( Capitol , 1961/1962)

Los seis primeros álbumes de los Beach Boys suelen considerarse flojos e intrascendentes. Son sus años como (supuesto) grupo surf, ya saben, que si música de consumo para jovenzuelos descerebrados, coches, tablas, olas, tontos amoríos y algunos éxitos rudimentarios entre mucho relleno. No niego que muchos de eso es verdad pero no olvidemos que Brian Wilson es un hombre de gran talento y que no lo adquirió de repente en 1965 con “Today!”. Tratándose de estos talentosos es bueno repasar disco a disco porque siempre hay canciones que recuperar.   Su primer LP, Surfin' Safari, es muy divertido y bastante más consistente de lo que se dice. Se trata de un disco monótono, pero lo suficientemente corto para que eso no suponga grave problema y, hoy en día, sigue sonando fresco. Las cualidades del joven Brian aparecen en forma bruta y sin pulir, materializándose en canciones muy sencillas y adolescentes. Casi todo el repertorio los forman originales suyos en colaboración con su colega Gary Usher. Los Beach Boys en el garaje tocando sus instrumentos antes de que los músicos de estudio ejecutasen sus ideas. Sus referencias deambulaban en el rock&roll, el r&b, el surf y los grupos músico-vocales, tanto blancos como negros. Domina la voz nasal de Mike Love, cantante perfecto para el pop juvenil al igual que Johnny Ramone, pero desde el principio destaca la habilidad del grupo para las armonías vocales. Las canciones estrella son "Surfin' Safari" y "409", juntas iban en su segundo single que supuso su primer éxito y el inicio de su política de sencillos con dos "caras a". "409" inaugura la saga de canciones de coches.   La que más me gusta es "Surfin'", su primer single, capaz de alegrarte la tarde con un "bom-bom-dit-dit-dit" cuyo efecto terapéutico equiparo, exagerando un poco, al "supercalifragilistico" de Mary Poppins, el "chiripitilifragiliboom" de Terry IV o el "qui-qui-ri-quí" del cuento del gallo de Melville. Lástima que la letra se limite a decirnos lo guay que es el surf. De lo mejor llega con "County Fair", muy simpática y conseguida, casi me veo entre las atracciones de la feria viendo como la guaperas se va con el forzudo.

Otra letra con algo de gracia se encuentra en "Cuckoo clock" (flojilla por lo demás), la frustración vista con humor, el acercamiento a la chavala interrumpido por el maldito reloj. "Ten Little Indians", "Chug-A-Lug" y "Heads you win, tails I lose" son mongólicas (sin la gracia y consciencia ramonianas) pero muy entretenidas. El instrumental "Moon Dawg", original de los Gambles y considerado uno de los primeros discos de surf, lo hacen correctamente y sirvió para exponer ese tipo de música a mayores audiencias.   Lo peor es la sosa versión del "Summertime blues" de Eddie Cochran, al que quitan todo espíritu rebelde, y la balada "Little Miss America" (tampoco compuesta por ellos) con su "blue eyes, blonde hair, lips like a movie star". Puede provocarnos afinidad con el "we're gonna kill the California girls" de Sonic Youth, pero a la vez podemos reírnos de algún pedantéelo que se lleve las manos a la cabeza ante tanta simpleza.

"Surfin' USA" se suele considerar como el más completo de la primera época, el problema que le veo es que hay demasiado instrumental, hasta cinco, y me interesan mucho menos como grupo de surf instrumental que como conjunto músico vocal de pop soleado. No es que lo hagan muy mal, se demuestra que no eran tan malos músicos, pero falta chicha; para estos asuntos hay otros artistas mucho mejores.   Lo que interesa del disco son el resto de piezas en las que Brian muestra su progreso como compositor. Sobre todo en "Farmer's daughter", recuperada no hace mucho por Yo La Tengo , y "Lonely Sea". Ésta última es un pequeño y precioso boceto de lo que años después desarrollaría el grupo: la aparición de la atmósfera Phil Spector, el lado melancólico de Brian, el paso del sol al anochecer triste y solitario en la playa. En estas dos canciones la voz principal es Brian, también en la bonita "Lana", que con su falsete empieza a compartir el protagonismo vocal con Mike.   No nos podemos olvidar de la archifamosa "Surfin' USA", acertadísima copia de "Sweet Little Sixteen" de Chuck Berry. Recordemos la potente versión de los Jesus And Mary Chain . "Noble Surfer" y "Finders Keepers" son otras dos buenas canciones surferas aunque sus letras sigan siendo embarazosas; con qué convencimiento nos tratan de convencer de lo maravilloso que es ese pobre deportista del que dicen que surfea día y noche. Pero bueno, así es Brian Wilson, genio y figura, capaz de emocionarnos con pequeñas tonterías.

MANOLO BARRERO (Julio 2005)