 
(Zebra records, 2003)
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Uno de los discos más
extraños y personales que últimamente haya podido conocer
servidor es éste, a pesar de las apariencias. Extraña declaración
de intenciones, producto de la unión de fuerzas de Peter
Wix y Juan Aís, “The Recall Code”
es, sin duda, algo distinto. Una visión personalísima, encerrada
en si misma, en la que letras y músicas se funden en un todo repleto
de mensajes e intenciones. Una de las versiones más diferentes
de las posibilidades expresivas de la canción rock de autor de
los últimos años.
Para Wix, vocalista y responsable
de las peculiares letras, estamos asistiendo al comienzo de un Apocalipsis
global de derechas, inmersos e un mundo al borde de un colapso de integrismos
contrapuestos. Y procede en “The Recall Code”
a trazar el turbio retrato de esta luctuosa circunstancia con la colaboración
de Aís y otros invitados y colaboradores, mediante un puñado
de canciones que se podrían enmarcar en una forma de Americana
densa y oscura. Un turbio barniz completamente apropiado, que finalmente
parece trazar los áridos contornos del paisaje que veremos el día
siguiente al del Juicio Final.
Las densas letras no frustran
el desarrollo de unos cortes notables, sólidos en su construcción
y repletos de instrumentaciones pantanosas en ocasiones (“Private
Gold”, “Train To Erewhon”), en otras vigorosas
(“Out On The Dust Farm”), pero,
sobre todo, oscuras y atmosféricas (“Exorcising
the Empire Dog”, “Unfortunately God Exists”, “America
is Sleeping”, “Artistes & Repertorie”).
Hay también ocasionales incursiones en el country rock (“Strange
Love”) y mucho aroma a blues. Pero, sobre todo, estamos
ante un ejercicio de rock de raíces que se niega a rendirse intelectualmente
y abrazar el costumbrismo y la melancolía amorosa como únicas
temáticas, optando con valentía por esta pesimista y compleja
visión de la realidad circundante.
Como todas las obras que
procuran metas tan ambiciosas, a “The Recall Code”
se le abrían en el momento de su gestación y en mis primeros
contactos con él una serie de profundas simas a sus pies. Sin embargo,
las sortea con una pasmosa facilidad. Alcanzando así la meta de
construir un sugestivo universo propio, tremendamente estimulante y abierto
al análisis desde más planos de los habituales. Al usual
masaje auditivo se añade una estimulación de las neuronas
que nunca está de más. Y finalmente transmite la sensación
de que tal vez vaya siendo tiempo de apagar los informativos de radio
y televisión y dejar que la poesía intente desentrañar
la confusa madeja de nuestros sueños y pesadillas, alimento último
de las decisiones más inesperadas. De algo de eso trata “The
Recall Code”, y por ello merece la mayor de las recomendaciones.
ENRIQUE MARTÍNEZ (Marzo 2004)
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