(Elefant, 2002)

" Que alientos de vida/ que fuegos de sol / que luz tan radiante / es ese el amor/ qué ves a tus pies/ un profunfo abismo/ tiemblas, tengo miedo/ ese es el olvido".

Con estos preciosos versos de Rubén Darío fluyendo a través de la no menos preciosa voz de Isol se abre "Idioma Suave", la primera referencia del trío argentino ENTRE RIOS para el sello Elefant. Este disco, que en realidad se trata de una recopilación de los eps "Litoral " y "Temporal " editados en su país por el sello Indice Virgen (con la inclusión de varios temas inéditos exclusivo de esta edición) no sólo supone la oportunidad de que el público español y europeo puedo conocer a este genial grupo bonairense, si no que se revela como una esperanza de continuidad para un grupo que debido a la crítica situación económica y social que vive en la actualidad Argentina, tiene a su sello de origen con su actividad editorial prácticamente paralizada. Dos extremos opuestos: la podredumbre moral y ética de unos dirigentes que han llevado un país a la ruina frente a uno de esos grupos capaces de crear suntuosos jardines de pop donde, como se ha dicho en la prensa argentina, "uno querría cerrar los ojos y oír esa voz eternamente". Y es que si el pop es escapismo, si es un filtro tecnicolor para la rutina del día a día en blanco y negro, si supone exaltar de los sentimientos más pequeños/enormes en el marco de una rima y la melodía, ENTRE RIOS no sólo responden a esa premisa sino que lo hacen con una mezcla de cariño, calidez y elegancia irresistible. Los presupuestos son tan sencillos como la preciosa voz de Isol y el meticuloso laboratorio electrónico de Gabriel y Sebastián. El resultado: un bellísimo compendio tecno pop frágil y diamantino, naif y melancólico y de apreciable poso poético. En efecto, la mencionada adaptación de Rubén Darío no es simplemente una boutade intelectual para la galería, en "Idioma suave" hay mucho de ese romanticismo, amor delicado, riqueza de imágenes y "literatura de los sentidos" típica de los poetas modernistas. Pero ello no se queda solamente ahí, por que si bien versos como "sigo secando esta flor / sigo quemándome el sol / y no hay nada que decir / y no hay nada que escribir / tantos lunes te busqué los martes / tantas veces que no fueron viernes / y hoy no se que día es" deslumbran sobre el papel, insertados en un marco de faustos musicales como "Si me alejaste", tan lleno de ecos "eurovisivos" se convierten casi en una celebración de la desazón de la soledad iluminada por fuegos de artificio. Pura evasión musical directa a la pista de baile. Es solo un ejemplo de una de las muchas paradojas de un grupo que de entrada es una paradoja en si misma: ¿cómo sonar tan cálido, sentimetal y humano desde un lenguaje como el tecno-pop?. Pues retorciendo las evidencias, impregnando de inocencia canciones como "Decime" que casi parece la versión indietrónica de Alicia en el País de las Maravillas, dándole aires porteños a "Litoral" donde uno es capaz de trazar en el cielo del mar la parábola de una gaviota mientras la escucha u orquestando a golpe de sampler una delicia como "Tuve" tan próxima a FAMILY en su combinación de intimismo y expansividad e incluyendo líneas de una sencillez desarmante como " tuve tus palabras / perdidas en mi boca / y hoy las encontré". No lo pienses ni un segundo más y hazte con el.

JAVIER BECERRA