 
(Blue note 1958)
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Si intentas conocer el
significado de la palabra "sublime" escucha los primeros compases
de este disco, los de la introducción a "Autumn Leaves".
Escrita ex - profeso para esta versión del standard, los compases
van generando un riff ascendente de piano, con las rupturas de los vientos
entrando unísono. Da una sensación de importancia, de que
algo relevante está a punto de ocurrir, mientras se construye una
tensión creciente. Y de repente todo baja de intensidad aparente,
parece que no ocurre nada. Pero es mentira, sí que está
ocurriendo una de esas cosas pequeñas que son las realmente importantes:
está sonando la trompeta de Miles Davis. Tocando (con su
estilo sobrio, tranquilo, casi perezoso) la inmortal melodía de
este clásico, haciéndola sonar más evocadora que
nunca. El sonido acaricia tus oídos, y ya estás atrapado
otra vez. Si eso y los gloriosos nueve minutos restantes, repletos de
solos antológicos, de pequeñas composiciones improvisadas,
no son de verdad trascendentes, entonces nada lo es. Porque cuando el
Jazz de esta época era bueno (y este disco es un clásico),
de verdad que era muy bueno. Era completamente sublime.
"Somethin' Else"
casi es en realidad una grabación más de Miles Davis,
publicada bajo el nombre de Cannonball Adderley. Esencialmente
el equipo es el de Miles (Cannonball al saxo alto, Hank Jones al piano,
Sam Jones bajo, Art Blakey, nada menos, a la batería) y el método,
el control lato de Davis, es el mismo. De hecho en pasajes recuerda las
cualidades de fluidez sobrenatural y belleza sobrecogedora de "Kind
Of Blue", aunque se adapta con más fidelidad a los
postulados Be-Bop, sin que las ideas de jazz modal hayan hecho carne del
todo. Ejecutado por todos los participantes con maestría y solvencia,
casi con insultante indiferencia, es uno de esos discos que cabe llevarse
a una isla desierta. Y una introducción perfecta para los no iniciados
en los arcanos del jazz "moderno". Sobrio y elegante, torrencial
y fluido, la belleza campa por sus fueros acogida por un sonido límpido,
cálido y cristalino. El sonido propio de Rudy Van Gelder, el sonido
de la Blue Note.
Se abre con esa revisión definitiva del clásico "Autumn
Leaves", para posteriormente dejar que Hank Jones introduzca
delicadamente "Love For Sale", donde los desarrollos
de Adderley parecen un surtidor de ideas geniales creadas sobre la marcha,
mientras Art Blakey deja que todo fluya como el que controla con parsimonia
los hilos invisibles que sostienen todo el entramado de improvisaciones,
con interludios de sabor latino en los que se luce discretamente. Davis
es el autor de la siguiente tonada, "Somethin' Else",
con un juego centelleante de llamada y respuesta entre Davis y Adderley
hasta que comienza el desfile de ingenio. Nuevamente te aconsejo que no
dejes que Blakey te engañe, préstale atención porque
juega contigo todo el tiempo.
"One for Dady
- O", es un blues de desarrollo falsamente académico,
donde la delicadeza de Hank Jones se hace patente. Clase a raudales,
mientras el unísono ente los vientos se rompe cuando Adderley se
dispara sin perder el control. Al final del tema se escucha a Miles preguntarle
al productor del disco: "¿Es lo que querías Alfred?".
No creo que dijese que no. "Dancing In The Dark"
es otra pieza para lucimiento de un finísimo Adderley. Y en la
reedición en C.D, disfruta también de la exultante "Alison's
Uncle", que no desmerece en absoluto al resto de una sesión
que es una antología ella sola, publicado el mismo año que
el seminal disco de Davis, "Milestones".
La verdad, desconozco por
qué he elegido éste como el primer disco de Jazz que se
comenta en el Feedback. Tal vez por asegurarme de que no sería
el último. Tal vez porque posee lo que su título indica:
ese "algo más", un poder de seducción inexplicable
con palabras. Ya sabes de lo que te estoy hablando.
De que este disco, ya lo
sabes, es sublime.
ENRIQUE MARTÍNEZ
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