Obra magna de la corriente estética francesa de finales de los años cincuenta denominada Nouvelle Vague, PIERROT LE FOU , casí supuso el fin de todo aquel sueño de nuevos cines que se desarrollaron durante los años cincuenta y sesenta, renovando y rejuveneciendo el cine hasta la fecha, con su bajada a la calle y aligeramiento de las camaras y decorados y su rotura del relato clásico y el acartonamiento del cine teatro de “qualité” realizado en los años anteriores.

La figura de Jean-Luc Godard es tan significativa e importante para el devenir del cine moderno que he decidido centrarme esta vez en una sola de sus películas, ya que mi intención era realizar un artículo sobre la figura de Godard , pero todavía se me antoja una tarea compleja y demasiado extensa. Así que lo dejaré para más adelante y me centraré sólo en la historia de PIERROT LE FOU, la película que a mi entender cierra una etapa y hace de llave con la siguiente en la excelente filmografía de Jean-Luc Godard . Una primera etapa de homenaje al CINE que formarán sus ocho primeras películas de 1959 a 1965 ( “À bout de souffle”,”Le petit soldat”,”Une femme est une femme”,”Vivre sa vie”,”Les carabiniers”,”Le Mepris”,”Bande à part”, “Une femme marièe” y “Alphaville” ) en las que fluye el cine negro, el musical americano, el expresionismo alemán, la ciencia ficción, homenajes al cine mudo y mucho AMOR. Y una segunda etapa de cine POLITICO (a veces terrorismo, sociología, ensayo, filosofía o pura propaganda) que formarán todas las películas rodadas durante los enfrentamientos de mayo del 68 y sus años de lucha comunista anteriores y posteriores dentro de los colectivos Dziga Vertov y que cubren el intervalo que va de 1965 hasta 1975, más o menos ( “La chinoise”, “Loin du vietnam”, “Week-end”, “Le gai savoir”, “One plus one”, “Lotte in italia”, “Wladimir et Rosa”, “Tout va bien”, ... )

Para PIERROT LE FOU, Godard escogió la novela policial de Lionel White “L'Obsession” y a Jean-Paul Belmondo (un actor con el que ya había trabajado en su opera prima “À bout de souffle” y en el musical moderno “Une femme est une femme” ) en el papel desdoblado de Pierrot (el lado aventurero) y Ferdinand (la condición intelectual) y a la pareja del director y musa en aquella época, la también actriz Anna Karina (protagonista de la mayoría de sus películas de los primeros años sesenta como “Le petit soldat”, “Une femme est une femme”, “Vivre sa vie”, “Bande a part” o “Alphaville” ), en el papel de Marianne Renoir (en homenaje al pintor impresionista Auguste Renoir , padre del famoso cineasta Jean Renoir, autor de títulos tan importantes para la historia del cine como “La regla del juego” o “La gran ilusión” ).

Una fuga anárquica de dos personajes en dirección al mar como una especie de último refugio romántico. La película no sigue naturalmente el libro. Nunca sucede así en las películas de Godard que entendía el argumento de sus filmes como punto de partida para un trabajo de libertad en el que se superpusiesen las palabras a la acción, ya sea mediante los diálogos, juegos de palabras, lecturas, canciones o inscripciones sobre los fotogramas; las imágenes sobre los sonidos y colocando al CINE en el centro de la cuestión, o la política (todo el cine es política) o el amor como punto central de atención. En este sentido, PIERROT LE FOU es una película LIBRE. Una película que tiene toda la libertad que tiene que tener el cine, entendido así por Godard o el propio Samuel Fuller , cineasta americano que aparece por un momento en la película para darnos su definición del CINE: “Una película es como un campo de batalla. Hay AMOR, ODIO, ACCIÓN. En una palabra, EMOCIÓN”.

En lo narrativo, PIERROT LE FOU no para de cuestionarse el sentido de las relaciones entre el hombre y la mujer, pero formalmente se dirige hacía nuevos sentidos visuales. Como ya en las primeras escenas nos demuestran las imégenes que ve y lee Ferdinand en su bañera en un libro de arte que habla de Velazquez y dice: “Depués de llegar a los 50 años, Velazquez ya no pintaba nada concreto y preciso. Vagaba por el mundo material, lo penetraba, como lo hacen el aire y el crepúsculo...”. PIERROT no sigue un orden canónico. Si la historia, el argumento es a pesar de todo tradicional (dos amantes que se encuentran y se separan, envueltos entretanto en un enredo policial donde hay traficantes de armas, complots y asesinos), la forma en la que esta contada, por el contrario, avanza por interrupciones, fueras de campo o por la alteración del orden temporal de los acontecimientos a través del montaje. Dando por resultado varios niveles de lectura, con interferencias de elementos de muchos ordenes. Por ejemplo, planos de pinturas, comics, publicidad o plabaras, la aparición de un figurante que se presenta a la cámara y que nada tiene que ver con la acción principal o uno de esos planos ya famosos de Jean-Paul girándose hacía la cámara y “brechtianamente” dirigiéndose al espectador y después explicandoselo al personaje de Marianne.

Los contrates son permanentes. Los colores, sobre todo el azul y el rojo omnipresentes en toda la película y de marcado carácter pop-art, caracterizando los estados de ánimo de los personajes. O el contraste entre los personajes principales, la mujer “de acción” y el hombre “contemplativo” . Situación que descubre esa dualidad del hombre – del personaje de la película – con dos nombres dependiendo de su estado, Pierrot (el lado aventurero que gusta a la mujer y que menos le gusta al hombre – por eso durante toda la película la vemos a ella llamarle Pierrot y él contestando “mi nombre es Ferdinand” -) o Ferdinand (su lado más encerrado en los libros, mucho más contemplativo y de carácter intelectual).

Una película de necesarios multiples visionados (ya sea por gusto y fascinación, o por incompresión) y de muy escasas oportunidades de ser vista, ya que todavía no se encuentra editada en dvd, aunque se programa a menudo en cine-clubs o filmotecas y estuvo editada en vhs en versión original subtitulada. Pero ante todo “verdad a 24 fotogramas por segundo” al igual que la vida.

 

PIERROT LE FOU (Francia – Italia, 1965)

Director: Jean-Luc Godard ; Argumento: Jean-Luc Godard segun la novela de Lionel White “L'Obsession” Fotografía: Raoul Coutard ; Música: Antoine Duhamel ; Interpretes: Jean-Paul Belmondo, Anna Karina, Dirk Sanders, Jean-Pierre Leaud, Laszlo Szabo, ...

GUILLERMO ARIAS (julio 2004)