( Wichita-Sinamon , 2006)

Con la irrupción de internet vivimos un momento crucial en la historia de la música pop. Definitivamente el ciberespacio está cambiando los modos de operar y recibir la música, y casos como éste no hacen más que poner de manifiesto la mejor de las caras de este proceso (la peor, que también la hay, la podíamos ver hace poco con el cierre de Metak). Como sucedió hace dos años con los canadienses BROKEN SOCIAL SCENE o en el pasado con THE ARCADE FIRE, los neoyorkinos CLAP YOUR HANDS SAY YEAH llegan a Europa con un debut mil veces bendecido antes de ser editado. Una vez más, las células informativas virtuales y las plataformas de intercambios de mp3, han sido las culpables de que se derribasen las barreras “burocráticas” para la difusión de este fenomenal “Clap Your Hands Say Yeah”.

Editado a principios de 2005 por el propio grupo en el mercado americano, llegó a vender nada más y nada menos que ¡40000 copias!, desbordando todas las previsiones de estas nuevas estrellas del indie yanki, que apenas tan solo han firmado un acuerdo de distribución para EE.UU para su autoedición. Mientras tanto en Europa el disco lo acaba de edita Wichita con la licencia española de Sinnamon, que incluye, a modo de bonus track, un link a través del cual se pueden descargar cuatro temas del álbum grabados en vivo que muestran el vibrante directo del grupo.

A estas alturas cualquier persona un poco metida en “el rollo”, estará al tanto de cómo se las gastan CLAP YOUR HANDS SAY YEAH. En caso contrario decirles que sí, que se lo pueden creer a pies juntillas, porque en esta ocasión los promocionero s de turno no exageran: estamos ante un disco soberbio. El quinteto de Brooklyn destila en este primer paso esa chispa y genialidad que le hace pensar a uno en la primera vez que escuchó a PAVEMENT, HEFNER o los mentados ARCADE FIRE. Como ambos, logran reordenar magistralmente los elementos prestados hasta dar con un sonido excitante, vitalista e irresistible, accesible pero con un inquietante punto de rareza que no lo hace malsanamente adictivo.. Como si de un puente intergeneracional entre el guitarrazo de la secuencia VELVET-JONATHAN RICHMAN-THE CARS, la fotografía movida de cuando JOY DIVISION se aproximaron a TALKING HEADS en el mejor de tus sueños y ese pop ligeramente épico que va de PAVEMENT a HEFNER, pasando por el lado más soft de YO LA TENGO , sus temas son llevados con tino bajo el liderazgo de Alec Ownsworth , carismático vocalista cuyo agudo e irregular dibujo vocal remite directamente a la indolencia interpretativa de Bob Dylan.

Los títulos se suceden desde la inaugural y circense introducción “Clap Your Hands!”, en una auténtica catarata de rock eléctrico, dinámico y revitalizante con un puñado de canciones como parar un tren. Ahí están, entre muchas otras joyas, la sentida delicadeza de “Details Of A War”, la trepidante “The Skin Of My Yellow Country Teeth” (en la que puede intuirse el fantasma mismo del “Love Will Tear Us Appart”), ese “Is This Love?” que parece una puesta al día a golpes de psicodelia y rítmica post-punk del sonido de VIOLENT FEMMES o la deliciosa “In This Home On Ice” entre la que se intercalan inquietantes líneas como “agita tu piel de serpiente de cascabel / y llega a ser parte de la sociedad” . Cierra todo un alegato antibelicista titulado “Upon This Tidal Wave Of Young Blood”: “Hay peligro en la noche / hay cosas que no podemos controlar, pero / ¿nos daremos un susto / cuando lleguemos a ser menos que humanos? / ¿hay personas que dicen por qué, oh, por qué? / ahora hay otras maneras de morir / ¿oh por qué, por qué? / pero sobre esta ola de la marea /, oh dios, oh dios, es de sangre joven”.

Todas ellas conforman una de esas alegrías que revitalizan el panorama indie, que obligan al entusiasmo y que indican que, a poco que su apuesta cuaje en directo, están llamados a ser uno de los grandes grupos de esta década. Un decenio, cambiante en lo tecnológico y en los modos de acercarse a la música, como pueden comprobar, pero que afortunadamente sigue alumbrando discos como aquellos que estrujabas hasta el final, descubriendo todos sus secretos, cuando el acceso a la música era limitado. Este “Clap Your Hands Say Yeah” tiene la suficiente forma, fondo y contenido como para escuchar y escuchar como si fuera el único de tu discoteca porque no te llega el dinero para más. Que –paradojas que tiene la vida- la abundancia no te prive de él.

JAVIER BECERRA (Abril 2006)

 

 

A veces, sí que da gusto. Y por eso mismo no te sientes en la obligación de pedir perdón. Tal vez te estén golpeando con un “hype” tras otro, y tus instintos se pongan en alerta constante. Pero cuando uno de estos múltiples discos de debut envueltos en parabienes se engancha contigo, y tú con él, cuando por el motivo que sea, a pesar de poder desentrañar las suficiente referencias para poder haber construido un caso en su contra, no sólo decides perdonar a uno de estos grupos novatos del indie norteamericano, sino que te sientes obligado a defenderlo, es un momento para el genuino disfrute.

A veces el encanto es algo tan sencillo que carece de mayor lógica. Clap Your Hands Say Yeah han entregado un disco de debut que es evidente que puede remitir a Talking Heads: el timbre de voces de David Byrne y Alec Ounsworth es tan parecido entre sí como extraño con respecto a todos los demás. Pero eso viene a ser lo de menos. Un sonido intrincado, con unas líneas de bajo, las de Tyler Sargent, tan maximalistas como mínimas son las de guitarra y teclados, un sonido rítmico y fresco, es el colchón para melodías memorables. En un disco cuya invitación al baile está codificada entre canciones irresistibles, contenedores repletos de euforia y melancolía en partes medidas al milímetro, o eso parece a pesar de su espontaneidad, inconfundible y propia de un debut. Si puede haber una canción que defina la fórmula tal vez sea la irresistible “The Skin of My Yellow Country Teeth”. Fogonazos como ese, como “Over and Over Again (Lost and Found)” o “Is This Love?”, pueden servir de carta de presentación. Pero no son la única arma de un disco de prodigiosos efectos revitalizantes.

Aquí puede haber post punk, bañado en funky blanco, y una psicodelia casi secreta en los pequeños detalles y en los arreglos de voces. Pero, amigos, en realidad, aquí estamos hablando de otra de las improbables mutaciones del pop, sometido a una enésima vuelta de tuerca. Examinen el nervio de “Heavy Mental”, esa manera de ir al grano sin perder un ápice de personalidad, pero volviendo al uso capcioso de las vibraciones de una guitarra eléctrica. En cierto modo, Clap Your Hands... representan todo lo que siempre le hemos pedido a una banda de indie norteamericano, a la casi extinta tradición de las “college station”: esa ausencia de miedo a ser extraños, y la absoluta faltar de vergüenza por parecer a veces normales. Y uno siempre ha preferido esta tradición de bandas de modestia casi falsa a los profetas arrogantes de la Gran Bretaña. Al final, en la mayoría de las ocasiones unos hacen trayectoria y a los otros se los lleva el viento.

Sí señor, esta vez sí. Meses enganchado a un único disco, dándole vueltas y esperando nuevas noticias. Qué no llegan nunca, que ese mundo de referencias e influencias se convierten en nuevas entregas en un pantano del que no consiguen salir, que no recuperan esta frescura o que no son capaces de cambiarla por la clase de madurez y ambición que les puede hacer saltar de nivel... Hoy, aquí y ahora, todo eso se desintegra en mi mente, mientras mis pies no puede parar y mis brazos se dejan ir en una dejadez eufórica, pensando en que, como el DJ funcionarial de turno no los pinche esta noche en el momento adecuado de embriaguez y a todo volumen, me voy a enfadar. Pedazo de disco.

ENRIQUE MARTÍNEZ (Abril 2006)