 
( CITY SLANG
, 2006)
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Joey Burns y John
Convertino han transformado lo que comenzó siendo un proyecto
paralelo a su condición de sección rítmica de Giant
Sand, en una de las aventuras más excitantes de la música
americana actual, un surtidor continuado de sensaciones diferentes y discos
especiales. Durante este trayecto Calexico ha evolucionado,
desmarcándose de sus coordinadas originales, una vez explorado
a fondo el prodigioso mundo de la música Tex Mex entendido como
un marco de lo más amplio. Discos prodigiosos como “The
Black Light” dieron de sí todo lo que se podía,
y con “Feast Of Wire” (su último trabajo
hasta este “Garden Ruin”) Calexico ya parecía
otra banda. Y no por ello, peor.
De hecho, con “Garden
Ruin” el cambio es casi completo y el nuevo perfil de Calexico
queda definido con trazos más gruesos. Se han venido a transformar
en una banda, en la que Convertino sigue siendo capital, pero no deja
de ser el segundo, frente a un Burns crecido como escritor de canciones
y cantante, mientras que los que antes eran secundarios han encontrado
cancha para hacerse notar. Ahora, una banda de música americana
de especial sensibilidad y toque personal, asume el lugar que antes ocupara
un proyecto basado en un sonido concreto. “Garden Ruin”
debe por tanto enfrentarse al condicionante de pisar terrenos aparentemente
más poblados, debiendo trabajar contra la indefinición y
lo indistinto.
Las armas de las que hacen
acopio para superar el reto no son poca cosa. Por un lado, las cada vez
más depuradas pluma y voz de Burns, cantante convencido
y convincente y, sobre todo, escritor de figuras sugerentes y oblicuas.
Por el otro lado, una banda superior. Finalmente “Garden
Ruin” se configura como un disco de canciones y penetrantes
momentos de musicalidad rica y diversa. La mayoría de los cortes
son más o menos breves, sin desarrollos expansivos, construidos
alrededor de la voz, perfectamente arreglados con gusto exquisito y sobriedad.
El disco se abre con “Cruel”, una
desesperanzada canción que de manera críptica (“El
futuro es abandonado para que se hunda en los desechos de la fortuna”)
parece ser un canto ecologista, y inmediatamente acoge un tono íntimo
con “Yours and Mine”, desnuda canción
de amor, directa a la fibra.
De hecho, a lo largo del
disco predomina ese tono recogido y discreto, configurando un álbum
que no asalta al oyente, sino que pretende penetrar su sensibilidad con
una seducción lenta y pausada, sin prácticamente perturbar
el gesto. Las canciones crecen sin aparentarlo, con escasos y afortunados
destellos rockeros, como “Letter To Bowie Knife”
y “Deep Down”, que acreditan que si Calexico
no es una de las grandes bandas de rock de guitarras de la actualidad,
es sencillamente, porque no les da la gana. La gran variedad de registros
que maneja aparece con completa naturalidad, volviendo sobre sus pasos
mexicanos en “Roka (Danza de la muerte)”
con la intervención Amparo Sánchez en el
estribillo en castellano, o incluso ofreciendo una letra completa en francés
en “Nom de Plume”, de indeleble
sello Gainsbourg.
Si se deben destacar cumbres,
se pueden encontrar en las letras de Burns, con momentos memorables. A
veces repleta de una rabia politizada expresada con la suficiente poesía
para trascender (“Cuando los números importan más
que el corazón/ Tus ojos están vacíos y la rigidez
toma el control/ Encapsula el alma, en el profundo interior tu sabes que
es perverso/ Siempre lo has sabido”) en “Deep
Down”. Otras veces describiendo con dolida lucidez
algunas de las maldiciones eternas del amor ( “Siempre pensé
que las cosas encajarían en su sitio/ Con más gracia y facilidad/
Pero un barco encerrado en una botella/ Nunca alcanza el mar/ Y yo destrozo
todas las razones/ Las estrello contra la pared/ Y rompo tu corazón
en pequeñas, diminutas piezas/ Y cada vez que esto ocurre/ Se hace
más y más difícil reconstruir”) en “Smash”,
una verdadera joya que desde ese, su momento de mayor drama, sabe dejarse
caer a una fatalista rendición completa, en un arreglo de maestros.
Para el final reservan
un catártico tour de force, “All Systems Red”,
en la que se conceden el beneficio de un momento épico y rabioso,
construido poco a poco, en el marco de una memorable canción que
recuerda a Springsteen en sus ansias de abrazar el destino, parafrasea
a Dylan en la letra y resulta devastadoramente desesperanzada, pero también
extrañamente liberadora. Y que efectivamente pone todos los sistemas
al rojo, clausurando un disco mucho más grande de lo que aparenta
en un principio.
“Garden Ruin”
se ha publicado también en una edición más lujosa
que incorpora dos apreciables cortes extras, pero que no afectan a la
perfecta secuencia del disco, y un DVD que sigue la creación de
“All Systems Red” y explora con Burns
y Convertino la gestación del disco. Golosinas
interesantes, pero que no añaden en exceso a lo que ya de por sí
es un disco a la altura de lo que han venido siendo Calexico
estos años. Un grupo que se antoja irrepetible, incluso cuando
parece no intentarlo en absoluto.
ENRIQUE MARTÍNEZ (Junio 2006)
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