(Vinyl Japan, 1993)

Talulah Gosh fueron un grupo maravilloso que formó parte del C86 y del anorak pop, movimientos del indie pop británico de la segunda mitad de los años ochenta. Tontas etiquetas pero algunos grupos realmente buenos como The Pastels o The Wedding Present. Eran una mezcla perfecta entre la inocencia y el preciosismo de los grupos de chicas de los sesenta, la energía del punk y la new wave y la incompetencia técnica de los primeros Pastels. Todo lo que grabaron en su corta trayectoria del 86 al 88, incluidas sesiones de radio, está recogido en Backwash que fue publicado por K Records en 1996. El disco no tiene (casi) desperdicio, transmite una energía, una alegría y unas ganas de vivir enormes. Está lleno de canciones brillantes, cortas, luminosas y sorprendentes como “Beatnik boy”, “Talulah Gosh”, “My boy says”, “Bringing up baby”, “Be your baby” o ese himno de jovialidad que es “In love for the very first time”. Pero tampoco crean que vivían en un mundo paralelo en el que todo era felicidad, también hay algún momento algo más oscuro. Yo creo que era el deseo de vivir en un mundo de sentimientos más puros y que además hay algo de sentido del humor.

Dentro del grupo (2 chicas / 3 chicos) destacaban las personalidades de Amelia Fletcher y Elizabeth Price que fueron quienes crearon el grupo. En las notas interiores de Backwash aparece una carta que Lois Maffeo (gran cantautora indie) escribió a Calvin Johnson (K, Beat Happening, etc) cuando, estando en Gran Bretaña, descubrió al grupo. Le dice que sería perfecto si no fuera por una de las chicas, Elizabeth naturalmente, a la que define con un curioso “I´m too cool to live-ness”. No estoy en absoluto de acuerdo ya que la figura de Elizabeth, aunque a la sombra de Amelia, tuvo un peso importante tanto en las composiciones como en la forma de interpretarse las canciones. Además está su maravillosa voz haciendo coros a Amelia o como voz principal (“Beatnik boy”, “Just a dream”). Su salida del grupo se notó (fue sustituida por Eithne Farry), no para mejor o peor, pero se notó. Pero lo que es verdad es que la belleza, la elegancia y el serio porte majestuoso de Elizabeth contrastaban algo con el resto de miembros del grupo. Ella no quería seguir siendo asociada al infantilismo (demasiados boy, girl y pa pa pas en las letras) y la incompetencia técnica atribuidas al grupo, además quería centrarse más en sus propias canciones, por eso, sin ningún mal rollo, lo abandonó a finales del 86.

Formaría entonces Carousel junto a Gregory Webster de los Razorcuts. Para editar sus nuevas canciones crearon su propio sello llamado Cosmic English Music, demostrando su buen gusto también para elegir el nombre. En el 89 aparece su primer EP de 12’’ titulado Strawberry Fayre. Los elementos rock y punk desaparecen totalmente, quedando claro que eran cosa de Amelia y los demás. Podemos seguir hablando de grupos de chicas de los sesenta pero esto realmente es música folk. No hay bajo ni batería, sólo guitarras acústicas y la preciosa voz de Elizabeth, celestial diría yo aludiendo al grupo de Amelia (Heavenly), aunque sin dejar de ser muy humana, su respiración se puede oír al terminar cada frase lo que crea un efecto bastante curioso. Las cuatro canciones son deslumbrantes y la luminosidad acaba imponiéndose a pesar de las nubes que puedan crear la tristeza, la melancolía y el desamor. Parecen situarse en tiempos remotos, en siglos anteriores, incluso utiliza palabras antiguas. Remiten a escenas campestres, están presentes el tiempo (sol, lluvia), las estaciones, los alimentos apetitosos y la infancia. “Halfpennies and farthings” está basada en la canción infantil “Oranges and Lemons”. En “Evergreen” recuerda el verano ya terminado y en “September comes again” suspira por tiempos más felices. Hay un sentimiento religioso de fondo y también bastante inocencia, a no confundir con infantilismo e ingenuidad forzada. Para rematarlo todo también la portada es buena y adecuada, un dibujo medieval de la tierra, la luna y el sol. Está claro que la Price concibe estos trabajos como obras artísticas. En la contraportada aparece una foto de cada uno de ellos dos. La de ella me recuerda a Nico, aunque mientras la alemana transmite tristeza y desasosiego interior, ella expresa una melancolía serena.

En 1990 aparece un segundo EP de 12’’. Aunque a grandes rasgos el tipo de música es el mismo, hay algunos cambios. Hay una mayor complejidad tanto en la estructura de las canciones como en la interpretación. Esto se nota sobre todo en las voces, en algunos momentos ella llega a triplicar su voz. También se introducen tímidamente toques de armónica en “Handmedown green” y de cello y órgano en la solemne “Locks and bolts”. Pero lo más importante es que las canciones son aún mejores que en el anterior. “Sorrow is the way to love”, que da título al EP, puede que sea mi favorita de todas sus canciones pero “No ticket for the train” no tiene nada que envidiarle y las otras dos no se quedan muy atrás. La ausencia de la persona amada es el tema que domina el disco y el sentimiento religioso persiste, incluso se incrementa. La portada vuelve a ser un acierto con un magnífico cuadro de Jesucristo. A mi parecer este artefacto es la cumbre artística de Price y Webster.

En el 91 aparece Will you wear love?, un nuevo EP que esta vez es de 7’’, tiene tres canciones y lo publica Summershine. Aquí está “Yesterday boy”, que creo que es su canción más conocida y la que más recuerda a Talulah Gosh. A mi no me parece de las mejores, pero tengo que decir que es la primera que conocí y que entonces me gustó bastante aunque luego se viera eclipsada por las demás. Mejor me parecen las otras dos que van más en la línea del anterior trabajo, la que da título al EP y sobre todo “Cerise”, que me parece la mejor de las tres. De nuevo la portada es buena.

En 1993 Vinyl Japan reunió las canciones de estos tres EP´s en un disco titulado I forgot to remember to forget. Además se añadió una canción, “Sundials and weathervanes”, de la que no se puede hacer mejor halago que decir que no desentona con el resto. Es música atemporal y de extrema belleza que ha sido dolorosamente infravalorada e ignorada. Es un disco obligatorio para todos los seguidores de la saga Talulah Gosh / Heavenly y altamente recomendable para todos los que les gustan las canciones bonitas. La portada también es curiosa y más aún la nota interior sobre el proceso de Juana de Arco. Una vez rendidos a Elizabeth querréis tener también Abcdefghijklmnopqrstuvwxyz que tiene ocho nuevas canciones y también publicó Vinyl Japan en 1994. Es algo inferior pero merece la pena.

MANOLO BARRERO (febrero 2004)