(Toytronic, 2002)

Decir que Autechre y Aphex Twin se inventaron, hace ya una década, un género musical sin nombre pero inmediatamente reconocible, es algo tan obvio que muy pocos se han parado a capitular la brutal influencia de ambos proyectos: sin duda, sólo gente como Kraftwerk o Jeff Mills han sido tan imitados a lo largo de la historia de la electrónica. La nómina de saqueadores de su legado es interminable: Boards of Canada, Fizzarum, Magnetophone, Max Tundra, Funkstorung, D´Arcangelo, Bochum Welt, Arovane, Phonem... todos ellos deudores en grado sumo del legado de la generación Warp´93 y mayormente magníficos proyectos que han creado discos inolvidables. Sin embargo, mientras Autechre han emprendido una enfebrecida carrera de autoinmolación en la búsqueda de destruir su fórmula y Aphex Twin se refugia en los sortilegios matemáticos del software más fetén, la mayoría de sus irreconocidos delfines se mantiene en un aburrido still point que está terminando por ahuyentar del género a todos los que ponemos una vela a Amber por la mañana y otra a I care because you do antes de dormir. Abfahrt Hinwil son probablemente de los más aplicados productores de autechrismos de Europa, y aunque su música apenas haya aportado nada a los hallazgos anteriores, se mantiene una cabeza por encima de la medianía actual gracias a su sabio conocimiento de los resortes emocionales del género y su modesta voluntad de no epatar desde lo deslumbrantemente tecnológico (fruslería que ha tirado por el precipicio a muchos knobb twiddlers) sino de producir canciones hermosas que, sino innovadoras, sí sean emocionantes.

El sello Toytronic se ha convertido desde hace unos meses en uno de los más comentados entre los aficionados a la IDM, especialmente entre el sector nostálgico de 1995 que se resiste a adaptarse al actual dominio teutón en música de dormitorio. Con discos hermosísimos y cuidados con delicada artesanía, el label londinense puede sentirse orgulloso de publicar un tipo de música hoy en desuso y decididamente demodé, pero que sin nostalgias ni artificios de supuesta vanguardia, sigue emocionando como el primer día. Frente a la pedante y anacrónica ampulosidad de Morr y el eclecticismo desmedido de la actual Warp, Toytronic es un fortín para los fans de la IDM del mismo modo que Dischord lo es para el hardcore o Siesta para el lounge: gracias a pequeños sellos como éste, está claro que este género siempre existirá.

Analógico, casero, melódico y muy modesto, este album es una pequeña joya de electrónica sincopada y naive que, con una fidelidad casi enciclopédica al género, emociona por su sencilla y prístina delicadeza, pese a manejar tics autechristas tan obvios que en manos ajenas resultarían paródicos pero que, en este caso, no rechinan por estar en su sitio, sencillamente, con naturalidad. Vivimos una época en la que los que no han caído en el pozo del nu-electro pretenden encontrar nuevos lenguajes investigando solamente estructura y (mayormente) timbre. Parece que la melodía haya quedado, en el mundo de la electrónica, relegada a los muy desafortunados practicantes de lo retro o esa pantomima llamada "indietrónica": es gracias a artistas como Abfahrt Hinwil que podemos seguir creyendo en un sentido de lo melódico estrictamente electrónico que, sin recurrir a referencias al pop de toda la vida ni a asépticas coartadas intelectuales, dignifique el género como autónomo en sí mismo. Y desde mi posición de crítico no puedo intentar convencer a nadie que se compre este disco: mi cerebro me dice que hay motivos más que suficientes para no considerarlo una obra de importancia (es retro, es clasicista, abundan los tópicos y tics...). Pero, importante o no, necesario o no, Links berge rechts seen satisfará a los aficionados al género que busquen canciones emocionales y delicadas que llenen sus tiempos muertos. Para ellos están compuestas estas hermosísimas canciones que son tan evocadoras y lacrimógenas como aquellas aparecidas hace una década de manos ajenas, cuando esto era algo nuevo. Y en pleno 2003, muerta la novedad, lo que uno necesita es discos como éste, que mantengan nuestra afición a la música emotiva frente al poderoso y seductor empuje de lo trendy.

f_mandarine@iglu