(American/Sony)

A los Jayhawks sólo les queda esta única bala en el cargador para acertarle al muñeco del éxito comercial. Pero el asunto es que en este negocio las escopetas están trucadas y las balas te las racionan los sellos discográficos. Es probable que Gary Louris lo sepa, y haya decidido por ello alejarse de ese pop oscuro, barroco y melancólico que inundó "Sound Of Lies" y sus aportaciones al magistral "Weird Tales" de Golden Smog. La tristeza transformada en canciones delicadas y melódicas, pero algo difíciles del anterior L.P deja paso a una colección de miniaturas delicadas, directas y, en algunos casos, bailables. Si de algo sirvió el anterior disco (aparte de regalarnos otra obra maestra bajo el nombre de los Jayhawks) y la marcha del co-lider Mark Olson, fue para abrir a la banda a una valentía y gusto por la experimentación (dentro de sus propios términos) que la excelsa producción de Bob Ezrin ha llevado aún más allá.

Cuando uno espera cada movimiento de una banda tan poco carismática como esta con devoción adolescente es porque le han ganado con canciones tan luminosas como "Smile", "Whate Led Me To This Town", "Somewhere In Ohio", "Life Floats By", "A Break In The Clouds" o "Mr Wilson", que Louris, Marc Pearlman, Tim Reagan, Kraig Johnson y Karen Goterberg defienden con su sobriedad instrumental y perfección vocal.

Nunca más lejos que ahora de aquella "eterna banda de pradera" de la que ahora parecen hastiados, los Jayhawks entregan una obra que si bien no alcanza la delicada perfección de "Tomorrow The Green Grass" o la penetrante emotividad de "Sound Of Lies", sí disfruta de una inmediatez por razón de la calidad de las canciones que uno no encuentra en el resto de la producción discográfica que padecemos estos últimos años.

ENRIQUE MARTINEZ