 
(Polydor, 1977)
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Vayan por delante 3 cosas:
 -
Que Paul Weller me parece uno de los músicos más
increíblemente sobrevalorados de la historia del pop. Su nombre
ni de lejos lo incluiría en la lista de David Bowie, Lou Reed,
Morrisey o Pj Harvey, como al parecer tanto para crítica como
público "serio" merece. Definitivamente dudo que haya
creado algo que pueda estar a la altura de "Scary Monters",
"Berlin", " The Queen is dead" o "Rid of me".
 -
Que esa actitud de soy-el-mas-coherente-del-mundo-mundial - dígase
con gesto desafiante y cara de (muy) mala hostia- con la que suele salpicar
sus declaraciones y los periodistas sus reseñas sobre el, me irrita
en sobremanera. ¿ Tanto valor tiene disolver una banda cuando todo
va aparentemente sobre ruedas?.
 -
Que su "mérito" como "padrino del brit-pop"
me parece más una huella negra que un tanto en su currículum.
Por mi todo ese "fenómeno" salvo excepciones puntuales
( Pulp, Blur y algún single aislado) se podría ir
directamente a la papelera de reciclaje para no volver jamás. Cada
vez que oigo ( y en mi ciudad se dice mucho, demasiado) que Ocean Colour
Scene es el mejor grupo de rock de los 90, me entran ganas de "torturar"
al interlocutor de dichas palabras con una sesión de Mogwai,
Pj Harvey, Disco Inferno, Add n to X, Suede, Diabologum, Come o Spiritualized
y enseñarle cuál es el verdadero rock de la década
pasada.
Dichas estas irreverencias
( me podían las ganas, lo siento welleradictos ), sostener ahora
que "In the city", el primer trabajo de The Jam,
la primera banda de Paul Weller me parece un trabajo de lo mas
recomendable puede resultar extraño, ¿no?. Pues sí,
extrañezas e incoherencias aparte, creo que en ese disco se encuentran
los mejores momentos de la carrera de Mr Weller, amén de ser uno
de los máximos y más valiosos ejemplos de lo que es entremezclar
el espíritu juvenil con una guitarra y componer un listado de canciones,
directas, sencillas y explosivas. Un puro chispazo de pop anfetamínico
ubicado en el tiempo justo en ese momento en el que, tras los delirios
barroquistas, aburridos y definitivamente "adultos" ( en el
peor sentido del término) de una gran parte del sinfonismo , el
rock volvía a nacer recuperando la inmediatez, la pegada y la emoción
directa . Y, por favor, que nadie piense en tópicos caducos ni
frases hechas, por que en "In the city" es todo verdad:
"esto es lo que se hacer y mirad lo bien que lo hago "
parece querer decir. Y lo que sabía hacer Weller antes de
meterse un camisas de once varas que definitivamente le quedaban grandes
era escupir rabia de working class y hastío juvenil en piezas de
no mas de tres minutos realizadas entre tres ejes: los Who, la
Tamla Motown y el espíritu punk, Así, desde desde
el primer riff de "Art School" a "Bricks
ans Mortar" este es un disco que te devuelve a esos 17 años
en los todo burbujea y uno suple sus dudas, sus miedos y su desorientación,
con himnos de reafirmación personal.
Textos como " Haz lo que quieras cuando se te venga a la cabeza/
mejor que lo hagas ahora porque no tendrás tiempo/ y no te preocupes
si la gente se ríe de ti/ los tontos sólo se ríen
por que tienen envidia de ti" ( Art School) , bien
podrían servir como ejemplo perfecto de esa arrogancia víctimista
tan naïf y tan típica de lo mod, pero de identificación
inmediata cuando las hormonas mutan de a niñez a la edad adulta.
Todo ello a voz en grito, sudando la camisa , derrochando aromas urbanos
y desatando electricidad de esa rickembaker más orientada a los
riffs de Townsend que a los apergios de Harrison o Macguin.¿
Destacar algún tema? . El trepitande "Slow down"
de Larry Williams, el romanticismo adolescente de "I
got by in time" ( el lado nunca bien valorado de este álbum),
el himno "In the city", la versión de "Batmantheme"...todas
en definitiva en un disco mil veces copiado y, como siempre suele pasar,
jamás superado. Ni por el propio Weller en sus aventuras
posteriores. Imprescindible.
JAVIER BECERRA
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