(Own Records, 2004)

No se dejen llevar por ese nombre tomado el personaje de “La Metamorfosis” de Kafka. En GREGOR SAMSA no hay lugar para la asfixia ni la claustrofobia, sino más bien todo lo contrario: la ensoñación espacial. Eso sí, una ensoñación que se hace tremendamente familiar y es que como sigamos así, a SLOWDIVE (ese pequeño gran grupo que el público general desconoce tanto, pero que ciertos músicos conocen tan bien) le van a tener que poner un monumento, preguntándole de paso a Neil Halstead porque no deja ya su empecinamiento en querer ser NEIL YOUNG y vuelve a dar lecciones de dream-pop, para que sus acólitos puedan dejen de poner velas en su altar y tengan un referente de carne y hueso al que adorar.

GREGOR SAMSA, un misterioroso ¿dúo? norteamericano (pero misterioso de verdad: ni créditos, ni canciones, portada arty y un título tan neutro como el minutaje de su mini-cd) arrancan rezando en la secta de aduladores del “Souvlaki” y el “Just for a Day” (de “Pygmalion” desgraciadamente no existen tantos descendientes como esa inspiradora obra debiera) que tanto nacen y se reproducen en el subsuelo post-shoegazer y su primer tema parece dejan claro que te van a líar la manta entre bellas ensoñaciones de voces etéreas y vaporosidad sonora tan en boga últimamente. Ese arranque no deja dudas: la tributación a SLOWDIVE es tan obvia que casi te dice sin pudor “esto es lo que nos gusta y lo recreamos así de bien”. Si seguimos avanzando, no obstante, el segundo y tercer corte borra la anterior sensación. Aquí sí que apuntan certeros y mucho más personales por un camino en el que se oyen ecos CRANES y GYBE!, post-rock y dream pop dándose la mano en dos extensas e intensas composiciones. Y lo que era una molesta sensación de disco tributo inicial, se trasforma en una de las partes de un tríptico tan excitante como sugerente, mientras el nombre de GREGOR SAMSA en principio destinado al estante de los “buenos grupos que copian a...”, busca nuevo emplazamiento en la discoteca. Gran y esperanzador trabajo.

JAVIER BECERRA ( abril 2004)