(Words On Music-Dock, 2004)

El primer disco de estos norteamericanos -nos referimos a la preciosidad titulada “Coastal” (Words On Music, 2001)- causó una silenciosa conmoción entre los seguidores del slowcore más delicado y los sonidos shoegazers. Desde el primer al último tema mostraba una banda entregada en cuerpo y alma a una romántica misión: trenzar bellas composiciones que rezumaban amor a una cierta manera de entender la música –lenta, cristalina, delicada, siempre a punto de romperse- continuadora de las enseñanzas de aquellos GALAXIE 500, SLOWDIVE o los primeros MOJAVE 3 que musicaron las buhardillas juveniles de toda generación. Era uno de esos discos de fan, tan absolutamente perfectos y oportunos para quienes jugaron a ser poetas en esa buhardilla, que unos pocos muchos caímos completamente rendidos a sus pies, colocando ese trabajo en ese mundo donde no importa el post del post punk, el electroclash o la supuesta nueva y excelente hornada del pop español que dice la Rolling Stone (ejem!).

Nos avisaba el propio Jason Gough (vocalista de la banda) en una entrevista que le hicimos en esta web (ver en http://www.sysvisions.com/feedback-zine/entrevistas/e_coastal.html ) de que en el próximo álbum volverían a recuperar la esencia y el modus operandi del primer disco, una vez mostrado su talante más inquieto y experimental en los ep´s y slipt albums intermedios. Y así ha sido, porque “Halfway To You” recoge el testigo del sonido del grupo tal y donde lo dejaron con “Coastal” para volver a recrearse sobre él, trenzando una nueva colección de canciones a mayor gloria de esa mágica aleación musical. Lo hacen desde el primer momento con bonitos cortes como “Until you sep”, “Halfway to you” o la lentísima “Halfway to you”, composiciones continuistas de su debut, sin ganchos claros y exentas del factor sorpresa que supuso aquel, algo que puede agarrotar una escucha inicial bajo la inevitable (y odiosa) comparación de estos casos.

Sin embargo, llegado al ecuador del disco con el precioso instrumental “Night sky” (cuyos pitidos interiores son: ¿un mensaje en morse, un guiño a KRAFTWERK o ambas cosas a la vez?) se abre una secuencia de temas que vale su peso en oro, suspiros e (incluso) escalofríos. La inaugura “We won´t last another year”, recreando su esmerada languidez entre coros etéreos, escobillas y xilófonos; la sigue la maravillosa “Drift” con su nebulosa de querencia shoegazer: todo un himno cantado al oído para enamorados terminales que miran abrazados al techo, mientras Laura y Jason repiten hasta el paroxismo eso de “toghether in love, toghether in love ” embelleciéndolo cada vez más (¡en-can-ta-dor!); la continua “London in february” con intro psicodélica y posterior desarrollo slowcore sobre grabaciones ambientales urbanas de la ciudad que le da nombre; y, por último, pone la llave “So close” otro sobreanálisis sentimental con lente de aumento que cierra el disco entre mareantes guitarras líquidas, suaves caricias de cuerdas y vientos de una tímida épica que dejan al oyente engatusado una vez más.

JAVIER BECERRA (abril 2005)