(COLUMBIA, 1997)

Hay algo en ese órgano que suena al principio de "Love Sick" que me hace pensar en que voy a asistir a un funeral. Hay algo en esa voz que me hace creer que el funeral es el suyo, que cuando estuvo tan cerca de irse al otro barrio, justo después de grabar este disco, realmente no se quedó a este lado de la verja. Hay algo en todo el sonido de este disco, en todo ese eco, en todo ese aire que casi puede respirar entre los instrumentos, en toda esa irrealidad que lo impregna, en toda esa serena clarividencia del cantante, que me hace pensar que quien me habla en este disco es un fantasma. Un fantasma que habla del amor. Un espectro que, en consecuencia, canta el blues. Y que lo canta como hace años yo no lo oía cantar.

Un fantasma que baila un vals eterno mientras permanece en el umbral en el que ella lo dejó, sabiendo que todavía no ha oscurecido pero que falta poco. Un fantasma que está enfermo de amor y que intenta llegar al cielo antes de que cierren las puertas. Que estaba bien hasta que se enamoró de ella, de la mujer de la que todavía se encuentra a un millón de millas. Que no puede esperar y por eso está siempre de viaje hacia los lugares más absurdos, como Cold Irons o las Highlands. Pero que daría cualquier cosa por hacerla sentir su amor, porque para él hasta el más débil de sus roces significaba tanto y porque aún porta las cicatrices que el sol no curó. Que si la viese no sabe si la amaría o la mataría y de todos modos a ella le daría igual. Pero que sabe también que detrás de cada cosa hermosa, ha habido alguna clase de dolor.

Un fantasma que canta mejor que nunca cantando de la manera más extraña que puedas imaginar. Que escribe canciones como pocos vivos son capaces de hacer. Que no ha escrito otro "Blonde On Blonde" porque nos estaba hablando de otra cosa. Que ha grabado una obra maestra porque es un sabio y no lo puede evitar. Que está más vivo que yo porque comprende el amor mejor de lo que yo jamás lo voy a comprender. Que es Bob Dylan. Lo que siempre es mejor que ser cualquier otro.

No le tengas miedo: escucha a este fantasma cantar sus blues. Deja que cure los tuyos.

ENRIQUE MARTÍNEZ