Después de su paseo triunfal por Hollywood, Pedro Almodóvar se decidía entre varias historias, varios guiones que se encontraban encima de su mesa, sin saber cual era el más adecuado para su puesta en imágenes. Uno de esos relatos era "La visita", el mismo relato que le ponen encima de la mesa al protagonista de "La mala educación" Enrique Godded, director de cine interpretado de manera extraordinaria por Fele Martínez. Un momento delicado de decisión y por el que todos los creadores pasan a menudo, la decantación, la decisión, la apuesta. Un tema, que obsesiona a todos los creadores artísticos y que Almodóvar a sabido reflejar muy bien.

Hace unos días leía en un periódico gallego de gran tirada un comentario acerca de "La mala educación" escrito por un joven periodista, en el que despotricaba en contra de Almodovar por la imagen que la gente puede llevarse sobre la comunidad y el pueblo gallego, en contraposición a la gente madrileña que vive en apartamentos de lujo y sin miseria.

Antecedentes: Hay una escena dentro de la película que transcurre en Galicia, en el pueblo natal de dos de los protagonistas de la película. (sabemos que nos encontramos en el mundo rural y que además estamos en la decada de los setenta) La cuestión es que esos dos protagonistas son además de gallegos, algo irrelevante, uno asesino y otro travesti, además de yonki. Es decir, personajes estandar dentro de la iconografía de personajes almodovarianos. Algo que saca de quicio al periodista que se atrevía a decir que la gente por el mundo adelante pensará que todos los gallegos vivimos en la miseria y nos convertimos en travestis yonkis o suplantadores de personalidad asesinos. ¡Alucinante! Lo primero de todo es suponerle al espectador de una película un mínimo de inteligencia y lo segundo es que la ficción nos permite eso y además volar con naves espaciales más allá de las puertas de "Tanhauser". La imaginación y la ficción se dan la mano, y se despiden de aquellos ignorantes que no ven más allá de un palmo de sus narices. Por otro lado estaba el tema de una de las figurantes que salen en la película y que tiene una frase debido al cariño que Pedro Almodóvar sintió por ella durante el rodaje en Galicia. Se trata de una mujer mayor, del ambito rural gallego, muy digna y con un encanto genial. Pues este mismo periodista no atendía a ver dentro de esa frase, graciosa y cariñosa de la mujer, un homenaje, como en casi todas las películas de Almodóvar al mundo rural y de las mujeres sufridoras que lucharon por sus familias y sus futuros desde el oscurantismo de la posguerra y toda la dictadura franquista; entendiendo que se trataba de una burla al mundo gallego. En fin, después hacía una contraposición al lujoso chalet de diseño en el que vivía el protagonista madrileño, para acabar diciendo que los madrileños eran gente de la alta sociedad y los gallegos pobre y humildes "labriegos". Avisándole al propio Almodóvar que tuviese en cuenta que dentro de su amado Madrid existían lugares mucho más pobres y depravados de los que describia en Galicia.

Simplemente quería comentar todo esto (tal vez debería de haber hecho un artículo en la sección OPINIÓN y algo más extenso) para rechazar esa postura que me parece totalmente equivocada.

Con respecto a la película en sí, creo que es tecnicamente impecable. Desde el propio guión y todas las capas que se van superponiendo dándole fuerza y complejidad al argumento, hasta los temas que sobrevuelan el film, la educación católica, las decadas de los 60, los 70 de la revista y el cabaret y el destape, hasta los 80 de la movida, las drogas y la pre-cultura del pelotazo. Un sainete negor, retablo dramático de personajes masculinos, que se arremolinan sobre una historia real inventada y una serie de encuentros, "visitas", que dan paso a más "visitas" y encuentros inesperados, con una estructura compleja en espiral que a más de uno le parecerá excesiva.

Mención especial se merece todo el trabajo, fundamental e impresionante como siempre, de Juan Gatti y todo su estudio gráfico, en la confección de los mejores titulos de crédito españoles que recordaba en mucho tiempo. Acordes con la temática, totalmente personales y capturadores del estilo alomodovariano, (un estilo que existe) y que se manifiesta también en toda la decoración, la dirección artística y el vestuario, así como en los carteles y fotografías que se pueden ver durante la película. Un estilo que dentro de lo caleidoscópico, lo camp (la escena de los niños en el río) y lo kistch, pero que resulta todavía novedoso y ultramoderno.

Un buen trabajo, maduro ya; y que certifica que Almodovar es un AUTOR, de esos de los que hablaba la política de autores francesa de finales de los 50. Aunque para muchos sólo sea un maricón que hace cine de y para maricones y que aún encima se mete en política (para mi una metedura de pata sin más, al hacerse eco de esa manera de una información no contrastada sobre la última actuación del gobierno de Aznar, aunque nunca suficiente como para someterlo a un linchamiento popular al estilo Medem) cuando debería callarse la boca.

GUILLERMO ARIAS (abril 2004)