destello distinto,
alimentado de una energía diferente de la de los demás,
los documentos que lo recogieron, "Marquee Moon" y
"Adventure", siguen resultando algo especial después
de tanto tiempo, que todavía consigue cegar y fascinar a los que
se acercan a ellos.
Verlaine en realidad
se llamaba TOM MILLER y provenía de Wilmingtom (Delaware)
Su primer amor musical fue el saxo y el jazz de JOHN COLTRANE, para después
encontrar en el rock´n´roll de los ROLLING STONES y de los
KINKS un argumento que le convenciese para tocar la guitarra. Formó
sus primeros grupos en compañía del batería BILLY
FICCA, que desde entonces le acompañaría en sus aventuras
musicales, mientras que en RICHARD MEYERS (futuro RICHARD HELL)
encontró un compañero de correrías bohemias y rebeldes,
y una caja de resonancia para sus inquietudes artísticas, que incluían
un gusto profundo por la poesía.
El primero de los tres
en llegar a Nueva York, fue Meyers, persiguiendo sus sueños
literarios más que los musicales. En 1968 Tom se une a él
en su aventura, y después localiza a Ficca en Boston y le
convence para formar un grupo de nuevo. Así los NEON BOYS comienzan
su discreta andadura.
El catalizador que llevo a esta formación a algo menos anónimo
fue el ingreso del segundo guitarrista de la formación: RICHARD
LLOYD. Criado en una familia acomodada, se dejaba llevar por la onda
del momento mientras aprendía a tocar la guitarra, en un tránsito
que le llevó por Nueva Jersey, Boston y Los Ángeles, hasta
cerrar el círculo y volver a Nueva York, donde se había
criado, en 1972.
Cuando el cuarteto es rebautizado
por Meyers como TELEVISION, y tanto él como Verlaine
asumen su alias artísticos, comienza el duro trabajo de convertirse
en una banda seria. Después una temporada TELEVISION se
convierte en una de las bandas asiduas del GBGB neoyorquino y en una de
las estrellas de la escena local de clubs. Los contactos con la potente
escena local se hacen más intensos, hasta el punto de que Verlaine
comienza una relación sentimental con PATTI SMITH, a la que ayuda
en su primer single. Antes Smith había escrito en un artículo
aparecido en la prensa musical local ("Rock Scene" 1974) que
el estilo de tocar la guitarra de Verlaine era como "un
millar de pájaros azules gritando", su cuello "como
el de un cisne" y todo él un tipo "por el que
merecía la pena perder la virginidad". Lo que sin duda
le debió parecer bastante halagador.
Mientras la banda va desarrollando
su sonido, las diferencias artísticas entre Hell y Verlaine
se hacen cada vez más patentes, pues el primero es un prototípico
punk de raza, kamikaze y dejado, con una creciente afición a la
heroína y un estilo de vestir cuidadosamente harapiento, que el
astuto MALCOM MCLAREN plagiaría para sus SEX PISTOLS. Mientras
Verlaine se mostraba austero, seco y adusto, también algo
egocéntrico y, sobre todo, centrado en convertir a su banda en
una máquina de art rock y que estaba. Harto o desengañado
de las drogas, contempla como Hell no progresa en absoluto como
instrumentista y no es capaz de convertirse en el bajista adecuado para
una banda de densos desarrollos instrumentales como se estaba convirtiendo
TELEVISION.
Porque hay que destacar
esto, en la escena de lo que es conocido como "Punk de Nueva York"
no había una sola banda igual que otra. Escuchar hoy los debuts
de BLONDIE, TALKING HEADS, RAMONES, PATTI SMITH o TELEVISION es
asistir a una sucesión de músicas que escasamente tienen
algo que ver entre ellas, y que de hecho suenan mucho menos uniformes
que los primeros discos del punk británico de 1.977. Si algo unía
a la mayoría de estas bandas era el intento de volver a lo básico,
a la simplicidad del primer rock´n´roll, abandonando el gigantismo
de los dinosaurios de la época y de las bandas sinfónicas
y progresivas. Y en esto es dónde se diferencian TELEVISION,
que era una banda expansiva y basada en la improvisación, aunque
a la vez estuviese completamente alejada de los parámetros del
rock sinfónico y progresivo de los setenta.
Así que ante la
falta de habilidad de Hell, el pragmático Verlaine
procede a despedirlo y a fichar al FRED SMITH, por aquel entonces
en BLONDIE. A partir de entonces TELEVISION consiguen convertirse
en la mayor atracción en directo del GBGB con unas actuaciones
en las que destacaban unas canciones bizarras que eran llevadas al extremo
por los solos de guitarras de Verlaine y Lloyd, que se sustentaban
en una sección rítmica en la que la exuberancia de Ficca
se equilibraba con la solidez pétrea de Smith. Su fama local
les lleva a publicar ellos mismos su primer single "Johnny Little
Jewel", que se convierte en una sensación loca. En 1975
Island realiza un primer intento de ficharlos financiando unas sesiones
de grabación supervisadas por Brian Eno, que culminan en
un desastre musical absoluto. Verlaine decide a raíz de
esta experiencia dejar madurar a la banda y desconfiar de las discográficas
y también de los productores con "visión".

Definitivamente en 1977
firman con Elektra y eligen a ANDY JOHNS como coproductor del disco por
sus cualidades como ingeniero de sonido y su estilo aparentemente neutro
y nada entrometido, pues a Tom le gusta el sonido de guitarras que ha
conseguido para los ROLLING STONES en el disco "Goat ´s
Head Soup". Sin embargo Johns no termina de entender algunas
de las ideas del grupo, especialmente las de Verlaine con respecto
al sonido, concretamente en lo relativo a la batería. La intención
de la banda en todo momento era captar su sonido en directo, que en definitiva
era lo que había atraído la atención sobre ellos,
aunque tal vez controlando su tendencia a desafinar. Finalmente en 1977
se publica "Marquee Moon", su primer álbum que
es recibido como un prodigio por algunos críticos ingleses. Incluso
una portada del NME hablando del "futuro del rock", que al haber
sido de las 1.000 primeras que hicieron debía significar algo más
que cuando le tocó a ELASTICA. O una crítica del gurú
NICK KENT absolutamente extasiada ("Lo único que tienes
que hacer es escuchar y levitar") Pero finalmente no llega muy
alto en las listas de ninguno de los dos lados del Atlántico.
Realmente con el paso del
tiempo que un disco tan especial como "Marquee Moon"
siga siendo un pequeño secreto para "entendidos" es algo
que termina por dar igual, porque su calidad está por encima de
cualquier consideración de este estilo. Contiene una de las visiones
más originales y transgresoras del rock que jamás se hayan
recogido. Pertenece, con lugar de privilegio, a los discos que constituyen
a su el legado de ese ilustre linaje nueyorquino que han escrito una historia
alternativa del rock´n´roll desde la VELVET UNDERGROUND. Ya
desde el riff circular de "See No Evil" te introduces
en un lugar extraño, pero muy acogedor.
Por ejemplo, si aparecen
listados los solos de guitarra de cada tema en la portada e identificados
sus autores se debe a que cada uno de esos solos contiene algo más
que exhibicionismos gratuitos de técnica: son parte intrínseca
de los desarrollos de las canciones, en la escuela del Be-Bop que tanto
le gusta a Verlaine. Escuchar sus ataques a las cuerdas en "Friction"
es una experiencia casi violenta. Y, de hecho, sus punteos tienen una
cualidad mucho más atonal y extravagante que los de Lloyd,
más clásico y rockero, más aferrado a las escalas
pentatónicas del blues. Pero se complementan perfectamente, ya
que por el contrario cuando llega el momento de realizar el trabajo de
guitarra rítmica, cada uno asume la opción inversa: los
riffs que toca Lloyd son más excéntricos que los
de Verlaine, convirtiendo ese contraste cruzado en uno de los mayores
atractivos del disco.
TELEVISION se muestran
tan líricos como feroces a lo largo de todo su debut. Las surrealistas
letras de Verlaine acompañan delicadas (aunque imprevisibles)
baladas como "Venus", "Guiding Light"
o "Torn Courtain". Por su parte "See
No Evil", "Friction" o "Prove
It" contienen un acumulativo y peligroso estado de tensión
musical, que parece llevar a las canciones al paroxismo y la autodestrucción,
pero que de algún modo consigue sostenerse sobre el alambre.
Como centro del disco y
síntesis del sonido está "Marquee Moon"
la canción que lo titula. Pieza de extraño lirismo, de casi
diez minutos de duración, de estructura circular y cerrada en sí
misma (en el caso de la edición en C.D, añade el "fade
out" con el riff de apertura, lo que acentúa este
aspecto) Los desarrollos resultan impredecibles y los solos de guitarra
alternos entre Lloyd y Veraine se dejan llevar por espacio
de minutos, pero todo culmina en una canción que difícilmente
se puede definir con otra palabra que no sea "perfecta". El
riff principal tiene un pulso reggae, el estribillo se construye sobre
un equilibrio extremadamente inestable, y paradójicamente son los
solos de guitarra los que introducen el contrapunto lírico. Hasta
que el crescendo furioso que casi cierra el tema no encuentra otra resolución
que el delicado pasaje de teclados que precede a la última aparición
del "tema" principal, acompañado otra vez con la letra
de primera estrofa, lo que produce una sensación de "eterno
retorno", y abre la posibilidad de un apetecible coda completo de
toda la pieza. Una obra maestra.
La gira promocional les
lleva al Reino Unido, y aumenta el interés de la prensa por ellos,
pero no les hace despegar comercialmente. Posteriormente comienzan a trabajar
sobre el segundo L.P, aunque una afección cardiaca de Lloyd
retrasa el desarrollo del mismo. Finalmente y después de un trabajo
bastante más concienzudo en el estudio del invertido en el primero,
"Adventure" ve la luz en junio de 1978.
Es desde mi punto de vista
uno de los discos más infravalorados de la historia del rock. Obviamente
carece de la garra y misterio de "Marquee Moon", o de
su capacidad de sorpresa. Pero en las revisiones históricas a TELEVISION
sólo se le recuerda por su debut, y sin embargo "Adventure"
es un disco excepcional, de una calidad fuera de cualquier duda, y que
con facilidad barrería a muchos de los primeros puestos de las
listas de lo mejor del año pasado, si hubiera aparecido entonces.
Una colección completa y ecléctica de canciones, con una
sonoridad distinta que explica Veraline en el siguiente fragmento de una
entrevista del año 1981:
"Adventure fue suave como resultado del que el ingeniero con el
que trabajamos consiguió un sonido suave [...] Adventure es como
un disco flotante, el modo en que se grabó, el modo en el que se
tocó. Todos esos elementos conllevan que tenga una cualidad atemporal.
Dentro de diez años ese disco va a seguir sonando ajeno a su tiempo.
Hay algo que realmente me gusta de él"

Verlaine lo clava:
es un disco más atmosférico, más melódico,
más "pop", aunque por momentos más punk que su
predecesor. Las canciones son más breves, desaparecen los duelos
de guitarra y los solos se acortan. El trabajo de estudio se nota en la
mayor personalidad en el sonido de cada canción, en una mayor variedad
de atmósferas.
En la primera oscila entre
la recuperación de la versión más dinámica
de la banda, pero en una versión más concisa con la hipnótica
"Glory" o las rabiosas "Foxhole"
y "Careful" (lo más punky de los dos discos);
y una nueva tendencia, de lirismo conciso y ensoñador, con "Days":
una preciosa canción escrita por Lloyd al invertir el orden
de los acordes de "Eight Miles High" de los BYRDS.
La segunda cara, sus últimas cuatro canciones son una búsqueda
de una atmósfera onírica que culmina (con la interrupción
de la enérgica "Ain´t That Nothin´")
con "The Dream´s Dream", el tema más
extenso de "Adventure", de seis minutos y medio, pero
cuyo desarrollo recuerda más a piezas psicodélicas de los
años sesenta, que a la propia "Marquee Moon".
Y ya antes "Carried Away" y "The Fire"
habían ofrecido pasajes de una belleza suficiente, como para desmentir
el inexplicable tópico sobre la menor categoría de este
disco.
A pesar de que "Adventure"
sí tiene un cierto éxito comercial en el Reino Unido, después
de la gira promocional y sin ningún motivo aparente ni expreso,
Verlaine disuelve el grupo y decide comenzar en solitario. Lo cierro es
que su control sobre el grupo resultaba cada vez más intenso y
exigente. Tal vez tenía, o creía tener las ideas tan claras
que la democracia de un grupo formado desde abajo le resultaba un estorbo.
Así que desde entonces, y hasta principios de los noventa, no volvió
a convocar a TELEVISION. Y entonces ya no podía ser lo mismo.
Pero si sumamos a estos
dos luminosos y atípicos discos, su directo de 1978 "The
Blow Up", entonces esta irregular y secreta frecuencia de emisión
sigue estando ahí, flotando en las ondas, incitándote a
que la sintonices y disfrutes de su peculiar mensaje. Y la verdad es que
ya estás tardando demasiado.
ENRIQUE MARTINEZ
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