( Matador, 2004 )

Si trabajase en la New Musical Express, a la hora de hacer la "review" del segundo largo de Interpol tendría el titular a huevo. Podría ser "Turn on the bright lights again" o incluso "There is a bright light that never goes out". Pero como de momento esto es Coruña y yo me llamo Luis Soto, habrá que decir que "Antics" viene a ser "Turn On The Bright Lights 2". Lo que no es poco.

Para aquellos que, como yo, se emocionaron con la aparición en escena de este cuarteto neoyorquino por aquello de sus claras referencias ( New Order, Smiths, Bunnymen, Bauhaus, Cure, Radiohead y , sobre todo, The Chameleons, Siouxsie y Joy Division ), revisadas y convenientemente aumentadas en caso necesario, la llegada de cualquier tipo de noticia sobre nuestra nueva esperanza blanca era como recibir el maná. Muchos esperábamos que la urgencia y oscuridad de su debut, similar a la que se respiraba en el de los Smiths, diese paso a una primera obra maestra, a un "Meat Is Murder" en toda regla.

Sin embargo, la evolución que han tomado Interpol ha sido más semejante a la de su admirados y admiradores R.E.M. Si "Turn On The Bright Lights" fue su "Murmur", un disco de debut lleno de claros parecidos, pero también de canciones definitivas, "Antics" es su "Reckoning". No se actualizan las referencias y no se llega a la misma cuota de temazos, aunque la producción lo hace más agradable al oído en algún momento.

Nuevamente Interpol intentan atraer al oyente por su lado tendente al extásis y el misticismo. "Next Exit" es muy similar a "Untitled", sólo que algo más luminosa, y también funciona como escaparate de lo que se puede encontrar a continuación. El resto sigue por los mismos derroteros, ya que "Evil" combina los ingredientes de la receta de "Obstacle 1" o "Stella Was A Diver..." y el guitarreo angular y angustiado a lo Chameleons sigue presente en temas como "NARC" o "Public Pervert".

"Not Even Jail", como ya se ha encargado de señalar alguno de los miembros de la banda, es el posible futuro para Interpol . Un futuro que, sin embargo, para mí no es más maduro y elaborado, sino sencillamente más acomodaticio, menos intenso y con menos fe. Y la intensidad era la mejor (puede que la única) cualidad de su disco de debut. Quizá por ello aprecie más la energía que supura "C´Mere" o el sencillo "Slow Hands". Aunque no aporte absolutamente nada nuevo, esa energía sigue siendo un estimulante poderoso después de dos años.

LUIS SOTO (octubre 2004)