(Limbo Starr, 2003)

La ruptura de Surfin' Bichos fue recibida con mucho pesar entre aquellos pocos conocedores del carácter profético de aquellos discos, de aquella "prédica en el desierto" que era la escena española de aquel entonces, huérfana de verdad y ambición. Ahora el tiempo ha demostrado que aquella fue una fértil siembra en un terreno no tan yermo como parecía. De las cenizas del seminal grupo surgieron nada menos que Mercromina (que englobó al resto de la banda) y Chucho (el proyecto personal de Fernando Alfaro) Años más tarde, su propio sello ha reeditado el primer E.P de su entonces nueva aventura. En realidad se trataba de una demo, con un sonido de calidad muy limitada, al igual que la tirada que entonces se editó.

Pero este Chucho con el tiempo se ha convertido en uno de los nombres más imprescindibles de nuestra escena y existía una cierta demanda por recuperar sus primeros pasos y ladridos. Pieza de coleccionismo en cierto modo, "Chucho E.P" recoge las primeras versiones de un puñado de canciones que verían finalmente a manera más pulida en "78". Disfrutamos de nuevo la truculenta y furiosa imaginería de Fernando Alfaro, en unas versiones que parecen conectar en su crudeza de sonido con el mundo que retratan, transmitiendo una evidente sensación de continuidad (también de cambio) con los Surfin' Bichos. Hoy en día Chucho es una entidad distinta, autosuficiente frente al mito originario, y que ha culminado su trayecto (provisionalmente) en la cumbre artística que suponen "Los Diarios del Petróleo".

Pero en estos balbuceos todavía se percibe una vena punk, especialmente en "Breath", que con el tiempo ha ido cediendo ante una vocación de madurez y sofisticación, que era latente en este proyecto desde su comienzo. Por ello, tanto "Ladrándole al Infierno" como "Esto es mi Sangre" se convierten, oídas años más tarde, en el germen genuino y verdadero de aquello que hace de Chucho esa banda imprescindible y única que es. Mientras que con "Conexión de Hueso" y "Breath", en cierto modo le lanzamos un último adiós a aquella otra banda imprescindible que fue Surfin' Bichos.

Si a alguien hay que culpar de que, hoy en día, este valioso E.P no sea en sí misma una pieza también absolutamente imprescindible, es al propio Fernando Alfaro. Él ha hecho, con cada paso suyo, obsoleto lo que una vez fue nuevo. Pero supongo que éste es un crimen menor, aunque fuese ejecutado a conciencia. En realidad, era su sangre lo que llovía, y aún llueve, sobre ti.

ENRIQUE MARTÍNEZ