 
(Rough Trade,2003)
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Cada temporada musical
nos trae sorpresas y decepciones. Una de las grandes sorpresas de lo que
va de año se llama The Hidden Cameras, numeroso
colectivo de “gay church folk music” –música
folk de iglesia gay, definición perfecta de su sonido y actitud-.
Escuchar “The smell of our own” nos obliga
a reconocer una vez más el talento de la gente de Rough Trade para
fichar a los grandes grupos que nadie conoce. Esta vez se han ido hasta
Canadá donde han encontrado a Joel Gibb, el geniecillo
tras el colectivo, responsable máximo de diez composiciones de
gospel pop, mucho más acertadas y directas que las de The
Polyphonic Spree –un grupo en muchos aspectos similar-.
La fórmula de The
Hidden Cameras parece surgir de espiar a algunos de los mejores
grupos de los últimos tiempos -Magnetic Fields
en “A miracle”, Mercury
Rev en “Day is dawning”
o Belle & Sebastian en “Boys of
melody”- y tras robarles sus mejores hallazgos, añadir
pasiones y filias, gospel y multitud de instrumentos. La escucha de
“Ecce homo” (Evil Evil, 2003) –sus primeras
grabaciones caseras- revela una habilidad para crear canciones desde la
más desnuda falta de medios, clave para comprender el porqué
del éxito del disco: melodías sencillas que funcionan desde
el esquema para, tan adornadas como en “The Smell of Our
Own”, crecer hasta uno de los discos del año. Diez
canciones que revelan la esencia del pop. Diez canciones que merecerían
ser single.
FERNANDO CAMPELO
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