(Act-resist, 2003)

Algunos no esperábamos a estas alturas un retorno en tan buena forma de Jay Farrar, pionero insigne del movimiento country alternativo, insigne poeta oscuro de lo conocido como “Americana”. Desde “Trace”, su seminal primer trabajo de 1994 con Son Volt tras la disolución de los míticos Uncle Tupelo, su musa parecía haber ido perdiendo impulso y fuelle. Y pese a sus esforzados intentos por encontrar recursos nuevos que revitalizasen su estilo, poco a poco su sello personal se iba tornando cada vez más monótono y apagado. “Sabastopol” su debut en solitario nos lo mostraba en plena búsqueda de alicientes, pero con resultados desiguales.

No resulta así con “Terroir Blues”, sin duda su mejor disco desde “Trace”. Todo el aprendizaje acumulado en estos años de experimentación, encuentra aquí el modo de entrelazarse a la perfección con sus señas de identidad más reconocibles y con su repertorio más inspirado en años. Recuperamos así esa gravedad tan característica de su voz. De su voz como intérprete, pero también de su aliento poético, unido indeleblemente al lado oscuro de América y de los sentimientos. Alimentado con temáticas incómodas, tanto personales (la reciente defunción de su padre) como sociales (una renovada faceta política), la lírica elusiva y sugerente de Farrar encuentra renovados bríos y retoma el hilo donde “Straightaways” lo dejó.

De la misma manera que el álbum se puebla de experimentos sonoros (llamados “Sapece Junk”) con sonidos reproducidos al revés (una herramienta musical legítima según Farrar) y pequeña disonancias, el sonido final resulta sin embargo agreste, arcilloso, orgánico, pues también el blues hace un acto de presencia más evidente que nunca en instrumentación y estructuras (notablemente en “Fool King’s Crown”). Inspirado según propia confesión a la vez por “Revolver” de The Beatles y “Tonight’s The Night” de Neil Young”, Farrar nos ofrece dos tomas diferentes de varias de las canciones centrales del disco. Y esta generosa indecisión resulta tremendamente interesante para comprender la manera en la que el arreglo elegido, puede determinar decisivamente el tono de una canción. Hay ejemplos asombrosos de inesperada ambivalencia: como “Hard Is The Fall”, “Hanging On To You” o “Heart On The Ground”.

Elegíaco, oscuro, denso,“Terroir Blues” es la clase de disco que, como todos los de Farrar, crece a pasos agigantados con las escuchas. Por supuesto, difícilmente recomendable para aquellos que no han encontrado la manera de penetrar en su densidad y aparente monotonía. Pero canciones tan enigmáticas como repletas de sugerencias como puedan ser “No Rolling Back”, “Cahokian”, “Heart On The Ground”, “Dent County”, “California”... demuestran que Farrar, una vez reencontrado su nuevo (a la par que viejo) camino se erige, otra vez, como uno de los autores mayores del actual panorama norteamericano. Aquella voz que había que escuchar, resuena una vez más desde las profundidades.

ENRIQUE MARTÍNEZ