(Words on Music, 2002)

En activo desde 1985, los norteamericanos FOR AGAINST son un veterano trío perteneciente a ese anglófilo submundo del pop independiente yanki que posa sus ojos con adoradora mirada a ciertos sonidos europeos, hasta tal punto que a uno le surgen las dudas de su ubicación temporal y espacial. Y es que, en principio, cuesta creer que a día de hoy un grupo de Nebraska practique un sonido como el suyo que, simplificando, podría emplazarse justo en ese lapso de tiempo en la que el indie británico de los 80 iba tímidamente dejándose querer cada vez más por la estética shoegazing. En efecto, por algún sitio intermedio entre la ácida intensidad de CLOSE LOBSTERS, el dinamismo de los nunca bien ponderados McCARTHY y las guitarras a medio camino entre THE CURE y los REM de la época, junto a una cierta neblina noise ( se habla de los primeros RIDE y PALE SAINTS) amenazando de continuo, habitan las siete canciones que conforman “Coalesced”, su primer disco en cinco años y el sexto del grueso de una discografía, mucho me temo, prácticamente desconocida por estos lares, pero vehemente elogiada por la prensa especializada de su país.

Así que -guitarras tejiendo arpegios en primer plano, una voz aguda entre Michael Stipe y Tim Both difuminadas en el segundo y una rítmica urgente y efectiva arropándolo todo - en este “Coalesced” quienes se hayan educado en esa particular manera de concebir el pop, encontrarán un bonito anacronismo recordatorio de tiempos donde el término “indie” aún no era la nomenclatura con la que se designaba en los dominicales a esos chicos con el flequillo ligeramente ensuciado y las adidas galleze. Todo lo contrario, canciones tan redondas como “Medication”, "Fuel” o “Outside a heart” no son sino bellos lienzos melódicos, idílicos para oyentes curtidos y, tras un par de escuchas seguro que una sorpresa encaminada hacia sonoridades desconocidas para aquellos que, por edad, no saben de “esos 80” que jamás salen reflejados en las revisiones oficiales de aquella década tan injustamente maltratada (e ignorada).

JAVIER BECERRA