(Heavenly-Chrysalis, 2002)

BETH ORTON pertenece al elenco de las Tanya Donelly, Hope Sandoval o Cheralee Dillon, es decir a la nómina de voces femeninas con poso melancólico más emocionantes de la década pasada. En sus dos primeros trabajos, los imprescindibles "Trailer Park" (96) y "Central Reservation" (99), había material de sobra para que los críticos ejercieran de acróbatas del adjetivo laudatorio y su rara belleza ( cuerpo andrógino, pelo corto, distante timidez que produce congoja.. todo muy al gusto de lo indie) cerró el círculo del enamoramiento mediático perfecto. Tres años después retorna con "Daybreak", según su autora un ejercio de reafirmación tras la crisis personal en la que derivo tras la presentación de su ultimo trabajo. Y como sucede con las damas anteriormente citadas la sola presencia de su voz, exihibida con mayor presencia que nunca, aturde. Y si se encuadra en un marco dramatico-épico como la impresionante "Paris Train", que abre el disco, te preguntas, primero, si es posible que escupiendo dolor se pueda crear algo tan bello y luego, por porqué ha sido tan tíbia la reacción de la critica en esta ocasión. Indagemos.

Quizá "Concrete Sky", una resultona y prescindible pieza co-escrita por el ex-Smiths Johnny Marr y, sobre todo, "Anywhere" demasiado cercana al rock adulto de Sherryl Crow y demás nombres respetados de la radio formulas, sean lo más flojo de un disco que, en efecto, puede no brillar de la misma manera que su obra anterior. Sin embargo uno jamás caería en la tentación de calificarlo de mediocre o prescindible. No, por que ese "Mount Washington" con un ligero regusto a GOLDFRAPP , el tejido electrónico de "Daybreak" en el que colabora Ben Watt (EVERYTHING BUT THE GIRL) o el ramalazo acústico en clave country-folk de "Carmella" ( esa parte de su sonido del que tira tanto AROAH) saben a bocado de pura belleza. ¿Y qué decir del sensacional dueto con Emmylou Harris en ese baladón que es "God Song", la sublime " This one´s gonna Bruise" escrita por Ryan Admas y arreglada a lo Nick Drake o ese "Thinking about tomorrow" final, en el que uno se imagina a los IVY más nocturnos intercambiando su background con la Srta. Orton?. Pues, eso, una auténtica delicia para tus oído

JAVIER BECERRA