( Domino, 2005 )

Puede que, en aras a la (imposible) objetividad, no sea del todo justo tratar este disco con un recuerdo como el que merodea mi mente en estos momentos: el del excepcional concierto que ofreció HOOD en junio de este año en la sala Playa Club, toda una experiencia de noise-rock en estado y espíritu de gracia que los (pocos, poquísimos) que asistimos tardaremos en olvidar. Si ya antes, me parecían injustas algunas de las tibias críticas obtenidas, ahora pasado por las insistentes escuchas y el shock de ese tamiz del directo, la impresión se acrecenta. Toca sentenciar. “Outside Closer”, tanto en el reproductor de cd´s como maleado sobre un escenario por sus autores, es un discazo. Pretender ningunearlo por no responder a dogmáticos criterios de evolución, una auténtica injusticia.

Veamos. La secuencia surgida entre “The Cycle Of Days And Seasons” (1999) y “Cold House” (2001), con sus consiguientes ep´s intermedios, ha sido uno de los más inspirados ejercicios del panorama indie de los últimos años. Del post-rock fantasmal al glitch-rock en un pestañeo desbordando personalidad, diferencia y afán visionario. En muchos frentes se tomó como icono de rock arriesgado que mira futuro dentro de ese disperso y desdibujado panorama del indie actual que va más allá del revival post-punk, y que bien parece el reflejo mismo de esas carpetas de los pc´s del mundo post-Napster. Ilimitadas opciones en donde elegir, nada claro donde pulsar el clic y mucha, mucha ansiedad en el oyente al que cada vez le cuesta más mantener la concentración más allá del fogonazo de tres minutos y encontrar una referencia tan válida hoy en día como lo pudieron ser MY BLOODY VALENTINE, PAVEMENT o DISCO INFERNO durante la década pasada. Tres formaciones, todo sea dicho de paso, que en mayor o menor medida proyectan su reflejo (formal, pero sobre todo espiritual) en los de Leeds.

¿Qué sucede entonces ahora con este trabajo?. “Outside Closer” cae en el “pecado” que jamás deben cometer los grupo que de un modo u otro representan la vanguardia del medio en el que se mueven: la involución, el ser clásicos con su propio sonido, el no ofrecer “nada nuevo”. Nos encontramos entonces ante un obstáculo objetivo insalvable para quien profese ese pensamiento o manera de ver el pop porque, a excepción de pequeños detalles, el sonido que encontramos es completamente reconocible, avanzando poco o nada en su discurso. Como certificaba Richard Adams en la entrevista que aquí incluimos (ver http://www.sysvisions.com/feedback%2Dzine/entrevistas/e_hood.html ) este trabajo viene a ser un poco pisar el freno, mirar hacia dentro y recapitular para dar el siguiente paso en la evolución. Teniendo en cuanta eso el grupo ha encontrado lugar entre “The Cycle Of Days And Seasons” y “Cold House”, en el que el sonido resquebrajado del primero se torna mucho más dinámico y esa superposición de capas del segundo se buscan desde un plano mucho más orgánico. Si alguien que no haya seguido al grupo le dicen que este es su disco de 2000, se lo creería sin duda.

Dicho esto, la inmersión dentro de los diez temas que conforman el disco debería ser todo un placer, tanto como para aquellos acólitos del grupo que no se dejen cegar por los dogmas de evolución, como para el ocasional curioso que se acerque a su vera. Ahí no hay pero que valga: desde el que fue single de adelanto, “The negatives”, hasta la efímera “This is it forever” que lo cierra, las canciones se suceden del absorbente modo acostumbrado. Pequeños esqueletos (acústicos) iniciales, capas y capas de sonido, loops hipnóticos y melodías desangeladas, siempre a punto de romperse. Un ambiguo viaje desde la incomodidad, la asfixia y el caos para alcanzar la plenitud del placer. Espíritu folk y horizonte jazz en un cuerpo hecho con ese indie-rock que siempre se puede reconducir a JOY DIVISION, vía THE CURE, vía PAVEMENT, vía DISCO INFERNO,…. vía HOOD. Expectación, sensación de que todo se va a romper, reconstrucción final. Y tú, el oyente, descubriéndote unos cms por encima del suelo en la calle con el disc-man completamente enajenado viviendo en tu dimensión paralela, sin podérselo explicar a (casi) nadie. Y mejor seguir así, pulsando tema a tema…. Por cierto ¿alguien decía que la música no tenía ahora la misma importancia que en la adolescencia?.

La citada “The negatives” y “The lost you” encarnan el lado más accesible del disco y otorgan más munición para sumar a la lista de éxitos de ese mundo perfecto en el que mucho preferimos vivir. La primera a base de dibujar espirales con cuerdas y la segunda remitiendo a lo que queda de ese hip-hop quebrado que rompía el discurso en “Cold House”, encarnan ese lado pop que tanto se mencionó en la promoción del disco. Sorprende de modo especial “Winter 72” a mitad de trayecto, canción perdida a la deriva de una excitante alternancia de ecos vocales y tensión rítmica funcionando al modo de un orgiástico sístole/diástole con mordiscos noise.

En cuanto al resto del disco se hace honor a lo mencionado en la exposición inicial. Una veces más cerca del rayazo digital de “Cold House” (“Any hopeful thoughts arrive” podría sin chirridos figurar en aquel), otras recordando un avistamiento con más recorrido de “The Cycle Of Days And Seasons” (sobresale la estupenda “End of train working”), HOOD se ponen sus mejores galas, les sacan brillo a sus complementos y, pese a no estar de estreno, vemos que el traje de anteriores temporadas le sigue sentando de maravilla.

JAVIER BECERRA (Agosto 2005)