 
(Warner, 2002)
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El retorno
de los FLAMING LIPS después del celebrado "The Soft
Bulletin" era una de las grandes esperanzas para esta temporada.
Pocos grupos en la escena actual poseen su ambición y excéntrica
valentía, y si la inspiración les acompañaba, se
podía anticipar este "Yoshimi Battles..." como
uno de los discos del año. Así ha sido. Fiel a su carácter
e inclasificable estilo, de nuevo asistidos por Dave Fridmann en
la producción, sin embargo el nuevo disco del trío de Oklahoma
(Wayne Coyne, Steven Drozd y Michael Ivins) es un disco distinto
y especial. Desde su punto de vista y, por supuesto, desde cualquier otro.
La principal
virtud de los FLAMING LIPS es esa valentía, esa ausencia
absoluta de complejos. Esto otorga al disco (además de ese sonido
tan especial) de una mezcla única de candidez y profundidad, que
resulta tan paradójica como el hecho de que sea simultáneamente
más electrónico y más acústico que "The
Soft Bulletin". Esa mezcla de candidez y profundidad se encuentra
en unas letras tan extrañas como de costumbre, y que se dirigen
a las grandes cuestiones (las "grandes" de verdad: la mortalidad,
la lealtad, la pérdida de los seres queridos, la soledad e indefensión
del ser humano en la inmensidad del Universo, etc.), con una ausencia
absoluta de artificios literarios, incorporando líneas impensables
en otras bandas por su desnudez expresiva.
A modo de
alivio temático, Wayne Coyne ha introducido la fábula
en dos capítulos (las partes 1 y 2 de "Yoshimi Battlles
The Pink Robots", el delicioso medio tiempo y el descabellado
instrumental), de Yoshimi, la niña que es cinturón negro
en Karate y se enfrenta a los Robots Rosas que intentan destruir a la
Humanidad. Sin embargo predomina la certeza de un tono elegíaco
y de una afirmación firme de la vida, pero con plena conciencia
de la muerte. El origen de este tono está en el fallecimiento el
año pasado de un amigo japonés de la banda. En su intento
por animar a sus hermanas surgió la hermosa "It´s
Summertime" ("Es verano, y puedo entender que estéis
triste/ Es verano y aunque sea difícil ver todas sus oportunidades/
cuando miras en tu interior todo lo que verás serás es tristeza
interior que se refleja/ Mira al exterior/ y sé que reconocerás
que es verano"). A partir de allí el carácter del
disco quedó marcado. Por eso el grueso del álbum se centra
en una intensa gravedad temática, contrapesada por una ligereza
(aparente) de tratamiento musical, las canciones más pop de la
carrera de los Lips. Temas repletos de melodías de belleza cristalina,
tratadas con guitarras acústicas completamente simples, acomodadas
sobre un colchón de percusiones y orquestaciones electrónicas
barrocas y exuberantes.
Y la verdad
es que por escrito, todo esto, tanto letras como música y la combinación
de ambas, no debería funcionar y sin embargo lo hace. El single,
"Do You Realize" puede servir de ejemplo: "¿Te
das cuenta de que tienes el más hermoso de los rostros/[...] Te
das cuenta de que la felicidad te hace llorar /¿Te das cuenta de
que todas las personas que amas algún día morirán?
/ En vez de decir todos tus adioses / haz que lo sepan/ ¿Te das
cuenta que la vida va deprisa / y que cuesta conseguir que lo bueno dure?
/ ¿Te das cuenta de que el sol no se pone / y que tan sólo
es una ilusión creada por la Tierra al girar?"
En realidad
toda esta yuxtaposición de elementos contradictorios no debería
funcionar. No debería existir un disco tan psicodélico,
sinfónico y progresivo y a la vez tan pop. No debería ser
posible un disco que afirmase que todo lo que tenemos es el "ahora"
("All We Have Is Now"), que llora pérdidas,
que descubre engaños ("Are You A Hypnotist??"),
que habla de hombres que pierden la fe en el amor ("In The
Monrning Of The Magicians"), que lamenta derrotas por no
haber luchado ("Fight Test"), y que a la vez sea
tan capaz de elevar el espíritu. No debería ser posible
tratar las angustias existenciales que han torturado al ser humano desde
hace milenios en el insospechado contexto de una canción pop, pegadiza
y fugaz. No debería ser posible tampoco tener que volver a hablar
de otro disco producido por Dave Fridmann como de una obra maestra.
Pero todo
esto es lo que ocurre si nos guiamos por la razón. Cuando la razón,
el sentido común no puede explicar algo recurrimos a la magia.
Y ya deberíamos tener claro que lo que hacen los FLAMING LIPS
es pura magia.
ENRIQUE MARTÍNEZ
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