(Bittersweet Recordings, 2001)

Hay gente que cree firmemente en los valores del Power Pop, que ve en este género la síntesis perfecta y definitiva entre lo mejor del vigor del rock y de la adictividad del pop, y por lo tanto no ve en absoluto necesario alterar un ápice los patrones de género. Yo no soy de esa clase de gente pero es obvio que los CHEVELLES sí, y una vez más vuelven a hacer el mismo disco, en el que se concentran todos los atributos del género al que se adscriben. Ya se conoce de lo que hablo: "guitarras cargadas de electricidad", "rotundos estribillos" de voces perfectamente fundidas en las harmonías, y letras producto de vivir una eterna adolescencia bañada por el luminoso sol de California o, en este caso, de Australia. El peso de sostener todo esto cae sobre Duane Smith y Adrian Allen, que se reparten la composición de las canciones casi al 50% salvo la versión de AIR SUPPLY "Lost in Love", y con el mismo espíritu siamés a la hora de repartirse también las voces y las guitarras.

"Sunseekers" repasa con acierto y conocimiento de causa todas las escuelas del Power pop: desde la de RED KROSS en "Sonic" a la de BIG STAR vía TEENAGE FANCLUB en "Time and Time Again". Y en ningún momento arrastran por el barro el nombre de su maestros, como tampoco los eleva. Pero la colección de canciones que componen el disco, y que es el único mérito que se auto-exigen ellos y los amantes del género a la hora de valorar un álbum, es lo suficientemente sólida y completa como para poder afirmar con propiedad que "Sunseekers" es un buen disco de género: "C´Mon Everybody", "Seventeen", "Zaragoza"... Y tal vez nunca recuperen el lugar de preeminencia que disfrutaron con su debut de 1992 "Gigantic", pero en este género los debuts y la energía que desprenden suelen ser el mejor alimento para ese sueño de adolescencia que encarna. Pero con un disco como éste defienden con honor su lugar dentro de él.

Como siempre los defectos de un disco así son intrínsecos a su naturaleza de ejercicio de estilo. En ningún momento supera la sección rítmica la rigidez propia del Power Pop, que en el fondo es su mayor limitación. Y todo transmite una cierta sensación de liviandad que no le permite dejar un poso excesivo. Pero ya se sabe, los discos como éste jamás te cambiarán la vida, como tampoco lo intentan. Pero sí que pueden cambiarte la cara y dibujarle una sonrisa en un determinao momento. Y eso si es lo que intentan. Y si lo logran, como puede hacerlo éste, es más que suficiente, porque créeme cuando te digo que, a veces, no es tan fácil.

ENRIQUE MARTINEZ