(Bittersweet Recordings, 2001)

En el anterior número del Feedback-zine os hablábamos de este grupo de Nueva York e incluíamos una antigua entrevista realizada poco después de grabarse su 2º disco. Aquel "Aparment life" databa de 1997, por lo que muchos pensamos que, tras tantos años sin disco, su disolución era un hecho y, mira lo que son las cosas, es publicar la entrevista, y aparece su nuevo trabajo dejándonos bastante mal parados respecto a nuestra actualidad en los contenidos del zine.

A pesar de que hayan transcurrido 4 años nada parece variar en su sonido, por lo que este trabajo podría haber salido perfectamente en 1998 sin que el oyente notase ninguna sorpresa. Su pop elegante de inspiración ochentera, voces evocadoras, arreglos de cuerda y suaves contornos tecno que ya es el cuño característico del grupo, ha sufrido una evolución ínfima, lo cual no sería problema si enamorase de la manera que lo hacía antaño. Sin embargo no sucede así. En su conjunto, "Long Distance" se muestra monótono e irregular y salvo aciertos aislados ("Undertow", "Edge of the ocean", "Whire we´re in love") deja una sensación de deja vu que instantaneamente se convierte en insatisfacción y hace que veamos los temas citados como el breve brillo de un disco flojo en términos generales, muy a pesar de suponer el reencuentro con uno de los mejores grupos del pop de los noventa. Personalmente me cuesta escucharlo entero sin pensar en su (glorioso) pasado, sobre todo en la segunda mitad del disco donde el grupo parece haber perdido todo su instinto mágico en un quiero y no puedo del seducir, para terminar completamente perdidos en unas canciones ("Midnight sun" o "Let´s stay inside" por ejemplo) que se adentran de lleno en unos territorios de peligrosa mediocridad antes solo apreciables en algunos momentos puntuales de "Aparment life".

Si un día dije que penetrar en el interior de Ivy era como pasar del estadio del "te quiero" al "te amo" y quedarse completamente embriagado de amor, con este disco siento la misma sensación que el reencontrarme con lo un día amado y tras la alegría inicial ("oh, es la misma cara, los mismos ojos, la misma sonrisa") darse cuenta, para mal, que algo ha cambiado. Ya no me sube el calor a las mejillas. Y no se puede hacer más bonito el presente asentándolo en la nostalgia de los días de vino y rosas, por mucho que deseemos que éstos vuelvan. Es por ello que siento que quizá los momentos que viví con "Realistic"(95) quedarán ya definitivamente archivados para ser revisados en clave de recuerdo . Y no podeis ni imaginar la pena que me da decir estas palabras. Ojalá retomasen su rumbo por los senderos de la belleza y la fragilidad y vuelvan a ser aquel grupo que nos dejó pertrificados con canciones como "Everyday" o "Don´t belive a world" o vistan de elegancia buenas canciones como las de su anterior trabajo, pero uno observa en su trayectoria una curva descendente que me impide mirar su futuro con ojos emocionados. Aunque si tuviese que rectificar lo dicho me harían el mayor favor del mundo.

JAVIER BECERRA