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El caso de HOUSE OF LOVE
es el de tantos otros grupos británicos que, tras tener en los
80 sus efímeros días de gloria, han visto como su rastro
se desvanecía con el paso del tiempo sin que ningún grupo
los cite como influencia ni la prensa los recuerde ni los reivindique.
Quizás sólo sea una casualidad, pero siempre termino tropezando
con gente, generalmente ya en la treitena, para los que la ex-banda de
Guy Chadwick ha sido uno de los fetiches musicales de su adolescencia
y que no cesa en insistir en la magia que encerraban canciones como "Shine
on" o "Beatles and Stones", mientras
me cuentan que pasaron años soñando con un disco como este
desde que el grupo finalmente se disolvió en los primeros años
90. Puede que sea esto la razón de que, sin ser uno de mis grupos
favoritos, siempre les haya tenido cierto cariño y, al final ,
sus trabajos se hayan colado en mi habitación con todo tipo de
cartas de recomendación.
Idéntico proceso
ha sufrido este "Lazy, soft and slow", el precioso título
que albergó el debut en solitario del que fuera líder de
la casa del amor. Once canciones construidas en torno a la taciturna voz
de Guy, enraizadas en el pop ochentero y resueltas con arrebatos melódicos
dignos de todo tipo de elogio. Entre guitarras acústicas y eléctricas,
guiñando un ojo al country y otro al preciosismo pop, la tristeza,
el amor y la soledad discurren a través de piezas como "Soft
and slow", "In her heart", "Mirrored in my mind"
o "Fall in love with me" con tal grado de belleza que
parece como si Guy hubiera dejado intencionadamente abierta la puerta
de su habitación para que unos pocos pudiésemos apreciar
toda su sensibilidad en pleno esplendor. Y ante un disco tan equilibrado
y dueño de tal unidad musical (únicamente el single "You´ve
really got a hold on me" desentona en el conjunto) seguro
que de tener 4 ó 5 años mas diría aquello de que
"discos así ya no se hacen". Como mi nostalgia
post-adolescente está aún en fase de desarrollo, únicamente
puedo recomendar el dejarte llevar por estos 45 minutos que se suceden
sin que en ningún momento quieras pulsar el stop de tu reproductor,
si no que al terminar "Close your eyes" te preguntes
"¿por qué no habré puesto el repeat?".
Y eso no pasa muy a menudo...
JAVIER BECERRA
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