(EMI, 2000)

El día en que los degustadores de sucedaneos radioheros descubran el "Grace" de Jeff Buckley posiblemente tacharán de su lista la actual avalancha de grupos de laboratorio que entremezclan el rock, la épica y las poses torturadas vía-MTV. No deberían hacerlo con Coldplay, al menos por ahora, porque su primer disco, este notable "Parachutes" contiene los suficientes argumentos como para pensar que aquí se esconde algo grande. O puede que no, quién sabe, pero por ahora su rock de origen folk y poso melancólico, sus voces desgarradoras, sus agudísimos falsetes y ambientes nocturnos, llegan, sigilosamente, sin hacer ruido, se quedan y, por ahora, no se van, os lo dice alguien que ya les había descartado antes de oírlos. Sí, es cierto que fantasmas como los de Jeff Bucley o Thom Yorke merodean todo el disco, pero de ellos emerge un grupo joven con buen gusto que, insisto, parece dar un primer paso hacia algo mucho mas personal (¿alguien daba un duro por los Radiohead de "Pablo Honey"?). "Yellow", el primer single, es una canción emotiva, triste y sentida que invita al deleite de la soledad de media noche, además de ser a pantalla de un trabajo que maneja todas las combinaciones que esas premisas les permiten. Temas como "High speed" (! esos trenzados de guitarras!) , "Trouble"o la inmensidad de "Everything´s not lost" envuelven mis oídos de calor, de lentitud y meditación, casi como una BSO de esas horas previas al meterse en cama cuando se ordena y se desordena todo, y lo hacen con tal belleza y tan cerca, que a uno no le queda mas remedio que dar las gracias a quien tanto insistió en que los escuchase. Curiosamente la misma persona en la que pienso en esos momentos antes citados

JAVIER BECERRA