(Chekimal Underground, 2004)

Espero no estar descubriéndole nada a nadie a este alturas si reafirmo que THE DELGADOS es una de las mejores bandas del mundo. Si con su anterior álbum “Hate”, encontraron críticas negativas a propósito de repetir el mismo modelo de producción que tanta gloria les había traído en “The Great Eastern”, y finalmente el disco se impuso como la obra maestra que es, ahora leo algunas que lamentan la distancia que hay entre el sonido de “Universal Audio” y el de “Hate”. Bien, a mi sincero entender todo esto, toda esta obsesión con querer imponer el criterio propio al del artista, es una arrogancia que está de más.

Es cierto que los de Glasgow han decidido aparcar su colaboración con Dave Fridmann y asumir ellos mismo, junto con Tony Doogan, las labores de producción. Así, una parte importante de la pompa y circunstancia, de la hermosa épica que Fridmann añadía a sus canciones se pierde en un disco algo más desnudo, menos cargado de orquestaciones y cuerdas, con un sonido menos apabullante. También resulta cierto que “Universal Audio” parece mostrar una temática menos pesimista y dolida, atisbándose más rayos de esperanza en las letras de Allun Wooward y Emma Pollock. Sin embargo, lo que convierte a The Delgados en una de esas referencias fiables sigue ahí, prácticamente intacto. Hablando en plata: hay muy pocos grupos en el mundo, no creo que lleguen a diez, que escriban canciones tan buenas. Me refiero a la combinación de letras con sentido y melodías con sensibilidad. Así dicho, parece muy poca cosa como mérito principal. Pero en realidad ese talento especial, lo significa todo.

A mayores, THE DELGADOS se pueden tirar tranquilamente a la piscina de desnudar su sonido y hacerlo descansar sobre ellos mismo, rebajando aditamentos y ayudas externas, porque son una banda fantástica en directo. Una banda que aunque escriba maravillosas canciones pop, conserva todo lo mejor del verdadero nervio de una banda de rock, recordando a los primeros R.E.M, sino en sonido, sí en esa conjunción de fuerzas. Oscilando entre la delicadeza y una contundencia absoluta cuando se les antoja, el sonido de “Universal Audio” se encuentra muy lejos de ser una producción minimalista, aunque dosifique los elementos con más sobriedad, sustituyendo las cuerdas por un finísimo trabajo de teclados y sintetizadores e innumerables pistas de guitarras. Se descubren así más desnudos los esqueletos de sus canciones, las irresistibles melodías y algunos juegos traviesos con su estructura que refrescan la sensación final. Y además nos otorgan la posibilidad de escuchar después de mucho tiempo, con tanta claridad la voz de Emma Pollock y descubrir lo mucho que hemos ganado con ello.

Esta vez nos regalan un single fantástico en esa voz, “Everybody Come Down”, que tras dos trallazos como “I Fought The Angels” y “Is It All That I Came From?”, parece preparar el terreno para la primera incursión intimista, pausada y al piano, del disco: “Come Undone”. En el global de “Universal Audio” Allun parece haber perdido algo de terreno frente a Emma, tal vez porque como demuestran las prodigiosas “Get Action!” y “Now And Forever”, cierre glorioso del disco, sus canciones parecen requerir más los imponentes edificios sonoros construidos con Fridmann. Y aunque en “Girls Of Valour” gane muchos puntos con un temazo que es puro Elvis Costello, en realidad Emma parece robar finalmente el show.

Y Emma reina sobre todo con dos joyas. La precisa y preciosa “Sink Or Swin”, medio tiempo de base acústica que enamora a primera escucha y no pierde nada en las siguientes. Y finalmente, “The City Consume Us”, una de las canciones y de las letras del año, el preciso retrato de la voluntaria huída de la pequeña y mediocre ciudad de origen hacia la voraz gran metrópoli, y el alto precio en humanidad que esto supone. En cinco intensos minutos se concentran casi todas las esencias que han hecho a THE DELGADOS la gran banda que son. Y todas esas innecesarias dudas sobre el lugar de privilegio que pueda ocupar o no “Uinversal Audio” en su carrera y discografía se tornan vacías e inútiles.

Por eso, y por otras tantas pequeñas cosas, “Unversal Audio” lleva demasiado tiempo, sea el que sea, esperando a que te acerques a él. Como ya he dicho, canciones como éstas se escuchan pocas. Y a estas lamentables alturas de la vida, algunos no estamos para más tonterías.

ENRIQUE MARTÍNEZ (diciembre, 2004)