(Wichita-V2, 2005)

Así de previsible ha sido todo. Si, como manda la historia, primero era necesaria la respuesta desde Las Islas al flujo de “nuevo rock” proveniente de EE.UU (el de, por ejemplo, WHITE STRIPES, STROKES o INTERPOL), lo lógico era que las multinacionales fichasen sus propias bandas y se encargasen de estirar esa respuesta con nuevos nombres que den contenido al “movimiento” y así poderlo vender mejor en versión pack. De esta manera ya llegan los continuadores de la veta abierta en el mercado británico por FRANZ FERDINAND y su revisión de los sonidos de GANG OF FOUR o TALKING HEADS. Esta vez, bajo la nomenclatura de BLOC PARTY, directamente de Londres en formato cuarteto, influencias similares y tras una (más aún) milimetrada imagen que bien podría ser vuelta de tuerca multirracial al look STROKES. Cosa, esto última, en la que me imagino tendrán lo suyo que ver con el tener como manager a Simon White, el que fuera guitarrista de MENSWEAR, una de tantas efímeras promesas de la era brit-pop con más imagen y actitud que, ejem, canciones. Seguro que algún veterano recuerda aquel esperpento de concierto del fib 96, uno de los mayores esperpentos que este escriba ha tenido la desgracia de presenciar.

Pero volvamos a tomar hilo y pasarlo por el ojal. Cuenta la nota promocional que fue en un concierto de los susodichos FRANZ FERDINAND donde Kele Okereke , el líder de BLOC PARTY , entregó una demo a los escoceses, que luego éstos los reclutaron poco después como teloneros y que así de sencillo empezó la maquinaria a funcionar. Un engranaje industrial que los sitúa ahora, tras una girar con INTERPOL las pasadas navidades, en pleno hype con un álbum de debut, el correcto “Silent Alarm” (Wichita-V2, 2005 ), el primer “gran disco del año” según reza una prensa musical en caída libre, sumida en la búsqueda de singles efectivos y el rescate de los sonidos de finales de los 70 y principios de lo 80. Si ayer eran FRANZ FERDINAND y anteayer INTERPOL, hoy le toca el turno a Bloc Party . Lo siento, pero si no lo digo reviento: ¿me he hecho muy mayor o es que esto no tiene en absoluto punto de comparación con los JESUS AND MARY CHAIN, STONE ROSES o RIDE –más o menos los equivalentes que se me ocurren- que acompañaron mi adolescencia?. Pues bien podrían ser ambas

¿Qué podemos encontrar dentro de este “Silent Alarm” ?. Pues, para empezar, algunos de los singles que llevaron al grupo a esta idílica situación de atención y exposición mediática. Nos referimos a hits del momento, como los ya célebres “Hellicopter” (con su pretendida ambigüedad referencial al 11-S) o “She´s hearing voices”, enérgicos y vitalistas cortes de obligada inserción en cualquier recopilación del revival post-punk que se precie. Junto a ellas, las previsibles explosiones rítmico-guitarreras como “Like eating glass”, “Pioneers” o “Luno” conviven con sorprendentes guiños a SPIRITUALIZED en “Positive Tensión” (compárenla con el “Run, run, run” de la banda de Jason Pierce y me dirán), paseos por los bucles cristalinos de la bella “So here we are” que podría incluso cantarla Ian McCulloch o, bien, un dulce revoloteo en busca del polen de THE POSTAL SERVICE en “This Modern Love”, estas dos últimas de lo mejor del lote de uno de los discos que más está dando que hablar esta temporada en la que, por lo visto, se seguirá inflando el globo post-punk y adulando en exceso grupos de lo más normalito, como estos sobrevalorados BLOC PARTY . Hasta que alguien lo pinche y diga: “ves, ya lo decía yo ” con ese aire de irritante autosuficiencia que todos conocemos. Mientras, pues que siga la fiesta.

JAVIER BECERRA (abril 2005)