(setanta, 2003)

Evan Dando es como ese chico que todos hemos conocido. Ya sabes: el capitán del equipo de basket del cole. Un tipo al que todo le salía bien sin hacer el más mínimo esfuerzo: ligaba sólo con tirar miradas, aprobaba copiando, era guapo y encantador, el rey del mambo. Y bueno, mientras estuviera en su sitio, pues vale. Pero de repente un día descubría el rock'n'roll y además quiere montar un grupo. Se mete en tu territorio, y cuando estabas convencido que "los otros" lo rechazarían ("venga, era el rey de lo que os ponían verdes") lo reciben con los brazos abiertos y le ríen todas las gracias. Y triunfa, todos lo quieren, todos lo adoran. No hay manera con este tipo. Si hasta te comienza a caer bien a ti.
Pero en algún momento se deja ir. Prueba las drogas y camina por el lado salvaje, se perjudica gravemente, desaprovecha sus talentos y las oportunidades de éxito que por supuesto le han llegado también en esta nueva etapa. Va pisando de charco en charco, dejándose en evidencia una y otra vez. Y cuando crees que ya se ha perdido, que en esta nueva fase de su vida por fin se estrellaría, pues no. Es capaz de volver a caer de pie. Y es que algunos nacen con estrella y los otros….

Y más o menos esta ha sido la historia de Evan Dando, el niño pijo de Boston que descubrió a Hüsker Dü, montó un grupo de Punk Pop alternativo que cada disco que hacía era menos grupo, menos punk y menos alternativo (Lemonheads) y que tuvo su éxito con una extraña versión de "Ms. Robinson" de Simon & Garfunkel, lo que ocultó su capacidad innata para hacer excelentes canciones. Que se convirtió en un fenómeno mediático, que igual salía en la revista de música que en la de tendencias o en la prensa rosa. Que en cada entrevista que hacía dejaba caer el nombre de Gram Parsons como suprema inspiración, sin que uno terminara de ver la relación entre ellos, salvo por sus peligrosas aficiones comunes . Y que finalmente y cuando parecía perdido para la causa vuelve con este "Baby I'm Bored" un estupendo disco de pop acústico americano, que me ha dejado gratamente sorprendido. Cuando ya no se esperaba nada de él, su nueva novia (que por supuesto está como un queso, mira la portada) lo redime, deja los malos hábitos (pese a proclamar ufano que no se arrepiente de nada) y nos deja esta pequeña joya, que no omite detalles morbosos si se lee entre líneas.

Dando ha contado con ayuda de algunos de sus comprensivos amigos, gente generosa que le ha cedido canciones, o le ha ayudado a escribir alguna, o ha puesto su oficio en la grabación. Con Jon Brion como principal colaborador en la producción, a Giant Sand al completo dejándose caer en algún tema y canciones escritas con él por el propio Brion, Royston Lagdon (Spacehog) o específicamente para él en falsa autobiografía por Ben Lee (dos bellezas: "Hard Drive" y "All My Life"), el disco suena fácil y cómodo, casi insignificante a primeras escuchas. Sin embargo engaña: la secuencia de canciones no es efectista, sacrificando inmediatez en favor de una mayor longevidad, reservando alguno de los mejores tiros para posiciones insospechadas ("Rancho Santa Fe", "It Looks Like You", "The Same Thing..", "All My Life"), creciendo con las escuchas más atentas.

Pocas muestras de electricidad y rock, muertos definitivamente los primeros Lemonheads: "Wakin Up", "Stop My Head" adornos en "It Looks Like You", "The Same Thing..." o en la excelente apertura, "Repeat" (verdadera pieza de orfebrería pop) Por otro lado recibimos mucho influjo Byrd, e incluso pequeñas incursiones en el country como la estupenda y autobiográfica "Why Do You Do This to Yourself?", desacomplejada confesión de sus pasadas aventuras: "14 días despierto / y después una semana durmiendo / ¿Por qué te haces esto a ti mismo?". Y ese mantra final que nos deposita en tierra firme: "In the Grass All Wine Colored".

Hay que rendirse una vez más al talento y a la bendita suerte del capitán del equipo de basket, a su infalible don de la oportunidad. "Baby I'm Bored" es un álbum absolutamente primaveral. No sólo porque sus bucólicos sonidos lo parezcan dar a entender. También se nota en todo momento que nos habla de un renacer, de un retorno a la vida y a la luz desde la desidia y la estupefacción. Y en estos momentos, es de esa clase de discos que te gustan más que por ser perfectos, más que por ser geniales, porque son... adecuados. Sí, "adecuado" es la palabra perfecta.

ENRIQUE MARTINEZ