(Matineé-Canciones huerfanas Recordings, 2003)

Imagino que será una cuestión de cierto gusto musical, de lo que has escuchado y como ello se manifiesta en los filtros posteriores y, posiblemente, del habitar en un microcosmos sui géneris donde cuatro gatos le damos a las cosas más importancia de la que –dicen- tienen, pero nunca entenderé por qué algunas de las formaciones de Sarah Records, sus derivados y secuelas posteriores no han tenido un éxito acorde a su calidad musical o, cuando menos, el reconocimiento general de una crítica que, aún hoy, les sigue mirando con cierta equidistancia, cuando no la más absoluta indiferencia. El último ejemplo, de tantos que se me ocurren al respecto, ha sido el “Everything it´s be ok” de HARPER LEE del año pasado, pese a ser editado por un sello de aquí (Canciones Huérfanas), ha pasado completamente desapercibido (alguna crítica aislada, ni una sola entrevista y la sensación general de que nadie se ha enterado de la joya que reside en su interior) en medio de la oleada de lanzamientos que nos acompaña cada temporada.

En fin (y añadiendo antes que quien quiera hacerse con el citado estupendo segundo trabajo de HARPER LEE lo tiene a su disposición por ¡5€! en www.cancioneshuerfanas.com ) dejemos a un lado ralladuras personales y hablemos ahora en positivo, porque los seguidores de “ese” pop estamos de enhorabuena, ya que el sello Matineé ha decidido recopilar las andanzas en vinilos de 7” de BRIGHTER, uno de los grupos seminales de esa manera de entender el pop, hoy a medio camino entre la nostalgia de la camiseta a rayas decolorada, el trauma post-adolescente y aquel radiante flequillo de juventud, que hoy lucha implacable contra las primeras ( o segundas) canas y los signos evidentes de alopecia. Para poner en antecedentes al profano, decir que BRIGHTER fueron el primer proyecto en el que se implicó Keris Howard (responsable hoy, junto a Laura Bridge, de HARPER LEE) junto a Alison Cousens y Alex Sharkey y su discografía se compone apenas del mini-lp “Laurel” y cuatro singles ( “Around the world in 80 days”, “Norah´s ark”, “Half-hearted” y “Disney”), cuyos 15 cortes son los protagonistas de esta recopilación.

El léxico sensitivo de nuevo se repite: aflicción, melancolía, afectación, belleza, sensibilidad.... Todas las notas están presentes: guitarras de frágil cristal, terso sustento acústico y primarias cajas de ritmos. También la impresión de estar escuchando algo ubicable entre unos Smiths introvertidos y unos The Cure de interiores, exentos ambos de cualquier halo de estrella y cultivo del personaje. Y, por supuesto , los rebotes de sus coetaneos en Sarah ( FIELD MICE, BLUEBOY, SEA URCHINS...). Ante ello solo queda escapar y dar la espalda. O bien sumergirse y disfrutar de la belleza, frente a frente pero con los ojos mirando a un infinito de cosas que se dijeron, de cosas que se quedaron congeladas en el recuerdo, de cosas que, quizá, cambien mañana. Siempre con ese tono melancólico y recreándose en la esperanza o el desespero con la mayor de las ternuras posibles, como buceando cuidadosos en las dobleces del corazón y los pliegues de los sentimientos.

Igual cuidado y ternura que requiere al oyente no curtido en el ramo la inmersión, ya que BRIGTHER es una de las formaciones de Sarah cuyo sonido se muestra más lineal y monótono de cuantas hayan existido. Si acaso probar con la fantástica “Poppy Day”, un inédito y fugaz rayo de sol que bien podría ser la fusión de los primeros Smiths y Go Beetweens de “Wait Here” además de resorte infalible para ladear la cabeza con una sonrisa en los labios en plena borrachera pop: un auténtico a la camiseta a rayas de esos que hacen desear tener 17 años otra vez. Quizá también con “Does love last forever” con esa mezcla de agilidad y acidez pareja a los CLOSE LOBSTERS ( otros perdidos en el olvido) por las que uno tiene tanto aprecio . O puede que “Killjoy”, bastante cercana a lo que hoy hacen HARPER LEE y en la que, a golpes de intensidad (¡esa línea de bajo!), ya se vislumbran palabras mayores que obligan a subir el tono y preguntarse cómo es que puede existir alguien en el planeta que no le guste algo así. ( uauauau!!!! ). ( Lo siento: estaba escuchándola mientras escribía y tuve que dejar el teclado con la escena que ustedes se imaginarán: ¡que ma-ra-vi-lla!)

Una vez ahí, las sucesivas escuchas solo encontrarán una respuesta: placer. El placer de cómo una apacible estampa acústica como “Noah´s ark” se convierte, poco a poco, en el reverso delicado de JOY DIVISION, luego se desdibuja - como agua en el cristal- el “Showing seeds” de JESUS AND MARY CHAIN. El deleite de escuchar, entre muchas otras, ese “I don´t think it matters” navegando en la misma balsa de indie-pop calmo de aquellos PRIMAL SCREAM de “Sonic Flower groovie” , la preciosa “Half-hearted”, prototípica muestra de languidez indie y venerable matrimonio de acordes acústicos y arpegios eléctricos o , como no, ese “End” final (¿metáfora de la disolución del trío?) que culmina el trayecto de este imprescindible cd que revindica el legado de un pequeño gran grupo. De esos que siempre merece la pena descubrir y redescubrir. Escoja, por tanto, usted su opción y pulse play.

JAVIER BECERRA (marzo 2004)