 
(COLUMBIA, 1965)
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El Eslabón Perdido
de la evolución del ser humano debía ser mitad hombre y
mitad mono. En la evolución de Bob Dylan el Eslabón
Perdido es "Bringing It All Back Home", y es casi simétricamente
mitad rock y mitad folk. En los tiempos de los discos de vinilo, una cara
para cada uno de los registros (a excepción de la discreta guitarra
de acompañamiento de "It´s All Over Now, Baby
Blue"). Difícilmente esta indecisión podría
venir del miedo a echarse encima a la audiencia, si observamos todo lo
que Dylan venía haciendo hasta entonces e hizo después,
sino más bien a que este disco es una inevitablemente engañosa
foto fija de un artista en aquel entonces en perpetuo movimiento y a punto
de abandonar una de sus etapas e inaugurar otra en la que volvería
a ser tan innovador, sino más. Lo cierto es que la primera cara
eléctrica lo llevó a adelantar por la derecha y hacer chupar
rueda a todos sus contemporáneos, y sin embargo el paso del tiempo
la muestra inferior dentro de su magistral frescura a la segunda cara,
la acústica, tal vez la cumbre de la etapa que Dylan cerraba
con estas cuatro inmensas canciones, el periodo de entrada en la libertad
formal y temática sin el compromiso político o los tópicos
de la canción folk como únicos temas en sus letras (tendencia
ya consagrada en "Another Side Of Bob Dylan"), pero en
la que aún conserva el folk y el blues acústico como música
de acompañamiento.
La idea de convertir su
sonido a la electricidad le rondaba a Dylan desde hacía
tiempo, sobre todo desde sus contactos con la música de los BEATLES
y el mortal aburrimiento que le producían sus propios recitales.
Pero fue el productor Tom Wilson el que le dio el impulso definitivo
al grabar por su cuenta y por encima de unas sesiones de Dylan
en solitario a una banda de músicos de acompañamiento, y
así hacerse una idea de cómo sonaría el nuevo Dylan.
Finalmente estas grabaciones no pasaron a este L.P, pero llevaron a sus
primeras siete canciones, cuyo "shock" se ha diluido en el tiempo
porque no son superiores en absoluto a los siguientes dos discos, aunque
aún hoy representan una colección de excelentes canciones
que en su momento confirmaban el abandono de la faceta política
y mesiánica de Dylan para adentrarse en una escritura más
personal, influida sobre todo por los poetas "beat" como Allen
Ginsberg, los simbolistas franceses y William Blake, sumados
a sus bagajes bíblico y shakespeariano y a su innata mala leche.
Este estilo estaba presente también en las notas interiores, pura
escritura automática y finalmente aparecidas como parte del libro
"Tarantula". Y en cierto modo la desafiante mirada de
Dylan en la foto de la portada es también parte de la declaración
de principios e independencia que es "Bringing It All Back Home".
La "cara A" tiene
canciones tan hermosas como "Love Minus Zero",
en la que Dylan declara su amor por una mujer tan sabia en un mundo
de lerdos que sabe que "no existe ningún éxito como
el fracaso, y que el fracaso no es ninguna clase de éxito",
o "She Belongs To Me", a una mujer que es fuerte
porque "Nunca se tambalea/ no tiene donde caerse". Canciones
tan lúcidas como "Subterranean Homesick Blues",
"Maggie´s Farm" ó "Bob
Dylan´s 115th dream"(es impagable oír al propio
Dylan y a Wilson escojonarse de la risa cuando canta primera
línea de la canción: "Estaba en el Mayflower cuando
pensé que había avistado tierra": saben el desmadre
dialéctico que va venir después de algo así). Pero
la dinámica de los músicos de sesión resulta demasiado
rígida a veces para competir con ese cuarteto de inconmensurables
canciones que interpreta Dylan con su guitarra, acústica
y voz en la "cara B": "Mr. Tambourine Man",
"Gates Of Eden", "It´s Alright,
Ma" y "It´s All Over Now Baby, Blue",
una de las más sabias (y duras) "canciones de ruptura"
jamás escritas.
Aunque Dylan quisiese
alejarse con este disco de su culto cuasi religioso de seguidores que
veían en él al Profeta, y se pasase a esa escritura de sugerencias
más que de significados, a mediados de los setenta un grupo terrorista
decidió que la frase de "Subterranean Homesick Blues":
"no necesitas un hombre del tiempo/ para decirte de dónde
sopla el viento" era una llamada a la Revolución y a poner
bombas. Para huir de gente así o parecida, en los siguientes tramos
de su carrera Dylan iría aún más deprisa.
ENRIQUE MARTÍNEZ
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