 
(Elektra, 1982)
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Pornography
fue la consecuencia lógica de los dos discos anteriores (Seventeen
Seconds y Faith), la última parte de la conocida como
trilogía siniestra. Por eso no me voy a privar de hablar también
de estos dos.
En los primeros singles
y el primer album del grupo Robert Smith ya demostraba
talento y originalidad a pesar de la dispersión estilística.
En Seventeen Seconds (1980) todo se concreta más
y se pone de manifiesto que la depresión se está adueñando
del grupo, aunque más que tristeza este disco expresa extrañeza
y confusión (personales, no musicales). A Smith no le hace ninguna
gracia convertirse en adulto y eso va a marcar su carrera y su vida. El
sonido es similar al de canciones anteriores como “Three
Imaginary Boys” pero se introducen teclados que ayudan
a crear mejor los ambientes y dan más cuerpo a las canciones. Los
arreglos son tremendamente simples y minimalistas, Smith por entonces
solía decir que “menos es más”. La producción
es muy buena, la mejor de la trilogía, consigue que todos los instrumentos
estén integrados y a la vez destaquen y se distingan. Contiene
dos de las canciones más importantes del grupo, “Play
for Today” y “A Forest”.
En la primera se muestra egocéntrico, cruel y cínico (no
nos debe sorprender que se convirtiera en estrella del pop). La segunda
es una de esas canciones que se puede escuchar miles de veces sin cansarse,
musicalmente es una joya con un inicio intrigante, unos desarrollos de
guitarra estupendos y un acertado final con el bajo en solitario, además
es una de sus letras más conseguidas, con esa chica a la que persigue
por el bosque hasta darse cuenta de que no existe. Pero hay otras canciones
que, aunque no tan accesibles, también son muy buenas, como “Secrets”,
“In Your House” y sobre todo “M”.
El ambiente tétrico de “At Night”
anticipa el que se desarrollará en Pornography.
Cierran el disco recordándonos lo efímero de la vida (“Seventeen
Secods”)
Con Faith
(1981) queda claro que Smith está en crisis personal. Contiene
algunos de los mejores textos que ha hecho, además de ser los más
reflexivos y tristes. Hay imágenes de iglesias, cementerios y funerales.
La muerte está presente como algo real y cercano y no como una
idea abstracta. También hay reflexiones sobre la imposibilidad
de sentir las cosas como cuando las descubrimos en la infancia y adolescencia
(“Primary”). Todo ello de forma
reposada y sin estridencias, salvo Doubt que, a pesar
de ser lo más prescindible del disco, introduce un elemento enfermizo
que anticipa el siguiente disco. Pero Smith no es ninguna lumbrera del
pensamiento y es mejor como creador de piezas musicales que como letrista,
y es en el terreno musical en el que expresa su estado de ánimo
de forma más brillante con canciones preciosas como "The
Funeral Party”, “ The Drowning Man” y “Faith”.
La tristeza queda perfectamente reflejada, son canciones lentas, repetitivas
y ambientales, con el bajo llevando el peso y bonitas guitarras jugando
discretamente a su alrededor, y simples y efectivos teclados. Sólo
rompen la calma dos canciones, “Primary”
que es una de las clásicas del grupo, y Doubt.
Aunque en la época Smith hablaba de Nick Drake, el referente más
claro serían las últimas canciones del Closer
de Joy Division. La producción es pobretona y esquelética
pero por lo menos mantiene gran parte del minimalismo del anterior a pesar
de que los arreglos sean más complejos. Se trata de un disco en
el que Smith busca algo a lo que agarrarse pero no lo encuentra, observa
a la gente que tiene Fe pero él no la tiene. Esto hace que esa
tristeza se transforme en angustia y desesperación, eso es Pornography.
Pornography (1982)
es un disco excesivo y enfermo. La producción es bastante tosca
y con pocos matices, las guitarras son más sucias y la batería
tiene más fuerza y más protagonismo que en el anterior.
El ambiente es denso, agobiante e insano. No ha recibido muy buenas críticas,
es un disco para fans dispuestos a escucharlo muchas veces para penetrar
en él. No hay canciones a las que engancharse en una primera escucha,
todas se mueven entre los 4 y los 7 minutos. A mí la atmósfera
que tiene me recuerda algo a Birthday Party pero debe ser por lo enfermizo
porque la verdad es que no hay discos que suenen como éste, ni
siquiera ningún otro del propio grupo. Destacan “One
Hundred Years” con un estupendo riff de guitarra,
“The hanging garden” y “A Strange Day”
que posiblemente sea la más bonita (en letra y música) de
un disco que no es nada bonito. Tras unas cuantas escuchas podemos descubrir
“Siamese Twins”, “The Figurehead”,
que ha ido ganando importancia entre los seguidores del grupo y que también
tiene un buen trabajo de guitarras, y la que cierra y da título
al disco que es la más extrema. Las otras dos (hay ocho al igual
que en Faith) contribuyen al ambiente general sin llamar
mucho la atención. Smith canta de forma angustiada en consonancia
con unos textos algo confusos y muy macabros que nos muestran al autor
al borde del colapso. No es sólo que no encuentre sentido a la
vida sino que parece aborrecer todo lo que le rodea, llegando a describir
con asco una primera relación sexual (“Siamese
Twins”). Tampoco encuentra en las relaciones sociales
algo que merezca la pena, por lo que no es de extrañar que el suicidio
aparezca como solución a tanta angustia (“The
Hanging Garden”, “A Strange Day”). A lo
largo de todo el disco Smith deja claro que su mente está enferma,
pero a pesar de no haber mostrado esperanza en ningún momento termina
la última canción con la frase “I must fight this
sickness, find a cure”.
Parece ser que en esta
época Smith se convierte en una persona intratable. Las sesiones
de grabación y la gira posterior son bastante tensas. El uso de
las drogas y sobre todo del alcohol, que ya eran importantes en la gira
de Faith, se incrementan. Se pasa el día colocado
y hasta llega a dormir en el estudio. Con todo este panorama parece que
es un claro candidato a seguir a Ian Curtis, pero afortunadamente
se agarró a las últimas palabras del disco y en los siguientes
meses fueron apareciendo algunos de los singles más desenfadados
del grupo ("Let's Go to Bed," "The Walk,"
y “The Lovecats”).
Luego vendrían el
excéntrico The Top (1984), que tendría
que grabarlo el solo, y el importante The Head on The Door
(1985), en el que de nuevo contaba con todo el grupo y que les abriría
las puertas del estrellato. La tristeza seguiría presente a lo
largo de la discografía de The Cure pero nunca
más de esta forma tan angustiosa.
Con "Pornography"
The Cure triunfan al reflejar musicalmente la angustia
vital y la náusea. Aún sin entender las letras adivinaríamos
los sentimientos que se quieren transmitir (lo mismo vale para Faith).
El problema está en el interés que esto pueda tener para
el público y en si realmente merece la pena dedicarle mucho tiempo
para penetrar en él, ya que a diferencia de Faith,
del single que sucedió a éste (“Charlotte
sometimes”) y de “Seventeen Secods”
aquí no hay belleza que descubrir. Sin embargo los amantes de lo
morboso tienen en él un festín.
MANOLO BARRERO
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