(Acuarela, 2004)

La versión del artista. No hay réplica. Las damnificadas en los textos de ARAB STRAP se las apañan con ajo y agua, las de Greg Dulli quizás recen por su alma o contraten a la mafia para que lo saquen de paseo. Claro que ojito si a alguno se le ocurre hacerle daño a PJ Harvey porque la vendetta se medirá en la escala Richter.

Si hieres a Irene R. Tremblay, ella se lo guarda y te lo devuelve AROAH en cuanto saque un disco. "Al principio siempre buscaba temas míos y eso se agota", decía Irene durante la gira que compartió con Nacho Vegas antes de haber publicado ningún álbum. Luego llegó "No podemos ser amigos" (Acuarela.2002) Entonces pareció un primer paso acertado, sencillo, firme, sin florituras, con algunas dianas pero lastrado por una opacidad que lo hacía disfrutable sólo en ciertos momentos, con estados de ánimo predispuestos a iluminar sus versos oscuros. Pero la cuestión es que aquel disco quizás sonaba más a sus intenciones que a sus razones.

Dudo que alguien con dos orejas no capte el salto de calidad de "The Last Laugh" y el retorno a sus propias historias. Desde la portada -cutre, duele pagar por algo con un diseño tan chusquero cuando el sello puede permitirse algo más- se ofrece una pista de que lo que vas a escuchar durante los siguientes treinta y tres -lo dices y sonríes- minutos es un paseo por los meandros de una personalidad arrolladora: Una foto acariciando a un gato -¿Almudena?-. "Aquí llega mi novela autobiográfica", parece decir la madrileña y suelta eso de que "la orquídea es una flor que crece en el abandono". No han pasado ni tres minutos y ya se sabe que no ha perdido el tiempo, componiendo en giras, y grabando en Esperhaus con Greg Weeks y sus amigos y colaboradores -sígueles la pista en el primer disco de Espers-. Sonido de mil y un detalles que, con Greg Weeks ejerciendo de Dios... aprietan pero no ahogan. Piensa en la metereología inclemente de "Vigo" y en el viento fresco del norte que trae esta última risa y se extiende en catorce composiciones de medidas ajustadas. AROAH no se ha aferrado a un modelo de canción sino que apuesta la coherencia de esta gran obra a la producción y, sobre ese acierto, salta con red sobre distintos tonos: "Katharine says" tiene un punto juguetón y "Horoscope" cae y golpea por la fuerza de la gravedad.

"The Last Laugh" consigue aunar folk, pop, rock y muchas cosas más –la genial "Sick in the body, sick in the head" es heavyfolkpunk- para conformar un disco de aroma clásico que suena a noticia de última hora. Prime time para AROAH, por favor. La flauta de "The lonely drunk" derriba fronteras y la mención a las odiosas tardes de domingo en “Madrid” – o en casi cualquier parte- construye puentes hacia los sentimientos de los solitarios, borrachos o no. ¿Y qué decir de “Y la cinta de los bingueros”?: título de broma privada para una canción sobre ese violento reparto de objetos aún enteros tras la ruptura de una relación. Catorce historias sin más desperdicio que las vidas de algunos de sus personajes.

Este año habrá al menos un disco español en mi lista conjunta de lo mejor de 2004. Nunca sabremos las versiones de los malos de las canciones, de los sin voz, y, al menos que consigan cantarlo y contarlo tan bien, sólo puedo decir que me da igual. “Fuck Rock”.

FERNANDO CAMPELO (abril 2004)