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Con mucha frecuencia ocurre
que determinados músicos revolucionan absolutamente la escena electrónica
con su fuerte personalidad y pasan a ser adorados y encumbrados por la
crítica y los dj's (los dos grandes poderes dentro de la música
electrónica, porque el público poco importa).
El caso de Green Velvet
es un ejemplo perfecto. Abanderado del house más guarro y el electro
más corrupto, se convirtió poco menos que en un Dios gracias
a temas como Flash (mil veces pinchado y remezclado) o The
preacherman (otro rompepistas sudoroso y descerebrado).
Ha pasado un tiempo desde
su disco The Nineties y lo único que espero es que este
nuevo trabajo no se vea eclipsado por el impacto y la trascendencia de
esa biblia que contenía versículos como Water Molecule
o Leave my body.
Sería una pena no
darse cuenta de que estamos ante un trabajo impecable, cimentado sobre
las mismas bases, es decir, letras contundentes con explícito contenido
sexual, defensa del descerebre masivo y del exterminio de esos horribles
bichos llamados neuronas, ritmos simples y duros sobre recitados repetitivos
y desganados (I hope to see you soon in la la land) y toda
la carga macarra vondage que pone en escena en sus desfasadas apariciones
en vivo, bien sea como Green Velvet o como Dj Cajmere (recomendamos
fervientemente su disco con este nombre).
Mientras no podamos verlo
en directo nos contentaremos con dar saltos en nuestra habitación
al ritmo monótono de La la land , Stop Lyin
o cualquiera de los aplastantes temas que componen este disco.
ANXO CUBA
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