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Por tanto, las películas,
la televisión y los medios audio-visuales en general no van destinados
únicamente al ojo. En casa del espectador -del "audio-espectador"-
se suscita una actitud perceptiva concreta, que proponemos en llamar la
"audio-visión". (michel chion, 990)
Amén de premios
y galardones, el sonido que acompaña a las imágenes es asunto
hermético reducido a un pequeño grupo de especialistas que
no sueltan prenda ni al verse forzados a enseñar. bien cierto es
que muchas escuelas de cine proponen materias en las que se intenta adoctrinar
al sufrido cliente/estudiante en las maravillas de la orquestación
efectista.Allá donde la estética determina y se mezcla con
la técnica.
Para empezar por algún
punto más o menos conflictivo, hemos de dejar claro que el tratamiento
sonoro significa más de la mitad de la percepción sensorial
del producto audio-visual. es el sonido el que trasmite la épica
de la narración. así bien, es la imagen la que acompaña
al sonido.
Pero, antes de entrar en
materia, acabemos de derribar ciertos tabúes e imprecisiones al
respecto de la materia sonora. si segumios el paradigma perceptivo propuesto
por chion en su serie de ensayos sobre sonido e imagen en movimiento,
existen tres tipos de actitudes con las que el sonidista cinematográfico
puede jugar, tres tipos de escuchas: la causal, la semántica y
la reducida a grandes rasgos la escucha causal es aquella en la que se
sirve del sonido para hacer referencia al origen físico de la acción
que se quiere resaltar. un ejemplo de esta actitud podrían ser
los coros mecánicos que escuchamos durante las acciones sobrehumanas
de "la mujer biónica" y de su homólogo masculino,
o bien las deflagraciones causadas por la eyección de los puños
de mazinguer-z, etc.
La escucha semántica
haría referencia a convenciones comunicativas ajenas al medio cinematográfico,
como el habla gallega, española, francesa o bien otro tipo de códigos
más restringidos como el morse o el lenguaje por signos que utilizan
los sordo-mudos.
Por último, la escucha
reducida es la que nos enajena de las fuentes, independiente tanto de
la causa del sonido como de su sentido. estos son los tres tipos de actitud
que, según chion, un audio-espectador puede experimentar ante un
producto audio-visual.
Ahora bien, encontramos
unos cuantos fenómenos de fondo ligados a estas tres actitudes.
en consonancia con la escucha causal y con el montaje audio-visual en
general, hemos de poner de relieve la cuestión de la sincronía
y de la sincronización. palabras similares en su forma aunque muy
distintas en su significado. acciones sincrónicas y acciones sincronizadas
difieren en cuanto ordenación de la "realidad." la sincronía
es "realidad natural" en sentido en que todas las acciones se
desarrollan al mismo tiempo que otras acciones. la sincronización,
en cambio, goza de un estatus perceptivo en el que el ser humano es imprescindible.
éste es, pues, el elemento unificador, una suerte de pegamento
que liga sonidos y acciones.
En el mundo físico
los acontecimientos ocurren antes, durante o después de otros acontecimientos.
los elementos que conforman éste mundo físico se caracterizan
por su movimiento, un movimiento que la disciplina de la física
ha dado en medir en ciclos por segundo. entre 20 y 20.000 ciclos por segundo
las vibraciones de los cuerpos son percibidas por el aparato auditivo
de la especie humana. pero ¿qué ocurre antes y después
de ese intervalo? el sonido es pues un subconjunto. concretando: la sincronización
es un intento de reproducir la percepción humana a través
de los altavoces, aparatos que simulan las frecuencias que antes hemos
descrito.
Cuando mazinguer suelta
sus puños y escuchamos el motor de explosión en funcionamiento,
es nuestra imaginación la que actúa como nexo entre el sonido
y la acción del motor. somos nosotros los que unimos ambas partes
por obra de nuestra particular enculturación sonora. pero en realidad
nos engañamos, y lo sabemos, pues lo que oímos en la radio,
en la tele y en el cine no son más que ilusiones en forma de sonidos.
ilusiones que para nosotros se parecen mucho a aquello que intentan reproducir.
así pues, todo el universo conocido es sincrónico, pero
sólo nosotros sincronizamos. esto lo sabe a la perfección
el diseñador sonoro del audio-visual.
La escucha semántica
también hace referencia a esta dualidad que acabamos de presentar
¿cuántas veces nos hemos dado cuenta de que el movimiento
de los labios de un actor coincide poco o nada con las palabras que parecen
salir de su boca? el doblaje y los fallos de racord nos muestran una vez
más cómo somos nosotros los que sincronizamos sonido y acción,
los que valoramos el esfuerzo que supone esa recreación y los que
lo consumimos.
Pero es la última
actitud, la escucha reducida, la que pone de manifiesto el fenómeno
más interesante. se trata de la ruptura de la relación entre
los sonidos y sus fuentes, llamada por algunos "esquizofonía"
y por otros "acusmática." cuántas veces hemos
oído y cuántas más habremos de oir ese argumento
machacado en favor de un analogismo presencial y en contra de un maquinismo
autoimputado. "no me mola la música electrónica porque
no tiene sentimiento. no puedo VER a la gente que hay detrás, tocando
los instrumentos." aquella persona que sostiene esto participa de
una gran carencia perceptiva. cuando, por ejemplo, contemplamos un cuadro
de pintura abstracta, no oímos voces que digan que no les mola
porque no puede reconocer lo que ven. creo que ya es hora (más
vale tarde que nunca) de reivindicar una audición abstracta: hora
de separar los sonidos como materia sonora y las causas de esos sonidos
como materia ajena al resultado sonoro. dejar aparcada esa vertiente de
la imaginación para perderse por otros derroteros ¿por qué,
al son de una guitarra he de imaginar a un guitarrista sudoroso que siente
todas y cada una de las notas que produce? no me da la gana. prefiero
pensar en otras cosas.
Y es el cine la primera
avanzadilla de esta desconexión autoinducida. cuando observamos
como la estrella de la muerte cae por primera vez en el episodio 4 de
la guerra de las galaxias y escuchamos la orquestación que para
ese momento fue diseñada, no nos vemos forzados a imaginarnos a
una pléyade de músicos enfrascados en trajes de etiqueta
horneando y percutiendo sus instrumentos. es ahí dónde el
acompañamiento visual ayuda a olvidar la fuente. tampoco cuando
norman bates se dispone a apuñalar a una cortina de baño
nos imaginamos la barbilla de un violinista dramático apoyada sobre
su orgulloso instrumento ¿qué es lo que cambia? ¿acaso
la "magia" del cine? me atrevería a decir que esa magia
viene dada en gran medida por un tratamiento sonoro que muchas veces idealiza,
condensa y sintetiza sentimientos a la vez que esboza material sonoro.
Y es ese mestizaje entre
sonido e imagen lo que proporciona la ilusión unitaria que es el
cine. y esta ilusión es fruto más que de la ingeniería
perceptiva, de los pequeños aportes personales del audio-espectador.
m)(m
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