 
(Too Pure-Everlasting, 2000)
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Nada
mejor que el escuchar "We love the city" mientras
caminas por la calle en hora punta para comprobar el poder de Hefner.
La voz de Darren Hayman penetra en tus oídos y cada mordisco
de su altisonante registro va pinchándote los nervios hasta que,
finalmente, todo ese amasijo emocional sale disparado por su misma voz,
en un final grandilocuente digno de los mismísimos Pulp.
¿Que cómo sienta eso?. Muy pero que muy bien, de verdad.
"We
love the city", otra de esas escaladas guitarreras a las que
nos tienen acostubrados Hefner, es el tema que abre este disco
de homónimo título, el tercero ya de la banda, en la que
continúan expandiendo su pop-rock de raíz clásica
pero embadurnado de la heterodoxia que Pavement sentaron en los
primeros 90. Y lo hacen dando signos de muy buena salud. "Cada
vez que lloras / me das pequeños ataques al corazón"
nos dicen, pero sus corazones, a pesar de los desastres amorosos, todavía
siguen emitiendo temas excitantes y extrañamente cautivadores .
En efectividad, uno diría que solo les ganan Teenage Fan Club.
Me refiero al instantaneo impacto que temas como "The Greater
London Radio", "The greedy ugly people" o "Hold me
closer" (con la dulce segunda voz de Amelia Fletcher )
provocan en uno (eso sí que merece el calificativo de píldora
pop si no fuese por el abuso que ha tenido esa expresión en causas
menores). Y es que Hefner, con todas sus imperfecciones covertidas
en encanto, nos han llevado a un estado de enamoramiento tal que todo
lo suyo lo hemos convertido en virtudes. Sus recursos siguen siendo de
sobra conocidos, esos inicios susurrantes que crecen su velocidad y derivan
en finales épicos, los temas melancólicos en los que Darren
se regodea en sus traumas y esa fijación por las relaciones con
las mujeres en la que el mínimo detalle pasa por su microscopio
compositivo. Todo se repite, pero de nuevo conmueve como la primera vez.
¿Cómo lo consiguen? pues con talento, con canciones apoteósicas
llenas de sentimetalismo, con perlas tan geniales como "No tengo
nada mas que ofrecer que un pequeño corazón egoista, pero
te quiero de la cabeza a los pies" y con ese algo mas, posiblemente
heredado de Buddy Holly, que tienen esos tipos entrañables
de convertir los sentimientos mas descorazonadores en algo dulce y digno
de ser compartido. Nosotros encantados con ello.
JAVIER BECERRA
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