 
(EMI, 2004)
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“Las Amistades
Peligrosas”. Visto lo visto, bien podría ser el título
de este volumen en el que ANTONIO VEGA recoge un sinfín
de colaboraciones y versiones que ha realizado a lo largo de su carrera,
de y/o con otros artistas, algunas editadas ya en su momento y otras de
aparición exclusiva en este disco recopilatorio. Echando un vistazo
al elenco de nombres incluidos - entre otros, ”astros” de
la talla de HOMBRES G, JARABE DE PALO, ELEFANTES o, glups!, AMARAL- da
ganas de echarse las manos a la cabeza y concluir con que este artefacto,
mucho me temo que terminará únicamente en manos de oyentes
de M80, fans de PRESUNTOS IMPLICADOS o los muy devotos del fino verso
de este genial compositor.
Pero !sorpresa!, ya que
nada más comenzar uno de los duetos a priori más criticables
(el que hace junto a AMARAL en el “Cómo Hablar”)
se convierte, bajo el prisma de VEGA y previo paso por Abbey Road, en
una intachable maravilla tecno-acústica de ribetes orquestales
y muchos, muchos quilates que a uno, viniendo de donde viene ( el original
es de AMARAL) aún le cuesta creer. Un temazo, vamos, que reafirma
que a veces el cómo se dice es tan importante como el qué
se dice ( la letra es una preciosidad) , y lo que era un mediocre original
de empalagoso romanticismo aor, épica de mechero al viento y “piel
de gallina” (bájenselo y compruébenlo) torna
aquí en una de las mejores canciones que hayan pasado por mis oídos
en los últimos meses. MI-LA-GRO-SO.
En otro nivel es de reseñar
la empatía romántica con la que acaricia la obra de dos
ilustres fallecidos: por un lado la escalofriante “Agárrate
a mí María” de Enrique Urquijo
de LOS SECRETOS y, por otra, el “Mi habitación”
de ANTONIO FLORES. En ambos casos VEGA, semeja intercambiar papeles, biografía
y un poquito de ese romántico corazón que no puede vivir
más que en la cuerda floja. También se merece el aplauso
el intenso cameo con Serrat en “Romance de curro el
palmo” (sí, el del precioso “Ay mi
amor, sin ti no entiendo el despertar” que usó Medem
en Lucía y el Sexo), la curiosa versión del popular “La
Tarara” y, evidentemente, la más que emotiva
lectura de “Me quedo contigo” (original
de LOS CHUNGUITOS) hecha, como explica en las notas interiores, más
con el corazón que con la cabeza. No así esta recopilación
obviamente alimenticia, que insiste (ya casi como en las cajetillas de
tabaco) en lo malísima y delictiva que es la piratería,
mientras que ¡atención! su particular sistema anticopia advierte
de puede dar problemas para escucharlo en el reproductor del coche. Curiosamente
el susodicho “copy controled” me impide posteriormente una
copia de uso privado, pese a ese canon que me aplica la Sgae con anterioridad
con cada cd virgen en concepto de derechos de autor, aunque luego resulte
que lo emplee para almacenar fotografías digitales, software o
textos. Ays! esas presunciones morrocotudas que convierten automáticamente
los 80% en 100% y luego resulta que sólo sirven para cobrar (ellos)
y jodernos (nosotros).
Otra miserable paradoja
a sumar a la lista de despropósitos de los que esconden su morro
pétreo bajo la palabra “cultura” y sus derivados:
los 15,80 € pagados por un original me impiden hacer las cosas que
una copia del top manta de 3 € sí me permitirían. ¿Qué
hacemos ahora Ramoncín?, ¿ reímos,
lloramos o asumimos que teneis –los que, entre otras cosas, cobrais
sueldos de esos cánones fantasmas- un morro infinito, una ética
repugnante y unos planteamientos más que dudosamente legales a
base de unas tributaciones cuasi-caciquiles?.
JAVIER BECERRA (mayo 2004) |