( Winslow lab , 2005)

Si hace poco consagramos un artículo a la distancia entre autor y obra a propósito de un Nacho Vegas en permanente pugna contra los malentendidos, en esta ocasión habría que comenzar por negar dicha distancia y descartar los malentendidos. Dos años después de su debut en solitario, “In The Mirror”, la otrora vocalista de Onion , Ainara LeGardon ha entregado un segundo álbum que parece una prolongación natural, igualmente prendida a sus entrañas, de aquél. La presentación gráfica del álbum, los créditos de estrechos colaboradores que se repiten, el tono y estilo de las canciones... A primera vista, todo nos lleva a concluir que existen estrechos nexos entre ambas obras. Y a pesar del tópico de que segundas partes nunca fueron buenas, a pesar de que muchas de las virtudes que adornaban a “In the Mirror” podían perfectamente convertirse en trampas mortales si la autora volvía a transitar esos mismos territorios, “Each Day A Lie” termina por configurarse, no ya como un digno sucesor, sino como una entidad autosuficiente.

Retirando esa primera hojarasca de apariencias, escarbando el suelo para llegar a las raíces, se constata que, efectivamente, existe una relación de continuidad entre ambos discos. En esta ocasión parecemos encontrarnos en un momento posterior de la misma vida. Los motivos que antes eran percibidos como una presencia abrumadora, ahora comienzan a tener una consistencia más espectral, de presencias ciertas pero no del todo vivas, condicionantes con menos de urgencia y más de recuerdo. El espíritu que las anida, y las debe hacer frente, parece encontrarse más fortalecido, alimentado de una cierta rabia que incendia de tensión la música, más eléctrica y árida que la de “In The Mirror". De este modo, LeGardon parece haber construido (o estar construyendo) una serie de obras que en su continuidad y carga emocional, remiten a la trilogía negra de Neil Young. Desde unos mismos motivos y hechos, se nos permite seguir una evolución emocional a su respecto, una intensa vivencia expuesta con absoluta desnudez y plenitud. Aunque cada capítulo musicado de la misma tenga su propia fuerza, su íntima unión resulta más que evidente.

En esta ocasión, la producción, nuevamente entregada a las expertas manos de Chris Eckman, reincide en una intensa sobriedad, pero parece más trabajada. Sin embargo, también encontramos una mayor crudeza, pues la expresión parece ahora alimentada por esa rabia que se manifiesta en la tensión palpable de cortes como “Each Day a Lie”, o en los catárticos estallidos de “Last Of Your Hopes”. En un registro que tiene tanto del folk intimista de aparente filiación británica de su anterior trabajo, como de un acercamiento a un rock intenso y emocional propio de Thalia Zedek o de PJ Harvey, nuevamente estos recursos estéticos están penetrados por tanta emoción sincera que se doblan sobre si mismos y se tornan en un material perfectamente manejable en manos de LeGardon .

Si por algo se define este nuevo disco, como lo hizo el anterior, es por su abrumadora intensidad emocional. No es ajeno a ello la labor impresionante de Carlos Torero, capaz de dotar de un nervio tenso a piezas como “Needed”. Y en general, del pequeño grupo de músicos presentes y que parecen comprender perfectamente hasta que punto estas canciones son jirones de vida expuestos al natural. LeGardon construye las canciones a partir de letras vividas, pero breves, repetidas como un mantra. Y a partir de allí, deja que la emoción se exprese también por otros medios, en una simbiosis entre instrumentos y voz que permite alcanzar momentos, como el coda de “A Second Of...”, que se desbordan por completo.

Nuevamente, no hay distancia y no caben los malentendidos. De hecho, resulta difícil expresarse con mayor claridad creando cualquier tipo de artefacto estético. “Each Day a Lie” es otro privilegiado mirador, sin excesivas barreras de protección, a ciertos abismos. Ya está más que descrita la paradójica y magnética atracción que estas simas provocan en algunos. La pregunta es: ¿te dejarás caer?

ENRIQUE MARTÍNEZ (Julio 2005)