Acuarela nos propone un tercer dvd después de la recopilación de “películas musicales” y la “increible aventura” de MIGALA. Este “Divina lluz” , que no acompaña al disco compacto de mismo nombre que el duo asturiano MUS publicaron en 2004, supone la interpretación en imágenes por parte del autor también asturiano Ramón Lluís Bande de nueve de las diez canciones del disco de MUS. Reza en la contraportada del dvd editado por Acuarela una frase que dice “Divina lluz adapta libremente el trabajo discográfico del mismo título de Mus en un cruce imposible entre la ficción, la mirada documental, el cine musical y el videoclip.”

El disco “Divina lluz” era un disco que escarbaba en las raices sociales y humanas de aquellos que lo realizaron, como un diario íntimo de las vivencias familiares y laborales de unos personajes que viven con nombres y apellidos en una región concreta y en un tiempo concreto como lo es la Asturias de hoy en día. La Asturias de los cierres de las minerias, de los emigrantes que regresan igual o peor de lo que se fueron, de las familias que cenan en penumbra, en silencio, a la espera de otro día igual. Un disco excelente, clavado en las raices asturianas y con ese poso crepuscular que parece pertenecer en exclusiva a los que habitamos en la zona norte, un regusto a sombra y silencio que se amolda a nuestro paisaje verde en el campo y al gris azulado de las costas.

Tomando los títulos de las canciones del disco y organizándolas de diferente manera, Bande recompone el puzzle a su manera para contar la historia que a él le interesa contar y que se convierte en su personal visión de los que significa “Divina Lluz” . Incluso lo convierte en el nombre de la protagonista. Una joven, Vera Robert , que debe volver, regresar a casa por la muerte de su madre, en un viaje de vuelta forzado, igual de duro que el viaje de ída forzoso que la separo de los suyos. Atravesando un tunel angustioso que la devuelve a la misma parada de autobús desde dónde empezó su vida. Con la triste realidad de la chimeneas de una empresa siderúrgica al comienzo de la película y la imágenes de la última mina abandonada como punto y final a su trayecto. Todo en silencio.

Y ahí está MUS , con su música, tocando para nosotros, trovadores de la historia de “luzdivina” , en primer plano, rompiendo la anterior composición de distanciamiento y con ligero toque oriental del resto de las imágenes, tocando en el claustro de una iglesia, muy bien iluminada y con total claridad, dejándonos ver los labios de Mónica Vacas perfectamente, para entender bien todo lo que está diciendo, todo lo que quiere decir, todo lo que los silencios de esa familia nos dicen, pero no podemos oir. Esta vez al hablar de Bande y siempre para aferrarnos a algo anterior, de lo cual no puede negar que existe cierta influencia, tenemos que citar a Robert Bresson, por lo austero de la puesta en escena, en la cual no falta ni sobra nada; Victor Erice y Guerín como referentes hispanos, el reciente cine iraní y lógicamnete el maestro japones Ozu, debido a la utilización de toda su teoría sobre la planificación y su punto de vista, más que nada por esa manera de rodar las escenas sin cortes, con la cámara fija en una posición, y no en una posición cualquiera, sino a una distancia determinada y componiendo un eje determinado. En “Divina Lluz” la mayoría de las escenas estan planificadas en torno a un plano único, plano secuencia, con la cámara fija y desde fuera de la acción, como si estuviesemos observándolo todo desde la puerta, o mejor dicho a unos pocos metros de la puerta a través de la que vemos la acción desarrollarse ante nosotros. Un distanciamiento de la acción o “noacción”, desde la penumbra, desde la puerta, sin molestar, como un voyeur, pero sin artificios ni irrumpiendo en la escena. Planos fijos sin movimientos, encuadrados a la distancia justa, planeada, la distancia del silencio, lo mudo, lo que uno se calla, lo que se sobreentiende, lo que no se dice, lo que todos sabemos, lo que intentamos ocultar, lo que llevamos dentro, en nuestro corazón, todo lo que no decimos. Algo que la música dice, transmite, algo que vemos en sus ojos, que notamos en la expresión de Mónica , en su interpretación. La banda que toca en la iglesia es el interprete, el artificio, la ficción, los que cuentan la historia, los actores; la realidad, en cambio, proviene de los propios actores, esa chica y su hermano, esa mujer que muere y el marido que la vela en el tanatorio. Mirada documental, cine musical, ficción o realidad. Lo que interesa es que Bande consigue transformar los términos establecidos y confundirnos, tomando por actores a los que son filmados en la realidad y creyendo reales las imágenes que forman una historia interpretada por actores, pero que lamentablemente, nos es tan cercana a algunos que la creemos real.

En cuanto a la edición del dvd, y quizás como única pega, ya que su propia edición por parte de Acuarela me parece un acto de generosidad y buen gusto, sería un poco el diseño poco trabajado de los menus y la portada, echando en falta, ya como guinda final una entrevista con el autor explicando sus proyectos (algo que me parecería de 10 sobre 10 y que sería el no va más) así como un tú a tú entre los miembros de MUS y Bande, barajando sus experiencias durante la grabación y sus intereses e intenciones finales. Pero sé que eso es pedir más de lo que se puede pedir. Así como la edición en dvd de “El fulgor”, anterior proyecto de Bande sobre la concepción de una canción y protagonizado por Nacho Vegas. A veces soy algo ingenuo. Meciono de todas maneras la parte de los extras con la recuperación de una escena que parece como si se hubiese caído del montaje final de “Divina lluz” que es ese recitado por parte de José Luis García Rúa de la canción “Adiós” y que convertiría la película en “Divina Lluz, DIEZ canciones de Mus, una película de Ramón Lluís Bande” y que es muy símbolica y al estar separada del resto aguidiza su carácter y enfatiza en su temática. Así como “L'Aire les castañes” que data del 2000 y que parece una “continuación” de la historia que se cuenta en “Divina Lluz”, con esa chica que regresa al pueblo al que nació para asistir al funeral de su madre, con música de Nacho Vegas y la presencia, una vez más de una “inexpresiva” Vera Robert, que interpreta a la perfección a la mujer protagonista. Y como último de los extras, el clip ya analizado aquí “Al debalu” sobre la canción de mismo título del anterior disco de MUS “El naval”.

GUILLERMO ARIAS (abril 2005)